Theresa May, este jueves durante la sesión en la Cámara de los Comunes
Theresa May, este jueves durante la sesión en la Cámara de los Comunes - Afp

Theresa May vende a duras penas en Londres el «Brexit de Halloween»

La «premier» británica presiona a los laboristas para sacar su acuerdo de salida adelante

Corresponsal en LondresActualizado:

Theresa May trató este jueves de vender, ante un Parlamento aliviado por evitar de nuevo el precipicio de una salida abrupta, como positiva la nueva prórroga conseguida en Bruselas hasta el próximo 31 de octubre. La primera ministra reconocía que su intención es que fuera más corta en el tiempo, hasta el 30 de junio, pero que las negociaciones con los líderes europeos «fueron duras», porque muchos de ellos eran «partidarios de una extensión más larga en el tiempo» de, incluso, un año.

La «premier» instó de nuevo a los parlamentarios a que desbloqueasen el proceso dando su visto bueno al Acuerdo de Retirada. Este, inamovible por Bruselas, parece todavía la piedra en el camino para que Reino Unido evite las elecciones europeas del próximo mes de mayo ya que las negociaciones entre Gobierno y oposición siguen estancadas sobre cómo debe de ser la relación comercial futura con la UE.

May tendió de nuevo la mano al laborista Jeremy Corbyn, que se mostró mucho más comedido en las críticas a la primera ministra. El diálogo entre las dos partes no parece avanzar de la forma que se esperaba, pero la disposición de ambos parece ahora la propicia tras el aire que ha aportado Bruselas con esta nueva extensión.

«Esta no es la forma habitual de hacer las cosas en la política británica, y es incómoda para muchos tanto en el Gobierno como en los partidos de la oposición. Pero creo que en esta situación única es necesario, con el Parlamento bloqueado, que ambas partes trabajen unidas para entregar el Brexit que la gente votó», concedía la «premier».

Pulso con Macron

Este jueves no recibió las andanadas que venía sufriendo en sus últimas intervenciones en la Cámara de los Comunes excepto por las ya habituales procedentes de la parte más euroescépticas de su partido. Varios de ellos volvieron a pedir que May dimita ante la media sonrisa de la primera ministra que, por ahora, mantendrá el puesto. Lo hará la menos hasta después del 23 de abril. Hasta entonces sus señorías se toman un descanso por las vacaciones de Pascua. Eso sí, durante este tiempo continuarán las conversaciones entre Ejecutivo y oposición para tratar de desencallar el proceso.

May no quiere dejar para última hora, como ha hecho hasta ahora, el conseguir un consenso. Este jueves, ante la avalancha de titulares en la prensa británica catalogando la nueva fecha de la prórroga como «Brexit de Halloween» (en referencia al 31 de octubre), la líder conservadora pidió a los diputados que recapaciten durante este periodo vacacional. «Espero que sus señorías aprovechen esta pausa para reflexionar y considerar cómo podemos salir del punto muerto», señalaba la «premier».

Esta, además, confirmó que Reino Unido no vería restringidos sus derechos como país miembro del club comunitario si, finalmente, tiene que participar en los comicios europeos, como pedían entre otros el presidente francés, Emmanuel Macron. La primera ministra aseguraba, eso sí, que Gran Bretaña «seguirá jugando un papel constructivo» mientras sea miembro de la Unión Europea.