Un agente de la Policía Judicial horas después en el apartamento de los yihadistas en Saint-Denis
Un agente de la Policía Judicial horas después en el apartamento de los yihadistas en Saint-Denis - REUTERS

El relato del jefe del RAID del «asalto de dificultad extrema» en Saint-Denis

Jean-Michel Fauvergue cuenta detalles de la operación policial que se saldó con dos yihadistas muertos y ocho detenidos

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Suben, de puntillas, hasta el tercer piso. Frente a ellos, una puerta blindada, la de un apartamento de la región parisina, potencial escondite de yihadistas. En completo silencio, colocan explosivos en la puerta: son las 4,20 horas cuando se da la orden de asalto.

En este barrio del centro de Saint-Denis, al norte de París, decenas de policías se encuentran desplegados, francotirados apostados en los tejados de alrededor. Es noche oscura.

El objetivo, dos apartamentos contiguos de un inmueble a pocas manzanas del Estadio de Francia, señalados gracias a un testimonio recibido al final de la jornada del lunes. Abdelhamid Abaaoud, presunto cerebro de los atentados del 13 de noviembre, que dejaron 129 muertos y 352 heridos en París y Saint-Denis, podría encontrarse dentro con sus cómplices.

Según el fiscal de París, François Molins, los investigadores han pasado horas recopilando la información, que ha sido «objeto de numerosas verificaciones, en particular telefónicas y bancarias».

Los policías de élite no saben casi nada: solo «la dirección» de los apartamentos, pero no su «configuración» y que «tres personas», entre ellas «una mujer» podrían encontrarse dentro, según explicó su jefe, Jean-Michel Fauvergue, anoche en la cadena TF1.

Los equipos están en el lugar. Detonación. Cientos de vecinos se despiertan sobresaltados. Pero la puerta blindada ha resistido.

«Los explosivos no han hecho efecto», se lamentó Jean-Michel Fauvergue. «Hemos perdido el efecto sorpresa, que nos es tan útil en casos como éste».

Las tropas de élite toman posiciones tras la puerta, equipadas con «escudos antibalas».

En el interior, los yihadistas responden. Intercambios de «fuego intenso y casi ininterrumpido» se suceden «durante casi una hora», según detalla el fiscal. La operación requiere del «empleo de fusiles de asalto, de disparos de francotiradores, granadas, explosivos...»

Registro en el apartamento
Registro en el apartamento - REUTERS

Una perra de asalto del RAID, Diesel, de 7 años, resulta muerta por los yihadistas.

«Puedo deciros que los policías dispararon más de 5.000 municiones», precisó el fiscal.

Fuera, el centro de Saint-Denis está acordonado, entre 15.000 y 20.000 habitantes, a los que se ha pedido que no salgan de casa, oyen las detonaciones, angustiados.

Hacia las 4,45 horas, los hombres del Raid acaban de «detener, en la zona de intervención, a tres individuos», inmediatamente puestos bajo custodia, prosigue el fiscal. Su identidad aún se está verificando.

De pronto se siente una explosión: «un acto kamikaze», «una mujer», que habría «activado su cinturón de explosivos», según los primeros datos de la investigación. Pero «el examen del cuerpo y de los restos» aún debe ser efectuado, subraya François Molins.

«Un cuerpo acribillado», probablemente alcanzado por los proyectiles y las granadas, se descubre «entre los escombros». Su estado no permite, tampoco, su identificación.

El interior del inmueble está parcialmente destruido, el suelo del tercer piso amenaza con desplomarse, pero el RAID continúa su avance. Descubre «dos hombres, uno de ellos herido», que intentan esconderse entre los escombros. También son detenidos.

Otras tres personas son arrestadas en las proximidades: un hombre que dijo a AFP haber albergado en su apartamento a dos personas «que venían de Bélgica», una de sus amigas, así como el hombre que lo habría puesto en contacto con los yihadistas.

Fin del asalto. Es de día en un Saint-Denis desierto. Los colegios están cerrados, el tráfico de los metros, autobuses y tranvías interrumpido.

El balance: al menos dos muertos, ocho detenidos. Pero no hay rastro de Abdelhamid Abaaoud ni de Salah Abdeslam, huido tras los atentados y a quien se busca intensamente.

Cinco policías del RAID también han sido heridos. Todos «han salido de los hospitales» y «han regresado a sus casas» este miércoles por la noche, según su jefe.

Ha sido «un asalto de dificultad extrema», considera François Molins, que subraya «el coraje, el rigor, la sangre fría, la profesionalidad y la abnegación» de los policías.

Una situación de «guerra», concluye Jean-Michel Fauvergue.