La polémica interna de los «tories» por el burka debilita aún más a May

El líder del partido conservador británico exige al exministro «brexiter» Johnson que se disculpe por un artículo, y ahonda la división

Corresponsal en BruselasActualizado:

La primera ministra británica Theresa May ha encontrado una fórmula para reforzar su posición que consiste en alentar la destrucción de sus adversarios. La espoleta que ha servido para sacar a la superficie la formidable batalla que se libra en el seno del partido Conservador acerca del Brexit ha sido, como era de esperar, el comportamiento del excéntrico Boris Johnson, que intenta consolidarse como la alternativa más rupturista a May. Desde Bruselas, la situación política en Londres se ve con creciente inquietud ante la aproximación inexorable de los plazos para la salida del Reino Unido de la UE sin que se vislumbre un acuerdo ni posibilidad de llegar a alcanzarlo.

El protexto ahora han sido unos comentarios hechos con el habitual estilo zafio y directo del ex ministro de Asuntos Exteriores, sobre las mujeres con burka o el Corán, aunque la cuestión que hay debajo de todo el griterío es la lucha por el poder en estos turbulentos momentos.

El método May para tratar de consolidar su situación en medio de tantas tensiones puede que sea un camino peligroso, porque los ataques a Johnson han provocado también una contraofensiva por parte de sus seguidores y hacen que este personaje, que dejó el cargo sin haber hecho nada memorable pero que sigue siendo uno de los políticos más populares, vuelva a salir del segundo plano donde se había refugiado.

Sigue avanzando el «tic-tac»

Otros creen que estando ambos de vacaciones, lo más probable es que el asunto se vaya diluyendo poco a poco y que solo sirva para entretener con la lectura de los diarios al negociador europeo, Michel Barnier, que no para de decir que el reloj del artículo 50 sigue avanzando «tic-tac» y que es necesario dejar todo cerrado antes de octubre, es decir, en un par de meses, para evitar el colapso en el Canal.

Al dejar el cargo de ministro de Exteriores en protesta porque la propuesta de May para las relaciones futuras con la UE le parecía demasiado poco radical, Johnson había vuelto a escribir su bien pagada columna en el Daily Telegraph y en la última de ellas, este lunes, había incluido comentarios denigrantes contra las mujeres musulmanas que se cubren completamente con el burka, entre otros que parecen «buzones» o «atracadores de bancos». El líder del partido conservador, Brandon Lewis, le exigió que se disculpara y que rectificase sus palabras. Los más notables miembros musulmanes del partido salieron en tromba acusándole de promovercomportamientos de odio racial.

Sin embargo, lo que ha sucedido también es que el debate se ha amplificado y además de las críticas, han aparecido testimonios de elogio y de apoyo. La jefa de Scotland Yard, Cressida Dick, argumentó en una entrevista con la BBC que incluso si estas palabras podrían ser ofensivas, Boris Johnson, «no ha cometido un crimen». Taj Hargey, imán de la región de Oxford, consideró que el ex ministro «no debería disculparse por decir la verdad» y destacó en una carta a «The Times» este jueves que el burka «no está justificado por el Corán». Johnson también recibió el apoyo de un personaje muy popular como el actor Rowan Atkinson que escribió una carta pidiendo «libertad de burlarse de la religión» en lugar de denostar lo que cree que ha sido una broma «muy buena». Miles de lectores de los diarios más favorables al Brexit han enviado cartas diciendo que Johnson tiene razón. Varios diputados conservadores, tan furiosos como cautos porque no han querido dar sus nombres, acusando a Lewis de haber ido demasiado rápido para atacar al rival de Theresa May. El antiguo líder de los «Tories», Iain Duncan Smith, ha apoyado abiertamente al ex ministro de Exteriores.

No está claro si Johnson ha escrito el artículo sin medir las consecuencias de sus comentarios -como casi siempre- o si se trata de una estrategia para medir sus apoyos como líder indiscutible de los que quieren una ruptura traumática con la UE, que es lo que unos y otros están consiguiendo.