El presidente de Francia, Emmanuel Macron, asiste al gran debate nacional sobre materia ecológica
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, asiste al gran debate nacional sobre materia ecológica - EFE

La Policía halla artefactos explosivos en Córcega a tres días de la visita de Macron a la isla

Córcega (330.455 habitantes, el 2016) y los nacionalistas corsos esperan al presidente francés en pie de guerra verbal, con tentaciones de vandalismo inflamable

Corresponsal en ParísActualizado:

Córcega (330.455 habitantes, el 2016) y los nacionalistas corsos esperan a Emmanuel Macron en pie de guerra verbal, con tentaciones de vandalismo inflamable.

Como estaba previsto, desde hace meses, el presidente Macron debe terminar en Córcega, este jueves, su «tour» de Francia destinado a intentar calmar la crisis de la franquicia de los chalecos amarillos.

Hasta ahora, las visitas del presidente a distintas regiones seguían siempre el mismo esquema: Macron discutía «a tumba abierta» con las autoridades locales, departamentales y regionales, que podían exponer sus «quejas» y puntos de vista, iniciándose una discusión que no siempre ha sido un diálogo de sordos. Nadie sabe qué «salida» práctica dará Macron a su gran «tour» personal.

Hasta ahoa, ese gran debate nacional ha transcurrido pacíficamente, a la espera de imprevisibles resultados. En Córcega, la etapa final de este «tour» presidencial, todo parece complicarse.

Dos días antes de la vista presidencial, Gilles Simeoni y Jean-Guy Talamoni, los dos líderes históricos del nacionalismo corso, han anunciado que no participarán en las reuniones de trabajo del presidente con varias representaciones de diputados y alcaldes. Peor: la pareja Simeoni / Talamoni amenaza con una jornada de manifestaciones y protestas. Córcega paralizada por los nacionalistas, rechazando, de entrada, los «gestos» por hacer de un presidente que decía desear «dialogar».

Hijo de uno de los patriarcas del movimiento nacionalista corso, Gilles Simeoni (nacionalista moderado) es presidente del Consejo ejecutivo del gobierno regional corso y fue el abogado defensor de Yvan Colonna, condenado por el asesinato del prefecto Claude Érignac en 1998.

Jean-Guy Talamoni, presidente de la Asamblea regional de Córcega, es un nacionalista más o menos radical, dirigente del movimiento independentista Corsica libera.

«Gestos» de Macron

Se esperaba de Macron algún tipo de «gestos»: el «reconocimiento» de la identidad corsa en la Constitución; y algún tipo de subvenciones. El presidente ha confirmado el techo de tales «gestos»: el respeto de la integridad e instituciones del Estado. Pero ha avanzado algunas ideas y posibles «gestos»: estudio de la lengua corsa en la enseñanza primaria y el bachillerato; consagrar un párrafo a la «identidad corsa» en la Constitución…

Avanzadas tales sugerencias, Macron fijó el «techo» de los «gestos».

En el terreno cultural, educativo, no se concederá nunca la «cooficialidad» a la lengua corsa, «en Francia solo hay una lengua oficial, la lengua del Estado y la República».

En el terreno institucional, cuando se termine la reforma constitucional en curso de imprevisible chalaneo con el Senado, pudiera hacerse alguna alusión a la «identidad corsa». Insistiendo en este punto: «Esa identidad debe comenzar por el respeto de la identidad de la Nación y las instituciones del Estado». «Pienso -ha declarado Macron- que es posible defender la identidad de Córcega respetando profundamente la Nación, la República, el Estado». Macron intenta negociar con el Senado una reforma constitucional que lleva muchos meses empantanada, sin que nadie sepa cuándo ni cómo pudiera terminar. Hasta ahora, nadie sabe en qué pudiera consistir un párrafo aludiendo a la «identidad corsa», cuando la palabra Nación solo es aplicable a Francia.

Cólera nacionalista

Techos culturales e institucionales que han puesto en cólera a los grupúsculos y movimientos nacionalistas, mayoritarios en la Asamblea regional.

Gilles Simeoni, presidente del Consejo ejecutivo del gobierno regional corso, no cierra todas las puertas. Pero estima que no puede participar en ningún diálogo con Macron «ante el actual estado de cosas».

Jean-Guy Talamoni, presidente de la Asamblea regional, quizá sea más radical, y es el primer defensor de una gran jornada de protesta, convocada con dos palabras: «Isula Morta» (Isla muerta).

Cólera verbal con flecos inflamables: la policía ha descubierto depósitos de explosivos, que han atizado el miedo a una ola de violencias. Es tradicional, desde hace décadas, que los nacionalistas corsos «respondan» al Estado francés poniendo bombas o pegando fuego a edificio o instituciones gubernamentales. Una mayoría aparente de las familias nacionalistas rechaza la protesta violenta. Pero, desde hace décadas, nadie ha podido controlar completamente cáncer de la violencia corsa, que tiene muchos flecos de carácter puramente mafioso.

Las distintas familias del nacionalismo corso son mayoritarias en la Asamblea deliberan de la colectividad territorial de la Isla, desde las elecciones del mes de diciembre de 2017. Pero ese control del gobierno regional está limitado por la dependencia financiera absoluta de las subvenciones del Estado, sin cuya financiación mal podrían funcionar los transportes y la comunicación de la isla con el resto del mundo.