La presidencia austriaca podría convocar una cumbre extraordinario
La presidencia austriaca podría convocar una cumbre extraordinario - AFP

Tusk advierte que se agota el tiempo para pactar el Brexit

La cumbre informal, que se celebrará hoy y mañana en Salzburgo, tratará de inmigración y sobre la salida del Reino Unido

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Los líderes de la Unión Europea discutirán cómo acelerar las negociaciones del divorcio con Gran Bretaña en la cumbre informal que se celebra en Salzburgo (Austria) hoy y mañana. El ambiente ha sido calentado por el presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, que en la carta de invitación a los presidentes y primeros ministros les advierte claramente que «desafortunadamente un escenario de no acuerdo es todavía bastante posible» aunque también asegura que «si todos actuamos de forma responsable podemos evitar la catástrofe». Los dirigentes escucharán a la primera ministra británica Theresa May en la cena de hoy y deliberarán mañana cuando esta haya salido ya de la reunión.

La UE y el Reino Unido se han declarado en una situación permanente de negociación y trabajan a contrarreloj para intentar evitar llegar a un Brexit traumático en marzo del año que viene, cuando se producirá irremediablemente la salida del país de la UE. Según fuentes diplomáticas, los expertos de la Comisión han dicho que aún sería posible tramitar la ratificación del acuerdo de divorcio a tiempo si este está listo a finales de noviembre. Pero en ese caso, cualquier «accidente por mínimo que sea» en el proceso de ratificación parlamentaria podría hacer descarrilar todo. Y en este sentido, los negociadores europeos se temen que el país donde hay más posibilidades de que se produzca ese «descarrilamiento» sería el propio Reino Unido, donde la situación política no permite en estos momentos hacer ningún tipo de previsiones. Los equilibrios internos que está haciendo la primera ministra Theresa May en las negociaciones pueden dar como resultado una propuesta de acuerdo tan tibia que no sea apoyada ni por los partidarios del Brexit radical ni de aquellos que preferirían permanecer en la UE. May parece confiar que en última instancia, los proeuropeos preferirán apoyar su modelo que dejar abierta la puerta a una salida brusca, que tendría consecuencias devastadoras.

Tusk ha sido acusado de ser demasiado pesimista con sus previsiones respecto a las del negociador europeo, Michel Barnier, que lanza por su parte la idea de que excepto la cuestión de la frontera irlandesa, casi todo lo demás está bien encarrilado. Otras fuentes señalan que de todos modos, la cuestión de los plazos está cerrándose por si misma: «lo que no hayamos podido acordar a finales de octubre es que no se puede acordar» afirman fuentes conocedoras de la negociación. Y, en todo caso, lo que se puede esperar es que si a primeros de noviembre no se vislumbra claramente una solución para un divorcio ordenado, los grandes operadores económicos empezarán a tomar decisiones defensivas, para tratar de minimizar los efectos catastróficos de la desconexión a lo bestia.

Por ello, el propio Tusk ha anticipado ya que puede ser necesaria una cumbre extraordinaria, como último recurso, a mediados de noviembre. Está prevista una reunión ordinaria del Consejo en octubre, pero puede que para entonces todavía no se haya cerradoel acuerdo y en todo caso, el hecho de que esta vaya a estar dedicada también a una reunión con los líderes de los países del sudeste asiático (Asean) permite pensar que los dirigentes europeos anden entonces cortos de tiempo para dedicarlo todo al Brexit.

Además del acuerdo sobre la salida ordenada, los dirigentes europeos esperan poder pactar también con Londres la declaración política sobre el modelo de relaciones futuras a las que aspiran ambas partes. En esto no están del todo de acuerdo, entre los que como Tusk quieren una declaración larga que sería señal de que hay más sectores en los que se aspira a mantener una cooperación estrecha, o los que creen que si se trata de una declaración política, cuanto más breve y clara mejor. «Déjenme recordar -decía Tusk en su carta- que limitar el daño causado por Brexit es nuestro interés compartido».