Aubry entra en campaña presidencial
Martine Aubry - AFP

Aubry entra en campaña presidencial

Confirmada su candidatura de forma oficial, Ségolène Royal y Hollande serán sus rivales en las primarias socialistas galas

JUAN PEDRO QUIÑONERo/agencias
CORRESPONSAL EN PARÍS Actualizado:

Martine Aubry, primera secretaria del Partido Socialistas (PS) de Francia, ha hecho este martes oficial en Lille su candidatura a la investidura socialista, ya que su partido ha decidido volver a embarcarse en un bizantino proceso de elecciones primarias, que va a enfrentar a tres candidatos de cierto peso específico y a tres o cuatro «jóvenes lobos» con muchas aspiraciones.

«No se puede seguir pidiendo tanto a los que tiene poco y dando tanto a los que tiene mucho», dijo en una comparecencia pública en la ciudad en la que es alcaldesa y en la que trazó las líneas del «nuevo modelo social, económico y ecológico» que quiere llevar al Palacio del Elíseo.

Lo hizo en una breve alocución de 15 minutos y sin preguntas, en la que la máxima responsable del Partido socialista abogó por una Francia «innovadora», «competitiva» y «ecologista», a través de un discurso con alusiones a los trabajadores, ejecutivos, artistas y organizaciones sindicales, entre otros.

Su entrada en campaña clarifica definitivamente la larga marcha de las presidenciales francesas. Ségolène Royal y François Hollande ya eran candidatos socialistas desde hace meses. Su rivalidad viene de lejos. Hollande y Royal estuvieron unidos en matrimonio, hasta que los separó la ambición política y algunas infidelidades carnales. Sarkozy ya derrotó a Royal en las presidenciales de 2007. Pero Ségolène sigue confiando en su suerte.

Hollande reconstruyó su vida sentimental con una periodista más joven que su exesposa, ha adelgazado y es el favorito en los sondeos de opinión, pero mal querido entre los «elefantes» del PS (la vieja guardia), que prefieren a Aubry, hija de Jacques Delors.

La sombra de Strauss-Kahn

Aubry, Ségolène y Hollande no son los únicos candidatos a la investidura socialista. Los socialistas «huérfanos» de Dominique Strauss-Kahn (DSK, víctima de un fabuloso escándalo sexual en Nueva York) y una nueva generación emergente desean participar en las primarias, para intentar conquistar un puesto en el firmamento político nacional.

Manuel Valls, Arnaud de Montebourg y Pierre Moscovici presentarán sus candidaturas para vender lo más caro posible su apoyo posterior al candidato o candidata victorioso. Valls es hijo de un grandísimo pintor español. Montebourg piafa por un primer puesto nacional. Moscovici dice defender las ideas del malogrado DSK.

Esos seis personajes harán campaña nacional, antes que uno o una sea finalmente elegido en una votación a dos vueltas, el 9 y el 16 de octubre próximos. «Le Monde» se pregunta, en primera página, por los posibles «daños» y «estragos» de cuatro meses de campaña.

Consciente de que la candidatura anunciada de Martine Aubry, este martes, lanza la larga marcha de las presidenciales de la primavera del 2012, Nicolas Sarkozy inició ayer su primer movimiento táctico: una gran conferencia de prensa, para confirmar los grandes esfuerzos que está haciendo Francia para salir «reforzada» de la crisis: 61.000 millones de euros de «inversiones para el futuro», entre 2008 y 2011, destinados a «refundar» el modelo económico nacional, con cuatro grandes prioridades estratégicas: enseñanza superior, investigación y formación; nueva economía industrial; desarrollo sostenible y energía (nuclear); y nuevas tecnologías.

Mientras los socialistas, sus principales rivales, se embarcan en unas imprevisibles elecciones primarias, Sarkozy se presenta como el garante de la economía nacional y de la salida definitiva de la crisis. Y hará campaña para defender su balance y perspectivas económicas. A la derecha, sin embargo, Sarkozy también tendrá que combatir a futuros candidatos centristas y a una temible candidata de extrema derecha, Marine Le Pen. Además, el candidato o candidata socialista, elegido(a) al final de las elecciones primarias también tendrá que neutralizar a dos o tres candidatos de extrema izquierda.