Christine Hallquist, primera candidata transexual para gobernadora
Christine Hallquist, primera candidata transexual para gobernadora - Reuters

Primera candidata transexual a gobernadora en Estados Unidos

Christine Hallquist, de 62 años, gana las primarias demócratas en Vermont

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Una noche de agosto de primarias para las elecciones legislativas en un puñado de estados no suele ser una ocasión para la historia. La de este martes, sin embargo, sí lo fue. O al menos, el anticipo de novedades históricas en la representación popular en EE.UU.

La gran protagonista de la noche fue Christine Hallquist, que en otoño podría convertirse en la primera transexual en ocupar el cargo de gobernador de un estado del país. Hallquist, de 62 años, se impuso en las primarias de Vermont y en las elecciones de noviembre le disputará el puesto al actual gobernador, el republicano Phil Scott.

Tres hijos

«Hoy hemos hecho historia», dijo Hallquist tras conocer los resultados. «Estoy muy orgullosa de ser la cara de los demócratas esta noche». Así fue: su nombre y su cara ha pasado de la noche a la mañana de ser apenas conocido fuera Vermont a llenar los informativos en todo el país. Ello a pesar de que en 2015 adquirió cierta relevancia tras conocerse la transición de su identidad sexual.

Hasta aquel año era David, consejero delegado de una importante compañía radicada en el estado, Vermont Electric Cooperative, a la que llegó en 1998. Su liderazgo -alcanzó el más alto cargo ejecutivo en 2005- dio la vuelta a una empresa que estaba casi quebrada. Mientras su perfil empresarial progresaba, la necesidad de encajar su identidad sexual era cada vez más acuciante. Poco tiempo después de casarse, confesó a su mujer, Pat, que se sentía una mujer. Ambos han tenido tres hijos. La pareja acordó que mantendrían la identidad sexual de Hallquist en secreto, pero con el tiempo cambió de opinión: empezó a tener pensamientos suicidas por no poder vivir con su identidad sexual y se sentía culpable por ocultárselo a sus hijos.

Activismo social

Finalmente, decidió empezar su transición hacia convertirse en mujer, un proceso arduo en su ámbito familiar y profesional que uno de sus hijos retrató en un documental.

Por aquel entonces, la posibilidad de emprender una carrera política no estaba «en el ámbito de la posibilidad», según aseguró en una entrevista a «The Washington Post». Tres años, una victoria electoral de Donald Trump y un cambio profundo de la sensibilidad sobre cuestiones de género después, la situación es distinta. Hallquist es la punta de lanza de un amplio movimiento de candidatos homosexuales, bisexuales o transexuales que buscan ser elegidos para cargos públicos este año, un récord según organizaciones como Victory Institute, que promueve la participación política de estos colectivos. «La victoria de Christine es un momento clave del movimiento par la igualdad trans y es especialmente notable dado el escaso número de cargos públicos transexuales en todos los niveles de gobierno», aseguró en un comunicado Annise Parker, consejera delegada de Victory Institute.

Una de esas excepciones es Danica Roem, que el año pasado consiguió escaño en la cámara legislativa de Virginia, arrebatado a un republicano del ala más conservadora. Otra podría ser Alexandra Chandler, que lucha por convertirse en la primera transexual en llegar al Congreso de EE.UU. Primero tendrá que imponerse en las primarias demócratas para su distrito de Massachussetts, que se celebran el mes que viene.

Otras primarias llevaron la etiqueta de «la primera vez». Keith Ellison, que ganó las primarias demócratas en Minnesota, podría convertirse en el primer musulmán en alcanzar el puesto de fiscal general de un estado. Su compañera de partido, Ilhan Omar, es virtualmente la primera somalí-americana en llegar al Congreso: ganó las primarias en un distrito de fuerte implantación demócrata. Omar logrará con Rashida Tlaib, que ganó sus primarias en Michigan la semana pasada, ser la primera mujer musulmana en el Congreso.

En Connecticut, Jahana Hayes, una candidata de corte progresista, ganó las primarias y va lanzada a convertirse en la primera mujer negra que representa al estado en el Congreso.

En el bando republicano, mientras tanto, se refuerza la idea de que el apoyo de Trump es clave para imponerse en las primarias del partido. En Minnesota, Tim Pawlenty, que trataba de recuperar su cargo de gobernador después de una temporada en Washington haciendo «lobby», no pudo imponerse a Jeff Johnson, un candidato mucho menos conocido y que había conseguido muchas menos contribuciones de campaña. La diferencia está en el presidente, consolidado como el capo de partido. Pawlenty le criticó en el pasado. Johnson abrazó la fe «trumpista».