Los menores no acompañados del Open Arms desembarcan este sábado en la isla italiana de Lampedusa
Los menores no acompañados del Open Arms desembarcan este sábado en la isla italiana de Lampedusa - AFP

El primer ministro italiano impone a Salvini el desembarco de 27 menores del Open Arms

El titular de Interior permite que tomen tierra «contra su voluntad» y afirma que la decisión del «premier» Conte es «un peligroso precedente»

Corresponsal en RomaActualizado:

Matteo Salvini se ve obligado a ceder y permite, por imposición del primer ministro Giuseppe Conte, el desembarco de 27 menores del Open Arms, que se encuentra a media milla del puerto de Lampedusa. «Lo autorizo, en contra de mi voluntad», aseguró un malhumorado Salvini, muy contrariado y polémico por tener que obedecer a su primer ministro.Los menores de entre 16 y 17 años que viajaban no acompañados fueron trasbordados a dos lanchas de la Guardia Costera y Guardia de Finanzas. Lágrimas de alegría en los menores, y también de pena por dejar a compañeros de viaje y amigos. En el barco español quedan 106 adultos y un menor acompañado, a los que el ministro del Interior, más pronto que tarde, tendrá que consentir también que bajen a tierra y sean repartidos en los países que han mostrado disponibilidad para acogerlos, entre ellos España.

La grave crisis de gobierno que vive Italia, abierta el 8 de agosto por el vicepresidente y ministro del Interior, Matteo Salvini, ha creado confusión y caos en el país, y un grave enfrentamiento institucional, con cartas entre Conte y su ministro del Interior, que demuestran una ruptura seguramente ya definitiva.

El jefe del Gobierno le envió a Salvini una carta en la noche del viernes, la segunda en pocos días: «Es necesario que sea autorizado el desembarco inmediato de las personas en edad inferior a 18 años presentes a bordo de la nave», escribió Conte. Le destacó además un punto importante, al que hasta ahora hizo oídos sordos Salvini: la Comisión Europea «nos ha confirmado la disponibilidad de una pluralidad de países (Francia, Alemania, Luxemburgo, Portugal, Rumania y España) para compartir las cargas de la acogida de todas las personas de las que nos estamos ocupando», incluso independientemente de su edad.

A la carta del primer ministro Salvini respondió con su habitual prepotencia: reiteró que la línea de su ministerio no cambia, definió a los menores como «presuntos» y subrayó que el desembarco se efectúa «bajo la exclusiva responsabilidad del jefe del Gobierno». Incluso el ministro le advirtió a Conte de que autorizar el desembarco puede constituir un «precedente peligroso, porque se podrá considerar a Italia como el único país responsable de la acogida y asistencia de todos los menores no acompañados subidos a bordo de un barco en cualquier ángulo del Mediterráneo o en el mundo».

Una «bomba de relojería»

Además del pulso político, batalla que ha perdido Salvini, continúa también el judicial. Después del desembarco de los menores, se realizó una inspección médica del barco por orden de la Fiscalía de Agrigento, que ha querido comprobar las condiciones higiénico-sanitarias a bordo. En una primera inspección, un equipo médico de la Orden de Malta aseguró que esas condiciones eran «pésimas», con riesgo de infecciones.

El capitán del barco, Marc Reig, dio este sábado nuevamente la voz de alarma: «El Open Arms es una bomba de relojería. Si no se interviene inmediatamente, la primera mecha lo hará explotar». Open Arms criticó en Twitter la incapacidad de la política para dar una solución al caso: «El mundo es testigo de la pesadilla que les ha tocado vivir a las personas que soportan la espera en la cubierta. Solo la falta de voluntad de los despachos que toman decisiones les aparta de un puerto seguro».

El ministro del Interior, aferrado a su política de puertos cerrados, replicó también con un tuit, en el que decía que no piensa ceder: «En 16 días hubierais llegado ya tranquilamente a vuestra casa en España. La de la ONG es una batalla política, no ciertamente humanitaria, jugada sobre la piel de los inmigrantes. Vergüenza. Yo no cedo», afirmó Salvini.

Investigación de la Fiscalía

La Justicia se está moviendo y pone también en aprietos a Salvini. A las oficinas de la Guardia costera, con sede en Roma, llegó la policía judicial, enviada también por la Fiscalía de Agrigento, que ha abierto una investigación con la hipótesis de delito de secuestro de personas, violencia privada y abuso de poder. La policía judicial se ha hecho con varios documentos, entre ellos la comunicación enviada al Ministerio del Interior por el Centro de búsqueda y socorro para el Mediterráneo, con sede en Roma, resaltando que «no hay ningún impedimento para que se proceda sin demora» al atraco del barco en el muelle del puerto de Lampedusa. El Centro pedía al Ministerio del Interior una respuesta urgente.

Salvini ha roto todos los puentes con el primer ministro Conte, lo que está dificultando la solución del caso Open Arms. Pero al final Salvini tendrá que ceder, como ha hecho autorizando el desembarco de menores, ante el arma del derecho.