El sur del Mediterráneo en llamas

Europa teme una oleada de inmigrantes de la otra ribera

Algunos estudios calculan en 750.000 los candidatos a cruzar ya el Mediterráneo

ENRIQUE SERBETO
CORRESPONSAL EN BRUSELAS Actualizado:

La UE ha empezado a preocuparse seriamente por la posibilidad de que la sucesión de revueltas en el norte de África desemboque en una crisis humanitaria. En la Comisión se niegan a reconocerlo abiertamente, pero ya se ha escuchado hablar de estudios que cifrarían en unas 750.000 personas los candidatos a cruzar el Mediterráneo en busca de refugio.

Los ministros europeos de Asuntos Exteriores dedicaron ayer toda la reunión, prevista inicialmente para hablar monográficamente de Egipto, a la inquietante deriva de la crisis en Libia, un país mucho más próximo geográficamente, que tiene petróleo e importantes inversiones en empresas italianas y donde el propio coronel Muamar Gadafi había amenazado este fin de semana con dejar paso libre a todos los emigrantes sin papeles que hasta ahora ha aceptado retener en sus costas. Cuando le preguntaron a la alta representante Catherine Ashton sobre esa amenaza por parte del régimen libio, dijo que sus llamamientos al cese de la represión habían sido «coherentes con los valores europeos» y que esperaba que «Libia escuche nuestras peticiones de contención».

Para la buena voluntad de Ashton puede que sea ya demasiado tarde, igual que para su colega en la Comisión Europea, la responsable de Interior Cecilia Malmstrom, es todavía demasiado pronto: «Debemos ser modestos a la hora de evaluar los grandes acontecimientos cuyo desarrollo no podemos prever». La UE sabe positivamente que el riesgo de una avalancha migratoria es real y de hecho ha reconocido que espera que desde Túnez desembarque una nueva oleada en la isla italiana de Lampedusa en las próximas horas, pero aún no han puesto en marcha los mecanismos de la agencia Frontex, cuya capacidad y eficacia empieza a ponerse en duda. «¿Cuánto puede costar enviar desde la sede de Frontex en Varsovia a un funcionario europeo que va a necesitar un traductor para hablar en francés con los tunecinos?» le preguntaron al portavoz de Malmstrom, que no pudo ni siquiera identificar los países que participan en una operación que oficialmente empezó a funcionar el pasado sábado.

Italia teme lo peor

Y de hecho, los europeos ni siquiera están de acuerdo en definir cuáles son los escenarios que prefieren alentar en Libia. Para Italia, el riesgo de una guerra civil es real y el ministro Franco Fratini ha dicho que prefiere «que no demos la impresión de que estamos exportando nuestra democracia, sino sostener y promover una reconciliación pacífica». Para la presidencia húngara, el Mediterráneo no es ni siquiera un problema, su principal inquietud ayer era dejar claro que cualquiera que sea el desenlace, la atención y las inversiones que la UE pueda dedicar a su frontera sur no deben debilitar su política hacia sus vecinos del este.