H.R. McMaster
H.R. McMaster - REUTERS

Trump despedirá a su segundo Asesor de Seguridad Nacional

Aunque ha tomado la decisión, no desvela cuándo saldrá H. R. McMaster

MANUEL ERICE
CORRESPONSAL EN WASHINGTONActualizado:

Hoy Donald Trump volvía a estar en su salsa. Después de alimentar nuevos rumores sobre despidos en la Casa Blanca, la reciente salida del secretario de Estado, Rex Tillerson, el relevo de mayor calado en todo su mandato, signo de un cambio de rumbo en política exterior, amenazaba con convertirse en el eco de un simple recuerdo. La velocidad con la que el presidente-ejecutivo quema a sus cargos de confianza no concede respiro. Sin tiempo para materializar las últimas marchas, Trump ya ha situado en la diana a los siguientes objetivos. El último es H. R. McMaster, el Asesor de Seguridad Nacional, a quien ha decidido destituir en breve, según los medios estadounidenses. En un intento de arrojar algo de calma, la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, se limitaba a afirmar ayer: «No hay previsto ningún cambio inmediato de personal en este momento». Pero el nuevo juego de despidos de Donald Trump vuelve a estar en marcha.

La previsible confirmación de la salida de McMaster supondría dar paso al tercer Asesor de Seguridad Nacional, cuando se van a cumplir catorce meses de mandato. El primero que tuvo que dejar el mismo puesto, sólo tres semanas después de su toma de posesión, fue el teniente general Michael Flynn. Iniciada la investigación oficial para determinar si el equipo electoral de Trump había actuado en connivencia con el Kremlin, sus contactos con altos cargos rusos durante la campaña y la etapa de transición del presidente forzaron su marcha. En la actualidad, Flynn es uno de los seis norteamericanos inculpados por el fiscal especial Robert Mueller. En su caso, por cargos por ahora no relacionados directamente con la llamada trama rusa, como el de hacer negocios con gobiernos extranjeros, como el de Turquía.

La salida de McMaster sería una marcha anunciada. Al contrario que con Flynn, con quien Trump conectó desde el principio, la relación entre el ocupante del Despacho Oval y su segundo Asesor de Seguridad Nacional siempre ha sido distante y difícil. Según «The Washington Post», que citaba la confirmación de hasta cinco fuentes en el seno de la Casa Blanca, el presidente ya ha tomado la decisión de relevarlo. Pero el conocido respeto del presidente hacia los militares, en este caso teniente general de tres estrellas con una larga trayectoria y condecoraciones de combate, especialmente en Irak, le habría llevado a «evitar cualquier tipo de humillación». En su habitual forma de actuar, Trump pretende que el propio McMaster se decida dar el paso, antes de proceder a su relevo.

La lucha por el poder

La marcha del Asesor de Seguridad Nacional habría sido acordada por el presidente y su jefe de gabinete, el general John F. Kelly, dentro del pulso por el poder que se vive en la Casa Blanca. Una disputa permanente con la que Trump acostumbra a situar a sus hombres de confianza en posición de enfrentamiento, bajo su atenta y divertida mirada. «The Wall Street Journal» atribuía el acuerdo para la salida de McMaster a una suerte de tregua entre el presidente y su jefe de gabinete, después de que Trump se haya planteado en diversas ocasiones el despido del propio general Kelly. En este último episodio, el todavía Asesor de Seguridad Nacional habría desafiado al general al convertirse en uno de los principales valedores de la destitución del secretario de Estado. Rex Tillerson no contaba con el apoyo de Trump, pero sí de su jefe de gabinete, para quien el todavía jefe de la diplomacia estadounidense, que se despedía ayer del personal del Departamento de Estado, representaba una moderación muy de su gusto.