Vídeo: May propone a la UE una ampliación del 'Brexit' hasta el 30 de junio

La UE no quiere un Brexit sin acuerdo pero desconfía de Theresa May

El hecho de que May mencione la posibilidad de convocar las elecciones -aunque sea con la idea de suspender la convocatoria en el último momento si hay un arreglo político en Londres- ha sido recibida con cierta satisfacción en Bruselas

BruselasActualizado:

La carta de la primera ministra británica Theresa May en la que pide una nueva prórroga para la salida de su país de la UE ha sembrado de dudas a las capitales europeas, que vacilan a la hora de analizar la conveniencia o no de aceptarla, porque incluye la participación del Reino Unido en las próximas elecciones europeas. El presidente del Consejo, Donald Tusk, ha tomado la iniciativa y ha propuesto a los países miembros una fórmula de extensión flexible de la permanencia británica de hasta un año, lo que incluye esa participación electoral y para muchos la esperanza de que ello pudiera llevar a una nueva oportunidad de replantear el Brexit con más serenidad. Otros temen que, al contrario, los posibles nuevos eurodiputados británicos lograrían contagiar el virus de la inestabilidad a una cámara en la que se espera una buena proporción de euroescépticos de todos los países.

El hecho de que May mencione la posibilidad de convocar las elecciones -aunque sea con la idea de suspender la convocatoria en el último momento si hay un arreglo político en Londres- ha sido recibida con cierta satisfacción en Bruselas, teniendo en cuenta que según fuentes diplomáticas, «un Brexit sin acuerdo sigue siendo indeseable para todos».

De alguna manera, los países han estado trabajando con esta posibilidad desde el principio y, en general, las listas electorales que se han presentado, incluso en muchos casos en los que cambiaría el número de escaños si participan o no los electores británicos, los partidos han dejado abierta la posibilidad de que sea una u otra cifra.

La idea de esa prórroga flexible de un año es por ahora una propuesta personal de Tusk y no hay señales unívocas de cómo ha sido recibida.

El canciller austriaco, Sebastian Kurz, por ejemplo, ha dejado dicho en una entrevista a un diario alemán que todo sigue pendiente de si Theresa May logra el respaldo al Tratado de Retirada en Londres. «Nosotros, como Unión Europea, hemos establecido unos límites muy claros y no hay ninguna razón para ampliarlos», aunque eso depende de si «cambian los hechos en Reino Unido». También el presidente francés Emmanuel Macron se ha mostrado cauto y ha hecho publicar un comunicado en el que se dice que «es prematuro hablar de una extensión cuando los 27 fijaron una condición previa clara: debe haber un plan alternativo creíble para justificar una petición y ese no es el caso». Al menos ayer no lo era.

Según fuentes diplomáticas, los europeos tienen que esperar hasta el lunes o el martes, para ver si es posible que la clase política británica llegue a un acuerdo. «Si hay voluntad se puede» dijo el jueves Angela Merkel en Irlanda. La canciller alemana ya predijo en su día que el desarrollo del Brexit se produciría al más puro estilo comunitario, con un dramatismo convulsivo hasta el último minuto del último día.

Pero ese punto está ya a menos de una semana, las 12 de la noche hora de Bruselas del día 12 de abril, cuando se producirá inevitablemente la desconexión si no hay ni acuerdo ni prórroga. Hasta ese mismo momento Theresa May podría sencillamente enviar una carta a Donald Tusk anunciando que revoca la invocación del artículo 50 y todo quedaría anulado. En caso contrario, si no quiere una ruptura sin acuerdo entonces ha de esperar que le concedan esa nueva prórroga, y, en ese caso estaría obligada a convocar las elecciones europeas en el país. Según la comisión electoral británica, está legalmente obligada a anunciarlo antes del 15 de abril, es decir que está forzada a hacerlo antes de la cumbre extraordinaria del día 10.

Los europeos han anotado que en su carta May promete que si tiene que celebrarlas y si hay eurodiputados británicos y ministros que vienen a las instituciones, el Reino Unido se comportará dentro de la UE con «nobleza» lo que excluye dedicarse a hacer el gamberro y a boicotear cualquier decisión, como amenazan los más fanáticos partidarios de la separación. También dan por hecho que en ese caso, deberían intentar aislar la discusión sobre las próximas perspectivas financieras (el presupuesto plurianual de la UE) que va a ser el centro de la vida política en Bruselas en el próximo año y medio, y que las decisiones en el Consejo se tomarían por mayoría cualificada. Pero antes que nada, May debe convencerles de sus buenas intenciones.