CLAVES DE LATINOAMÉRICA

Trump anuncia sus aranceles cuando México desbanca a China como mayor socio comercial de EE.UU

La reciente renovación del tratado de libre comercio de América del Norte no fue la victoria que pretendía el presidente estadounidense

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En lo que va de año, México se ha consolidado como primer socio comercial de Estados Unidos y ha aumentado su superávit en la balanza comercial con este país. Haciendo frente a esta situación, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha anunciado la aplicación inminente de aranceles a todos los productos procedentes de México, evidenciando que la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (antes denominado TCLAN y ahora rebautizado como T-MEC; NAFTA y USMCA, respectivamente, en su versión inglesa) no fue todo lo victoriosa que esperaba la Casa Blanca.

En los tres primeros meses del año, el comercio entre EE.UU. y México ha ascendido a 150.000 millones de dólares, 4.000 millones más que en el mismo periodo del año anterior, de acuerdo con la Oficina del Censo estadounidense. Entre enero y marzo, esa relación comercial supuso el 15% de las transacciones mundiales de EE.UU. (en el mismo periodo de 2018 era del 14,6%).

Con ello, México sobrepasa el volumen de comercio mantenido entre EE.UU. y China (un acumulado de 132.000 millones en marzo), cuando los chinos llevaban años liderando el intercambio de bienes y servicios con EE.UU.

Si bien este relevo se debe fundamentalmente a la guerra comercial abierta entre las dos primeras potencias mundiales, que han reducido sus mutuas importaciones y exportaciones, también es cierto que México ha aumentado su situación de ventaja sobre EE.UU. Así, entre enero y marzo, el déficit comercial estadounidense con México fue de 22.700 millones de dólares, frente a los 18.300 millones registrados en los tres primeros meses de 2018.

El nuevo T-MEC

La reducción del elevado déficit comercial con México (unos 81.500 millones de dólares en todo 2018), solo superado por el registrado con China, fue uno de los principales argumentos de Trump para exigir la revisión del tratado de libre comercio a tres bandas mantenido con México y Canadá, en vigor desde 1994. La Administración Trump pareció quedar satisfecha con los cambios introducidos en el nuevo T-MEC, que fue firmado por las tres partes a finales del año pasado y ahora debe ser ratificado por las respectivas cámaras legislativas.

Ya distintos observadores advirtieron que el nuevo texto no parecía beneficiar especialmente a ninguno de los tres países, y la propia Comisión de Comercio Internacional de EE.UU. (un organismo público autónomo) indicó en abril que si bien el nuevo T-MEC tendrá un impacto positivo en la economía estadounidense, este será «limitado».

Buscando ahora una ventaja mayor, Trump anunció el jueves de la pasada semana la imposición de aranceles del 5% a todos los productos que lleguen de México a partir del 10 de junio, un porcentaje que irá en aumento y se situará en el plazo de cuatro semanas en el 25% si el Gobierno mexicano no toma medidas para detener la corriente de emigrantes que intentan llegar a EE.UU. desde Centroamérica atravesando México.

Tactismo de Trump

Este planteamiento de nuevos y generalizados aranceles es incompatible con el T-MEC, y desconcierta que después del acuerdo alcanzado tras año y medio de negociaciones una de sus partes lo esté dinamitando. Esto daña la credibilidad de Trump para cualquier otra negociación, pues no está respetando algo que él mismo aceptó.

Cabe la posibilidad de que todo sea una cuestión táctica: que ante la dificultad de que el T-MEC sea aprobado en el Congreso estadounidense, por la poca simpatía de la izquierda del Partido Demócrata y la reticencia de algunos republicanos, Trump esté creando las condiciones para un regateo, con el fin de que el texto del T-MEC sea preferible al caos de aranceles anunciado los últimos días.

También podría ser que Trump ha concluido que el T-MEC finalmente no saldrá vivo del Congreso y ha comenzado ya a preparar un nuevo pulso negociador con México.

Difícilmente, en cualquier caso, Trump va a ejecutar por completo su amenaza, pues eso supondría un encarecimiento de numerosos productos y dañaría seriamente a las empresas estadounidenses que operan a través de la frontera.

El anuncio, por otra parte, empantana aún más a la Administración Trump, que está abriendo muchos frentes y cerrando muy pocos. El acuerdo sobre el T-MEC había permitido a Washington concentrarse en las negociaciones comerciales con China. Dado el carácter extremadamente personalista en la manera de gobernar de Trump, quien apenas delega, un nuevo pulso comercial con México agravaría el cuello de botella en el que se están atascando los problemas que afronta la Casa Blanca.