El ministro de Exteriores español, Josep Borrell, y el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, durante la reunión de la OTAN ayer en Washington - AFP

Pompeo desmiente a Borrell y dice que la OTAN debe ocuparse de Venezuela

Previamente el titular de Exteriores español dijo que la Alianza no está en ese país y esta reunión no es «un “chat” para resolver los problemas del mundo»

Corresponsal en WashingtonActualizado:

El Gobierno español tuvo ayer la oportunidad de llevar la crisis de Venezuela, con el creciente apoyo de Rusia al régimen de Nicolás Maduro, a una reunión ministerial de la Alianza Atlántica en Washington pero renunció a ello bajo la excusa de que «la OTAN no está en Venezuela y este no es un ‘chat’ para hablar sobre los problemas del mundo», según dijo después en declaraciones a los medios de comunicación el ministro de Exteriores, Josep Borrell. Según admitió el propio Borell, el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, «relacionó la presencia rusa en Venezuela con el papel de Rusia como potencia asertiva», pero el Gobierno de España consideró que no era procedente volver al asunto en su turno de intervención.

Por cuestiones de protocolo, según dijeron a ABC fuentes de la OTAN, el ministro anfitrión suele ser el primero en hablar, por lo que la intervención de Pompeo precedió a la de Borrell. Los representantes de los 29 países de la Alianza deliberaron en privado durante una hora y media en la sede del departamento de Estado en Washington, justo en el día que en que se conmemoraban los 70 años de la firma del tratado por el que se creó la Alianza en esta misma ciudad. Después del encuentro, el Gobierno norteamericano anunció que ha pedido al Consejo de Seguridad de la ONU que trate en una reunión la semana próxima la crisis humanitaria en Venezuela.

Borrell justificó después su silencio con que «Venezuela no es un problema de la OTAN». «Algunos países han sacado el tema de Venezuela cuando se ha hablado de Rusia como una presencia asertiva, y de la presencia de tropas rusas en Venezuela, pero son apenas unos centenares», ha añadido. El 23 de marzo llegaron al aeropuerto venezolano de Maiquetía dos aviones militares rusos modelo Antonov 124 e Ilyushin Il-62 con 100 uniformados que, según el representante especial de la Casa Blanca para Venezuela, Elliott Abrams, han calibrado un sistema de defensa de misiles comprado a Rusia hace una década. «No tenemos ninguna confirmación», dijo después Borrell cuando ABC le preguntó por ese contingente.

Respuesta conjunta

Mucho más contundente fue el ministro norteamericano de Exteriores, Pompeo, cuando atendió a los medios de comunicación después de la reunión. A la pregunta de ABC sobre si había tratado con los demás ministros de la OTAN el papel de Rusia en Venezuela, el jefe de la diplomacia estadounidense respondió: «Sí hemos hablado de Venezuela, la postura americana la ha dejado clara el presidente [Donald] Trump y hemos hablado de eso en el contexto de los esfuerzos de Rusia alrededor del mundo, sus actividades maliciosas en Ucrania, en Siria, en Venezuela y en el mar de Azov. Estamos haciendo un gran esfuerzo colectivo para responder a este problema de una forma conjunta».

El régimen de Maduro, mientras, ha comenzado a alardear de la presencia de esos 100 soldados rusos en Venezuela e incluso ha anunciado la llegada de más. En declaraciones a la agencia rusa Interfax, el viceministro de Exteriores del régimen, Yván Gil, dijo el miércoles que «la presencia [en Venezuela] de especialistas militares entra dentro de los acuerdos y contratos de cooperación técnica y militar con Rusia» y añadió que el tamaño del contingente puede crecer y que este se quedará en Caracas «tanto tiempo como sea necesario».

Aunque la OTAN se formó hace 70 años para proteger a sus países miembros frente a la amenaza de la Unión Soviética, en su dilatada historia los aliados han participado en misiones humanitarias fuera del Atlántico Norte, que en principio debería haber sido su eje de actuación. La Alianza tiene desplegados 20.000 soldados en Afganistán, Kosovo y el Mediterráneo y ha apoyado a la Unión Africana en diversas misiones de paz.

España, como EE.UU., ha reconocido a Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela. Durante su visita a Washington, el ministro Borrell ha declarado a lo largo de varias conversaciones con los medios que la finalidad de su Gobierno y de la Unión Europea es que haya elecciones en Venezuela, mientras que la Casa Blanca parece más empeñada en que haya un cambio de régimen y Maduro abandone el poder. El propio presidente Trump ha dicho que los soldados rusos en Venezuela «tienen que largarse».

El martes, la Asamblea Constituyente venezolana, creada a la medida del chavismo, retiró el aforamiento a Guaidó, algo que permite su arresto y enjuiciamiento. Su mano derecha y jefe de gabinete, el diputado Roberto Marrero, lleva dos semanas detenido por el régimen. Son agresiones e del régimen contra quien el grueso de la comunidad internacional, 54 países, considera el gobernante legítimo y en funciones de Venezuela.

Ayer mismo el ministro de Exteriores de Maduro, Jorge Arreaza, visitó Siria, a cuyo régimen apoya militarmente el Kremlin. Este cuenta con una base naval en el puerto mediterráneo sirio de Tartús. Según le dijo el presidente sirio, Bashar al Assad, a Arreaza, en su opinión «lo que está sucediendo en Venezuela es similar a Siria», según la agencia Sana. El ministro venezolano estuvo previamente en Turquía, país miembro de la OTAN y cuyo presidente, Recep Tayyip Erdogan, ha apoyado también públicamente a Maduro.