Encuestas en una televisión sobre los resultados en las elecciones en Israel: Netanyahu, a la izda, y Gantz, a la derecha - Reuters
ELECCIONES ISRAEL

Empate técnico entre Gantz y Netanyahu con más del 60% escrutado

Solo el juego de alianzas en la derecha decidirá si el «premier» sigue en el poder, o deberá dejarlo para asumir sin blindaje sus causas judiciales

Corresponsal en Jerusalén Actualizado: Guardar
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Cinco meses después, Israel volvió a las urnas en unos comicios convertidos en todo un referéndum sobre la figura de Benjamín Netanyahu y en los que el ex jefe del Ejército, Benny Gantz, aspiraba a convertirse en el nuevo hombre fuerte del país.

Con más del 60% del voto escrutado, Azul y Blanco obtendría 32 escaños y el Likud, 31, una situación que, completada con los datos del resto de formaciones en la cámara, podría dar lugar a un empate a escaños entre el gran «bloque de derechas» liderado por Netanyahu y el calificado como centro izquierda de Gantz, donde se incluirían los escaños de los diputados árabes. Otros dos sondeos dieron como candidato más votado a Gantz, pero en ambos casos apuntaron a Netanyahu como futuro primer ministro por la victoria final del «bloque de derechas» en la cámara.

La jornada estuvo marcada por el nerviosismo de los candidatos, que se contagiaron de la estrategia de Netanyahu de intentar lograr votos hasta el último segundo por tierra, mar y redes sociales. Nada más depositar su papeleta en Jerusalén el primer ministro en funciones se acercó a la estación central de autobús de la ciudad santa y, altavoz en mano, se dirigió a los sorprendidos viajeros que le rodearon de inmediato al grito de «¡Bibi, Bibi, Bibi!» (apelativo cariñoso que emplean en Israel para referirse al dirigente del Likud). «Si no quieren un gobierno de izquierda, de coalición con los partidos árabes, salgan a votar ya», pidió el político a gritos en un vídeo que poco después subió a las redes, donde su actividad fue frenética hasta que Facebook suspendió, temporalmente y por segunda vez en menos de una semana, un chatbot por publicar encuestas electorales, algo prohibido hasta el cierre de las urnas. La anterior suspensión se produjo el jueves debido a un mensaje que violaba la política del discurso del odio de la red: «los árabes nos quieren aniquilar a todos». La comisión electoral también tuvo que llamar la atención al líder del Likud debido a las entrevistas que concedió a varias radios, algo que está prohibido en el día de la votación.

Voto del miedo

No es la primera vez que Netanyahu apela al discurso del miedo contra la minoría árabe de Israel, que supone el 20 por ciento de la población. A diferencia de lo que hicieron en abril, esta vez sus partidos han acudido juntos en una alianza llamada «Lista Conjunta» y aspiran a hacerse un hueco importante en la cámara.

En los diferentes centros de voto, más que una jornada electoral el ambiente era de pura consulta sobre el primer ministro. En el colegio de la calle Hillel, a las puertas del Museo de la Tolerancia que pronto abrirá sus puertas, Oren reflexiona en voz alta sobre «la política racista que ha impuesto Bibi en este país y que nos ha llenado de odio. Es hora de que se vaya, por el bien de todos», apunta este joven judío de origen argentino que asegura haber votado por la «Lista Conjunta». A su lado, Yael, mueve la cabeza con gesto de desaprobación. Tiene 18 años, ha votado por primera vez en su vida y su apoyo total «es para Netanyahu porque es el único capaz de garantizar la seguridad en un lugar tan complicado. Aquí vivimos bajo constante amenaza y no veo otro político tan fuerte como él. Netanyahu significa seguridad y yo es el único primer ministro que recuerdo, no quiero ni imaginar que no seguirá en el cargo».

Tras su fracaso de hace cinco meses a la hora de formar gobierno, tras no lograr el apoyo del ex ministro de Defensa Avigdor Lieberman, Netanyahu apostó por repetir comicios y señaló en rojo el 17 de septiembre en su calendario. La siguiente fecha que también seguro tiene apuntada es el 2 de octubre, día en el que está prevista la primera vista ante el fiscal general del país, Avichai Mandelblit, que a finales de febrero adelantó su intención de imputarle por soborno, fraude y violación de la confianza en tres casos diferentes. El dirigente del Likud está siendo investigado en los conocidos como caso 1000, 2000 y 4000. Los opositores temen que si logra seguir en el cargo, el próximo gobierno acelere las gestiones para aprobar una ley que garantice la inmunidad al primer ministro.

Acusado en Holanda

La corrupción ha sido el principal arma empleada por Benny Gantz contra su rival. El ex jefe del Ejército votó en Tel Aviv y de allí viajó a Haifa donde declaró ante sus seguidores que «queremos una nueva esperanza, votamos por un cambio, conseguiremos traer esperanza, conseguiremos traer un cambio, sin corrupción y sin extremismo, todos juntos». La lucha contra la corrupción le han servido para ganarse el apodo de Mister Limpio en los medios locales. Gantz tuvo un ojo puesto en Israel, pero otro en Holanda, donde fue denunciado por «crímenes de guerra» debido al bombardeo de una casa en Gaza en 2014 en el que murieron seis miembros de una misma familia. Gantz era el jefe del Ejército durante la operación «Margen Protector» en la que Israel mató a más de 2.200 personas, la mayor parte civiles, según los datos de la ONU. Su abogado defensor sostuvo que esta ofensiva tuvo como objetivo «proteger al pueblo de Israel y terminar con los continuos ataques con misiles que se producían desde la Franja de Gaza».