Angela Merkel y Martin Schulz se saludan este domingo antes de un programa de televisión en Berlín - Afp

Traumático triunfo de Merkel en las elecciones alemanas

El país se enfrenta a una mayor inestabilidad después de que los socialdemócratas se nieguen a repetir una gran coalición

Los radicales de AfD se convierten en la tercera fuerza política

Enviado especial a BerlínActualizado:

Angela Merkel ha ganado este domingo las elecciones en Alemania, pero esa prevista victoria no eclipsa un resultado profundamente traumático que va a tener profundas consecuencias para la política alemana y europea. Toda la estructura política de la República Federal de Alemania sufrió un fuerte movimiento en sus cimientos, lo que se reflejará muy pronto dentro y fuera de sus fronteras. Los dos partidos de la gran coalición han cosechado humillantes pérdidas de votos, el parlamento se ha fraccionado aún más. Y ha irrumpido con enorme fuerza en el legislativo la fuerza temida por todos de Alternativa por Alemania (AfD), el partido derechista, radical en su rechazo a la política de la Unión Europea y de la inmigración. La CDU/CSU de Merkel se queda en un 33% del voto, menos de ocho puntos que en las elecciones de 2013. Y los socialdemócratas del SPD de Martin Schulz, con un 20,7% y cinco puntos menos, cosechan su peor resultado de la historia de la república federal.

Ningún sondeo se había atrevido a darle el partido derechista Alternativa por Alemania (AfD), tachado por el resto del arco parlamentario de ultraderechista, ese 13% que lo convierte con clara ventaja en la tercera fuerza del país. El SPD anunció nada más conocerse las proyecciones de voto que pasa directamente a la oposición. El anuncio de Martin Schulz fue recibido con inmenso alivio por su partido. En el que se perfila un radical cambio generacional en los próximos meses. La entrada de AfD en el Bundestag con esa fuerza inesperada hacía de todas maneras casi inviable una gran coalición. Esta habría dejado la jefatura de la oposición al gobierno en el Bundestag en manos de ese partido que, aunque constitucional, no participa de los habituales consensos del resto del arco parlamentario.

Este domingo, uno de sus líderes, Alexander Gauland, dejó claro que, sea el gobierno que sea, «que Merkel o quien lleve el gobierno se abrigue bien, porque le vamos a dar caza. Vamos a darle caza hasta que recuperemos nuestra patria». Habrá que ver si el partido AfD digiere este éxito inesperado. Y supera sus tradicionales tensiones internas entre radicales y moderados o nacionalistas y conservadores.

«Este no es el resultado que ambicionábamos», ha declarado Angela Merkel

Lo cierto es que Merkel solo tiene como opción, descartada la continuación de la alianza con el SPD, la coalición llamada Jamaica por los colores negro del CDU, amarillo de los liberales del FDP y el verde de los ecologistas. La gestación de esta alianza será una operación política extremadamente difícil precisamente porque la irrupción del AfD en el parlamento exige a la CDU un retorno a posiciones de derechas abandonadas por Merkel.

La canciller dijo este domingo que uno de los principales objetivos de su nuevo gobierno será tomar más en serio los temores de la gente y recuperar los votos que han partido hacia el AfD. Lo dijo sin ninguna de las descalificaciones hacia el partido derechista que son habituales en todos los políticos cuando hablan de esta formación. Lo cierto es que, pese a haber sido sometido a un acoso de descalificaciones y marginación a un tiempo por parte de los demás partidos políticos y por la totalidad de los medios de comunicación, el AfD ha cosechado gran parte del voto de la frustración de la sociedad alemana por la falta de atención publica a cuestiones como la inmigración y el deterioro de la seguridad.

Parlamento fraccionado

De tener más de dos tercios de los votos en el pasado parlamento los dos grandes partidos han pasado a poco más de la mitad. Con lo que prosigue el fraccionamiento del parlamento que ahora pasa a tener dos partidos más con el regreso de los liberales del FDP con un sólido 10,6%, y la sorpresa mayúscula de la fuerza del AfD que supera también al izquierdismo de Die Linke (9%) y a los Verdes que, con un 8,9%, sacan un resultado mejor de lo esperado. Las negociaciones para el tripartido comenzarán pronto al no haber alternativa a esa coalición.

Los Verdes ya se han mostrado conscientes de las dificultades con una canciller que tendrá que defender posiciones conservadoras para combatir al AfD. Y especialmente en este próximo año para respetar los intereses de su socio bávaro, la CSU, que ha cedido aún más que la propia CDU al partido derechista. Y tiene elecciones del estado de Baviera en 2018. Algunos recordaban este domingo que Franz Josef Strauss calificaba siempre de pesadilla la mera perspectiva de perder sus abrumadoras mayorías absolutas. Con el 33% de este domingo nadie sabe cómo hubiera reaccionado. Horst Seehofer, jefe de la CSU, calificó de agria decepción el resultado propio y el de Merkel. La CDU ha perdido más votos a los liberales –1.300.000– que al AfD, con poco más de un millón. Como la victoria de Merkel que podía servir de consuelo a los suyos se había descontado, el trauma del resultado de este domingo es profundo.