Vídeo: Los ministros de Trump se reúnen en el Pentágono para sopesar la intervención militar en Venezuela

Pence ofrecerá «incentivos» a los militares venezolanos que «den la espalda a Maduro»

EE.UU. busca reactivar la presión sobre el régimen y sancionará a 25 jueces del Supremo

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

La situación en Venezuela está en un punto muerto tras los acontecimientos de la semana pasada: las movilizaciones impulsadas por el presidente Juan Guaidó y la presión diplomática de EE.UU. y otros países aliados no fueron suficiente para forzar la salida de Nicolás Maduro. El líder chavista, a pesar de calificar la iniciativa de «golpe de estado», tampoco ha dado el paso de buscar la detención del presidente legítimo del país.

Desde Washington, la Casa Blanca busca reactivar la presión sobre Maduro con la táctica del palo y la zanahoria: ofrece contrapartidas a los militares que den la espalda a Maduro, mientras amplía las sanciones a elementos clave de su régimen.

El vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, dio el martes un discurso en el que Venezuela tuvo el principal protagonismo. Al cierre de esta edición, su intervención en la Conferencia de las Américas, el gran evento anula organizado sobre la política del continente por la Americas Society, no se había producido, pero la Casa Blanca ya había filtrado cuál sería su mensaje central: «Dejar claro dónde están las oportunidades si la gente hace lo correcto de ahora en adelante», dijo a Reuters una fuente de la Administración Trump sobre las «zanahorias» que ofrecerá a los altos cargos del ejército y de las fuerzas de seguridad que se adhieran al Gobierno de Guaidó.

Apoyo y garantía del ejército

No hay detalles de momento sobre los incentivos que Washington pondrá en manos de los militares que corten su apoyo a Maduro, pero la idea apunta a redoblar los esfuerzos por conseguir una transición política que parta de la expulsión del líder chavista y la convocatoria de elecciones libres, y que cuente con el apoyo y la garantía del ejército.

Es un plan similar al que no funcionó la semana pasada. El asesor de seguridad nacional de EE.UU., John Bolton, y otros miembros de la Administración Trump negociaron con miembros de la cúpula militar venezolana -como el ministerio de Defensa y excomandante en jefe del ejército, Vladimir Padrino López- la salida de Maduro para el inicio de la transición. Todo, incluso un avión para que el líder chavista saliera del país, estaba listo para coincidir con las manifestaciones populares promovidas por Guaidó, pero los militares se echaron atrás en el último momento y permanecieron leales a Maduro.

Los esfuerzos por convencer a la cúpula militar de retirar su apoyo a Maduro continúan mientras Washington reitera que «todas las opciones», incluida la militar, siguen abiertas para solucionar la crisis humanitaria y política en Venezuela. El pasado fin de semana, el propio Guaidó se mostró más abierto que nunca a la posibilidad, y reconoció en una entrevista con «The Washington Post» que la Asamblea Nacional -el único órgano con legitimidad democrática en Venezuela- lo estudiaría y «si fuera necesario, tal vez lo aprobaríamos».

Al lado de la «zanahoria» para los militares, viene el «palo»: la política de sanciones del Tesoro de EE.UU., que afecta ya a buena parte del círculo de poder de Maduro, se podría extender a 25 magistrados del Tribunal Supremo de Venezuela, que actúa a las órdenes del régimen. Washington ha congelado los activos en su territorio y sancionado a familiares de Maduro, ministros de su Gobierno, altos cargos militares y de la policía o gobernadores estatales. El último ha sido su ministro de Asuntos Exteriores, Jorge Arreaza, que esta semana se ha entrevistado con su homólogo ruso, Sergei Lavrov, para cimentar el apoyo de Moscú a Maduro.

Pence tenía previsto presentar la estrategia de EE.UU. sobre Venezuela, que también incluye el ofrecimiento de asistencia humanitaria a los millones de refugiados que han huido del país. Ayer se supo que un barco-hospital del ejército de EE.UU. el USNS Comfort, arribará a la región en las próximas semanas. El barco ya viajó el año pasado a Colombia, Perú, Ecuador y Honduras para ofrecer asistencia médica a refugiados venezolanos y otras poblaciones.