Obama minimiza la amenaza nuclear iraní y renuncia al escudo antimisiles de Bush

Obama minimiza la amenaza nuclear iraní y renuncia al escudo antimisiles de Bush

EE.UU. anuncia un plan de nueve años para instalar un sistema defensivo más ligero en el norte y sur de Europa

PEDRO RODRÍGUEZ | WASHINGTON
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Nuevo cambio de rumbo estratégico con respecto a la Administración Bush. El gobierno de Estados Unidos ha decidido archivar el proyecto de construir en Polonia y la República Checa un ambicioso escudo defensivo contra misiles procedentes de Irán. La Casa Blanca justifica una decisión de hondo calado estratégico en las informaciones reunidas por sus servicios de inteligencia, que indicarían un desarrollo más lento en la capacidad de misiles de largo alcance por parte de la teocracia de Teherán.

Tras avanzar a Varsovia y Praga la decisión alcanzada después de una profunda revisión de dos meses, el presidente Obama declaró ayer en la Casa Blanca que «la mejor forma de avanzar responsablemente nuestra seguridad y la de nuestros aliados es desplegar el sistema antimisiles que mejor responda a las amenazas a las que nos enfrentamos y utilice tecnología tanto probada como rentable».

Mirando a Rusia

En la práctica, este cambio de planes supone apostar por un sistema limitado a repeler misiles de corto y medio alcance, frente en el que Irán sí habría mejorado significativamente su arsenal. Numerosos analistas ven en esta alternativa un intento de apaciguar los ánimos de Rusia, cuyo gobierno no ha dejado de protestar contra el modelo defensivo auspiciado por la Administración Bush en el 2007. Recelos que el propio Barack Obama calificó ayer como injustificados. Su propuesta incluye, de hecho, una oferta de cooperación con Moscú en materia de defensa antimisiles.

«Rusia e Irán son los grandes ganadores. Creo que es un mal día para la Seguridad nacional de EE.UU.», declaró ayer John Bolton, ex embajador ante la ONU de Bush, ejerciendo de altavoz de quienes critican la decisión de Obama.

De acuerdo al nuevo plan asumido por el gobierno de Estados Unidos, la defensa contra misiles balísticos de corto y medio alcance procedentes de Irán se empezará a materializar a partir del 2011. Estará encomendada inicialmente a unidades navales dotadas con el sistema Aegis, y será completada con múltiples baterías terrestres del interceptor SM-3 (Standard Missile-3) para proteger a Europa y a las tropas de EE.UU. desplegadas en el exterior.

La Casa Blanca ha indicado específicamente que contempla «el despliegue de elementos en el norte y en el sur de Europa», para lo que consultará estrechamente con sus aliados de la OTAN. Ante la situación geográficamente decisiva de España en el flanco sur de la Alianza Atlántica, no se descarta que la nueva arquitectura de defensa antimisiles suponga algún tipo de colaboración adicional por parte de instalaciones militares en la península Ibérica.

El calendario que presentó ayer el Pentágono contempla introducir a lo largo de los años 2015, 2018 y 2020 versiones cada vez más sofisticadas de los interceptores SM-3 y de su correspondiente red de sensores, con el objetivo de ofrecer protección antimisiles a toda Europa en el plazo de nueve años.

«Reliquia» de la Guerra Fría

El plan negociado por la Administración Bush, calificado ayer por un alto mando del Pentágono como una «reliquia de la Guerra Fría», contemplaba el despliegue en Polonia de diez misiles interceptores en silos subterráneos y la construcción de un masivo radar en la República Checa. La incentivada cooperación militar de esos dos países se habría sellado tras la invasión de Georgia el año pasado por parte de fuerzas militares de Rusia. Ayer, el ministro polaco de Exteriores, Radoslaw Sikorski, reiteró los planes de que EE.UU. instale una batería de misiles Patriot en Polonia. Muchos temen que la decisión de Obama enfríe el tradicional atlantismo y proamericanismo en esta parte de Europa.

Incluso antes de las explicaciones ofrecidas ayer por el presidente Obama, los republicanos en el Congreso empezaron a expresar su rechazo a estos cambios. Según el senador John McCain, «ante las serias y crecientes amenazas planteadas por los programas de Irán en materia nuclear y de misiles, ahora es el momento en el que debemos fortalecer nuestras defensas y las de nuestros aliados».