La primera ministra de Reino Unido, Theresa May - AFP

El Parlamento británico aprueba pedir a la UE una prórroga del Brexit

La primera ministra, Theresa May, se ha enfrentado hoy a una nueva jornada en la Cámara de los Comunes, donde los diputados también han votado tres enmiendas

Corresponsal en Londres Actualizado: Guardar
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Algo que parecía imposible hace semanas, retrasar la fecha del Brexit, se ha cumplido, demostrando que con la salida de Reino Unido de la UE pueden ocurrir cosas inverosímiles. Han pasado 994 días desde que Londres pidió en referéndum romper con Bruselas. Hoy, el Gobierno británico se ve abocado a solicitar a la UE una extensión de la fecha de salida, hasta ahora fijada para el 29 de marzo. Así lo pidió este jueves el Parlamento británico, que decidió que el 30 de junio es su nuevo horizonte.

Para cumplir con los comunes, la primera ministra, Theresa May, tendrá que pedir a Bruselas una extensión del Artículo 50 del Tratado de Lisboa. La duración de la prórroga estará supeditada a que los parlamentarios británicos apoyen el acuerdo de la «premier», que han rechazado en dos ocasiones, y que May llevará de nuevo ante la Cámara de los Comunes la próxima semana. Si no consigue aprobarlo, solicitará a la UE una extensión más larga, más allá del 30 de junio, y Reino Unido tendrá que participar en las elecciones europeas de mayo. Todo, claro, si los 27 países miembro dan su bendición y acuerdan darle ese tiempo.

El resultado de la votación de este jueves, con 412 votos a favor y 202 en contra, estaba visto para sentencia desde el miércoles, cuando el Parlamento rechazó una salida abrupta del club comunitario. Aunque la moción presentada por el Gobierno, como todas las que presenta el Ejecutivo de May, no era legalmente vinculante, parecía imposible que fuese contrariada. A pesar de eso, la primera ministra dio, como hizo el miércoles, libertad de voto a sus diputados y a los miembros del Gobierno -varios rechazaron esta extensión, incluido el ministro para el Brexit, Stephen Barclay- para evitar rebeliones internas.

Cuando su pacto parecía enterrado, la siempre combativa «premier» se sacaba otro as de la manga. May espera ahora convencer a los que han echado abajo su acuerdo, el DUP y los «tories» más euroescépticos, metiéndoles el miedo en el cuerpo y asegurando que, si no le dan sus votos, el Brexit podría alargarse en el tiempo más de un año. Algo que ninguna de estas dos facciones políticas quiere ver ni en pintura. Si no consigue su propósito, incluso se espera que May lleve ante los comunes su acuerdo hasta por cuarta vez antes del 21 de marzo, que es cuando tendría que solicitar esa extensión oficialmente en Bruselas.

Sin referéndum

Antes de la votación principal, la Cámara de los Comunes había rechazado de forma contundente la celebración de un nuevo referéndum, echando por tierra una de las enmiendas a la moción del Gobierno con 334 votos en contra y solo 85 a favor. Ese era un momento importante para los laboristas, porque el Parlamento acogía por primera vez una votación de este tipo. Sin embargo, Jeremy Corbyn y su grupo decidieron abstenerse, porque consideraron que «no era el momento adecuado». Eso no evitó una pequeña rebelión en sus filas, ya que varios votaron a favor, otros en contra y la mayoría se abstuvo, demostrando la división existente en el principal partido de la oposición con este tema.

Ya en las horas anteriores, las campañas políticas que solicitan ese nuevo plebiscito, como la de «People’s vote» o la de «Best for Britain», pidieron a sus señorías que se abstuvieran de aceptar la enmienda, conscientes de que aún no hay una mayoría clara en el Parlamento a favor de la celebración de un segundo referéndum. No quisieron, en definitiva, quemar los cartuchos que piensan utilizar más adelante.

También fue rechazada, con 314 votos en contra y 312 a favor, la enmienda que proponía una cláusula para arrebatar el control total del proceso del Brexit al Gobierno. En concreto, pedía que el próximo miércoles se llevara a cabo un debate para iniciar un proceso que permitiera a los diputados votar sobre las diferentes alternativas de salida.

A esa última enmienda abrió la puerta el vice primer ministro y mano derecha de May, David Lidington, al comienzo del debate de ayer. Aunque su jefa se ha negado en diversas ocasiones a dar esa libertad para proponer ideas a los diputados, el Ejecutivo se podría plegar a hacerlo en las dos primeras semanas de abril. Eso sí, como en todas las cosas en las que cede la «premier», con condiciones. Según Lidington, podrían hacerlo si se produce una nueva votación sobre su acuerdo y se rechaza de nuevo.