Cólera cristiana tras un atentado sangriento en una iglesia de Egipto

El ataque terrorista, con al menos 21 muertos, se produjo a la salida de una misa en Alejandría. Al Qaida buscaría forzar un éxodo cristiano como en Irak

CORRESPONSAL EN JERUSALÉN Actualizado:

La noche de Fin de Año Alejandría se pareció a Bagdad. Un atentado perpetrado ante una iglesia cristiana copta a la misma hora en que los fieles salían de la misa de Año Nuevo dejó al menos 21 muertos, entre ellos una decena de musulmanes, y más de 70 heridos, según confirmó el ministro de Sanidad, Hatem el-Gabaly. El ataque —el mayor registrado en Egipto desde 2006— afectó también a una mezquita y fue atribuido a «manos extranjeras» por el presidente Hosni Mubarak. En un discurso televisado, el mandatario condenó este «acto brutal» y subrayó que «la mezcla de sangre musulmana y de cristianos es la prueba de que todo Egipto es el objetivo de este terrorismo ciego». Tras la explosión, cientos de cristianos enfurecidos salieron a la calle al grito de «sacrificaremos nuestras almas y sangre por la cruz», en una protesta que fue dispersada por la Policía con gases lacrimógenos.

El pasado 1 de noviembre, un grupo terrorista vinculado a Al Qaida y autodenominado «Estado Islámico de Irak» (ISI, en sus siglas en inglés), —autor de la masacre que un día antes provocó más de 50 víctimas mortales en la catedral asiria de Bagdad—, lanzaba una amenaza contra los coptos egipcios por la supuesta desaparición de dos cristianas que se habían convertido al islam.

El mensaje añadía mayor presión contra la comunidad cristiana local, un 10 por ciento de la población, que en los últimos tiempos ha denunciado sucesivos episodios de acoso por parte de los musulmanes y el Gobierno, que el 24 de noviembre desembocaban en un enfrentamiento con la Policía en El Cairo que se saldó con dos muertos. Para el atentado de esta Nochevieja, que al cierre de esta edición no había sido reivindicado, se elegía precisamente Alejandría, cuna de la Iglesia Copta Ortodoxa fundada por San Marcos en el siglo I. El modus operandi y «huella» son los inequívocos de Al Qaida, señalaba ayer el experto en grupos terroristas del Centro de Estudios Estratégicos y Políticos Al Ahram, Amr el-Shobaki.

Por el momento todo es aún confuso. Varios testigos aseguraron haber visto a dos hombres aparcar un vehículo delante de la iglesia siniestrada justo antes de la detonación, sin embargo el Ministerio del Interior confirmaba que no hubo coche bomba, sino que «al parecer, el explosivo fue portado por un kamikaze que murió entre los demás». La carga contenía tuercas y tornillos para causar el mayor número posible de víctimas.

El recuerdo de Luxor

Ante el altísimo riesgo de que una escalada de choques sectarios, Mubarak insistía el sábado en llamar a la «unidad nacional egipcia» y culpar de la matanza al terrorismo extranjero. «Este acto pecaminoso es parte de una serie de esfuerzos por crear una brecha entre los coptos y los musulmanes …, pero estamos en esto juntos y haremos frente común para vencer», proclamó. «Vamos a cortar la cabeza de la serpiente, acabar con el terrorismo y derrotarlo, os estáis equivocando gravemente si pensáis que vais a esquivar el castigo de los egipcios», advirtió dirigiéndose a los autores del ataque. Y añadió: «Ya ganamos una batalla contra el terrorismo en los noventa».

El atentado de 1997 en Luxor, en el que fueron asesinadas 60 personas, y las bombas que entre 2004 y 2006 causaron otro centenar de víctimas mortales en los complejos hoteleros del Sinaí, marcaron los peores años de la lucha egipcia contra un terrorismo que comprometió su principal fuente de ingresos, el turismo.

La intimidación ahora de grupos vinculados a Al Qaida contra los cristianos en Egipto es muy similar a la que se está produciendo en Irak, donde las comunidades coptas, asirias o caldeas se están viendo obligadas a huir para escapar de la muerte. Esta amenaza se suma a esa persecución sectaria ya existente, que en Alejandría se tradujo en el asalto a cuchillo de varias iglesias en 2005 y el Viernes Santo de 2006, que en total dejaron 5 muertos.