Sebastian Kurz y Angela Merkel dan un discurso en conjunto en Berlín
Sebastian Kurz y Angela Merkel dan un discurso en conjunto en Berlín - Reuters

Merkel y Kurz acuerdan reforzar las fronteras exteriores de Europa en 2020

Deciden una ampliación de recursos y competencias para Frontex

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Los jefes de gobierno de Alemania y Austria, los conservadores Angela Merkel y Sebastian Kurz, estuvieron ayer de acuerdo en la necesidad de una ampliación de recursos y competencias para Frontex que esperan haya entrado en vigor en 2020 y que sirva para que las fronteras exteriores de la UE queden mejor protegidas que hasta ahora. «Si no podemos proteger las fronteras exteriores de la Unión, no podemos permitirnos el libre movimiento a través de las fronteras entre los países europeos», advirtió Kurz durante su visita a la Cancillería de Berlín, ligando así la sostenibilidad del espacio Schengen a un Frontex más efectivo y tensando la cuerda que en el otro extremo sostiene el presidente de Hungría, Viktor Orban, que ya ha adelantado que la cesión a Frontex de competencias nacionales no es para él una opción. Kurz además tensa su propia coalición de gobierno con el partido de derecha radical FPÖ, más cercano a las tesis de Orban que a las del canciller austriaco.

Merkel, por su parte, ha defendido abiertamente que los países fronterizos de la UE «cedan competencias nacionales» para que la Agencia Europea de Protección de Fronteras pueda operar sin restricciones en sus territorios. «Estamos reforzando Frontex, pero eso significa también, y por eso abogo yo, que los Estados que están en las fronteras exteriores cedan competencias nacionales para dotar de competencias realmente amplias a Frontex, que son necesarias para que pueda llevar a cabo su labor», ha dicho. La canciller añadía que la protección de las fronteras exteriores debe ir de la mano de «cierta solidaridad» con los inmigrantes y con iniciativas que hagan posible la inmigración legal y al mismo tiempo sirvan de ayuda a los países de origen que atraviesan situaciones difíciles. Ambos jefes de gobierno mostraron determinación de cumplimiento del plazo de 2020 y Merkel ha señalado que esta cuestión tiene prioridad en Europa por delante de cualquier otra. «Para mí el reto es mucho más importante para la cohesión de la UE que el del euro», ha reconocido. Kurz, que el miércoles será anfitrión de una cumbre europea informal de jefes de Estado y gobierno en Salzburgo, sobre inmigración y a la que asistirá también el presidente español Pedro Sánchez, precisó que en su opinión que «Frontex debería trabajar de forma que los barcos con inmigrantes del Mediterráneo ni siquiera zarpen de sus puertos de origen.

Merkel y Kurz se sitúan así en línea con el reciente discurso del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que propone un histórico salto en la consolidación de un espacio europeo de libertad de movimiento sin fronteras interiores y que incluye el establecimiento de una policía federal de fronteras con amplias competencias en áreas como el control de los flujos migratorios irregulares desde fuera de la UE, la devolución de irregulares a sus países de origen, la detección de los pasos ilegales entre países del club y la lucha contra los canales de tránsito en países terceros. Fuentes del Gobierno español se reservan de momento su valoración sobre el plan, que por otra parte supondrá una gran inversión desde los presupuestos europeos.

Triplicar el presupuesto

La Comisión ya propuso en junio multiplicar casi por tres, hasta los 34.900 millones de euros, el presupuesto para inmigración y fronteras exteriores en el próximo periodo presupuestario, que comprende desde 2021 hasta 2027. El plan reforzaría la agencia Frontex reservando 12.000 millones de euros con los que se podrían financiar, entre otras cosas, un cuerpo de 10.000 efectivos a partir de 2020. En la actualidad, apenas cuenta con 1.500. También forma parte de la estrategia la creación de un fondo especializado para la gestión de fronteras que contaría con 9.300 millones de euros destinados a blindar el perímetro exterior de la zona Schengen y evitar así una reintroducción de los controles fronterizos, como ocurrió durante la crisis migratoria de 2015 y que se mantienen todavía hoy parcialmente en Francia, Alemania, Austria, Dinamarca, Suecia y Noruega. Otros 10.400 millones de euros nutriría un Fondo de Asilo y Migración, una partida para fomentar los retornos efectivos de personas sin derecho legal de residencia, a repartir entre los países según el ratio de devoluciones.

Durante su encuentro en Berlín, Merkel y Kurz hablaron también de la necesidad de aumentar la cooperación al desarrollo en África, incluso de «redefinir» la cooperación con los países africanos, «en nuestro propio interés y a largo plazo», en un nuevo tipo de implicación «urgentemente necesaria» con el continente «vecino».