Una mujer frota la ropa en un campamento en Petion-ville, suburbio de Puerto Príncipe - AFP

En la «zona cero» del cólera

Voluntarios de Médicos Sin Fronteras España combaten en Saint Marc, el epicentro del brote, la enfermedad y el temor de los haitianos

enviado especial a SAINT MARC Actualizado:

El cólera no es el único desafío que tiene que afrontar Médicos Sin Fronteras España en Saint Marc, la «zona cero» del brote epidémico que ya ha provocado cerca de 300 muertos en una semana. Varios centenares de manifestantes han apedreado este miércoles el nuevo centro de tratamiento de la enfermedad cuando el personal sanitario preparaba su apertura, confirmaron a ABC fuentes de esta organización humanitaria: «El miedo de la población a que la epidemia se extienda alrededor del nuevo centro, por la presencia de enfermos en su interior, motivó la protesta. Ha sido fruto del desconocimiento».

Tan grave fue la algarada que cascos azules argentinos de la fuerza de pacificación de la ONU tuvieron que intervenir para reforzar las posiciones de la policía haitiana, desbordada por los exaltados vecinos. Ya habían quemado dos tiendas de campaña de la organización sanitaria cuando se escucharon varios disparos de advertencia. Los mandos de Naciones Unidas explicaron que sus soldados habían disparado salvas al aire que no produjeron heridos.

El foco de la epidemia

Desde MSF España advierten de que este nuevo centro es indispensable para neutralizar el cólera en la ciudad, foco de la infección. Francisco Otero, de MSF España en Saint Marc, aseguró que el grupo intentaría abrir la clínica en otra zona de la ciudad: «Nuestro objetivo con este centro es de vital importancia... Se trata de rehidratar y atender a la gente».

El objetivo prioritario de MSF España es contener la epidemia en su «zona cero», en la región de Artibonite —epicentro del brote—, y en sus alrededores, así como en el perímetro norte de Puerto Príncipe, la capital. Aunque las autoridades sanitarias consideran que hay signos positivos sobre la evolución de la epidemia, desde MSF se preparan para la posibilidad de que el cólera se extienda a otras regiones. «No debemos bajar la guardia», afirmó Otero, el portavoz español.

El hospital Saint Nicholas, en la ciudad de Saint Marc, tiene el portalón verde de un garaje colonial. Nada más franquear la entrada, un cubo con agua clorada para lavarse las manos recibe al visitante. Más allá hay unas colchonetas de gomaespuma, también cloradas, sobre las que hay que saltar antes de acceder al interior de las instalaciones: urgencias, sala de aislamiento y de pediatría. Elisa, una enfermera zaragozana, y Omar, un enfermero «sevillano de Tetuán», como se define a sí mismo, nos acompañan. «En las últimas veinticuatro horas se nos ha muerto aquí un paciente —nos cuentan—, nada que ver con el pasado fin de semana, en el que murieron en el hospital treinta y tres personas».

Este hospital de Saint Nicholas es la primera línea de choque contra la epidemia. Aquí, el personal sanitario trata a unas 450 personas al día. «Entre otras cosas, reciben suero de rehidratación oral o por vía intravenosa». En el centro se ha establecido una unidad de aislamiento para los pacientes con cólera, «están llegando ahora en condiciones menos severas que en los días anteriores».

Operación «frotar y frotar»

Las autoridades sanitarias ha puesto en marcha en Haití la operación «frotar, frotar y frotar las manos»... pero no con jabón, que puede propagar el cólera al fijar la bacteria «Vibrio cholerae», su causante, sino con agua clorada o geles desinfectantes. Es una campaña calle por calle, altavoz en mano. Se trata a toda costa de evitar la catástrofe que supondría la llegada del cólera a los campos de refugiados —principalmente en torno a la capital— donde malviven más de 1,3 millones de afectados por el terremoto del pasado de enero.

La epidemia ya se ha cobrado más de 300 víctimas mortales —este miércoles se confirmaba el primer fallecimiento en Puerto Príncipe— y 3.000 afectados en apenas una semana. Aún no ha alcanzado su punto máximo, aunque la tasa de mortalidad desciende, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ha pasado de matar a un 10% de los afectados hace ocho días, cuando se registraron los primeros casos, a cobrarse las vidas de un 7,7% de los infectados actualmente.

Tras una cierta pasividad inicial, la ayuda de la comunidad internacional ha vuelto, y «la mejor forma de contener la propagación del cólera es previniéndolo y asegurándonos de que la población tiene acceso al agua potable», explica David Olson, especialista en cólera de MSF en Haití.