May pedirá a la UE acuerdos a la carta para sus exportaciones clave

Los nuevos vetos a inmigrantes se implantarán por fases para no dañar a las empresas

CORRESPONSAL EN LONDRESActualizado:

Un día después del apoyo masivo de los Comunes a la ley que dio luz verde al Brexit (498 votos a favor y solo 114 en contra), el Gobierno presentó al Parlamento el llamado «libro blanco», un documento de 77 páginas que había demandado la oposición y que pasa por ser su hoja de ruta para la negociación con los 27. Los laboristas lo han despreciado diciendo que «no dice nada y llega tarde».

El «libro blanco» vuelve a probar que Theresa May intentará sorber y soplar al mismo tiempo en sus conversaciones ante la UE, porque ratifica su apuesta por un Brexit duro (salida total del mercado único y la unión aduanera y fin de la libre llegada de comunitarios), pero al tiempo reclamará trajes a medida de libre comercio para los sectores estelares de la economía británica, como los servicios financieros y las exportaciones de vehículos y productos químicos.

Es notable también que después de tantas críticas agrias a la bota legal europea, ahora el Gobierno anuncia que se convertirán en leyes británicas las normas laborales y medioambientales europeas, que por lo tanto no resultan tan nocivas para el Reino Unido como se repitió en la campaña del referéndum.

El «libro blanco» para las negociaciones con Bruselas fue presentado por el ministro para salida de la UE, el eurófobo David Davis, que hizo gala de su habitual soniquete nacionalista y proclamó que «fuera de la UE los mejores días del Reino Unido están por venir». También repitió un eslogan de su primera ministra que reza que Gran Bretaña será ahora «un país independiente y verdaderamente global». Se da la paradoja que ese supuesto espíritu global comienza dando un portazo a quienes eran sus socios desde hace 43 años y cerrándose a una UE a la que el país vende el 44% de sus exportaciones.

Doce principios

El «libro blanco» incluye doce principios para las negociaciones. En comercio, se abandonarán el mercado único y la unión aduanera, pero se buscarán nuevos acuerdos de libre comercio y de fronteras. En inmigración se acabará la llegada sin trabas de comunitarios, pero no se hará de modo drástico, por respeto a las necesidades de mano de obra de las empresas. Además el Gobierno acepta que tendrá que someter la nueva fórmula de control de inmigrantes a una votación en el Parlamento, que también podrá votar el acuerdo final que se alcance con la UE dentro de dos años.

En relación a los expatriados, se expresa el deseo de ofrecer cuanto antes garantías a los 3,3 millones de comunitarios que ahora mismo viven en la UE y a los 900.000 británicos residentes en los 27, el mayor número de ellos en España (308.805). El Gobierno expresa también su voluntad de que la raya entre Irlanda del Norte e Irlanda, que será tras el Brexit su frontera terrestre con la UE, resulte lo más porosa posible y siga siendo prácticamente inexistente, como ahora.

El Reino Unido abandonará la jurisdicción del Tribunal Europeo de Justicia y se anuncia una expansión de las competencias que otorgará Londres a Gales, Irlanda del Norte y Escocia.

Un cuento de hadas

La patronal británica, la CBI, ha vuelto a recordar al Ejecutivo que convertirse en un país sometido a los aranceles imperantes en la Organización Mundial de Comercio sería «dañino» para las empresas británicas y reclama un sistema de control de la inmigración que permita a las compañías seguir disponiendo de la mano de obra foránea que necesitan. El sindicato GMB tachó el «libro blanco» del Brexit directamente de «cuento de hadas que no ha tenido en cuenta el impacto sobre los empleos».

Pero la euforia se ha apoderado de los brexiters. Primero por su gran triunfo parlamentario de la noche del miércoles, que hace la salida ya totalmente irreversible; y segundo, porque el Banco de Inglaterra volvió a elevar al alza ayer las previsiones de crecimiento para este año, que han pasado del 1,4% al 2%. La libra se apreció. Los pronósticos agoreros sobre la economía británica se están incumpliendo aparatosamente.