Evo Morales le lanza un salvavidas a Nicolás Maduro

Bolivia defiende al chavismo y bloquea el reconocimiento unánime de Sudamérica a Guaidó

David Alandete
WashingtonActualizado:

Evo Morales quiere demostrarle al mundo que Nicolás Maduro no está ni solo ni aislado. Sin importarle las críticas internas, el presidente de Bolivia se ha lanzado en las pasadas semanas a defender enérgicamente al régimen de Venezuela de lo que ha descrito como «el golpismo intervencionista del imperio que pretende adueñarse del patrimonio venezolano». Desde que Juan Guaidó se proclamara presidente de Venezuela, Morales ha escrito, ha llamado y ha visitado frecuentemente a Maduro. Incluso acudió a Caracas el 10 de enero para asisitir a su investidura, uno de los tres jefes de Estado del mundo en hacerlo. Morales se ha convertido así en el mayor obstáculo a los planes de EE.UU. de lograr un apoyo unánime en Sudamérica a Guaidó y su gobierno de transición.

Dos días después de que el régimen venezolano impidiera la entrada de ayuda humanitaria por la fuerza y provocara al menos seis muertos y cientos de heridos, Morales llamó a Maduro. Este hizo grabar y difundir en redes la conversación, en la que exclama: «¡Aló Evo Morales Ayma, jefe indio del sur, la victoria nos pertenece!». Después felicita al presidente boliviano porque «muchas muchachas jóvenes» se tomaron fotos con él en un acto de inauguración de un instituto tecnológico en la localidad de El Alto. Así se han esforzado ambos presidentes en presentar su relación: personal, afectuosa, cordial y, sobre todo y siempre, antiimperialista.

El uso de la expresión «jefe indio del sur» ha sido muy polémico en Bolivia. Una buena parte de opositores la consideran un insulto. Según dice Arturo Murillo, senador opositor del partido Unidad Demócrata: «Más allá de las diferencias políticas que tengo con el presidente Morales, me parece una falta de respeto que un asesino llame indio a nuestro presidente, porque es mi presidente también». Las críticas al trato de Maduro a Morales son en realidad síntoma de una insatisfacción mayor con la política exterior del mandatario boliviano. Una encuesta del martes del diario Página Siete, que no controla el gobierno, revela que el 82% de los bolivianos «hace mal en apoyar a Maduro». Un 59% cree que, si Morales resulta reelegido, «el país corre el riesgo de ser como Venezuela».

Morales se presenta a la reelección en octubre, tras haber conseguido que el Tribunal Constitucional le permita saltarse la limitación de mandatos. La oposición está intentando convertir las relaciones de Morales con Maduro en un asunto central en la campaña. El diputado Amilcar Barral, también de Unidad Demócrata, mantiene que Morales y su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), han perdido la confianza de la población. «Con seguridad, si continúa el régimen del MAS pronto estaremos igual o peor que Venezuela», dice.

En el acto en El Alto por el que Maduro felicitó a Morales, este último acusó a la Casa Blanca de estar planificando un «magnicidio» en Venezuela. «Dicen ahora que Maduro tiene los días contados, y un senador [el republicano Marco Rubio] dijo que ‘hay que asesinar a Maduro, si pasa algo con la vida de Maduro será responsable EE.UU. porque como no pueden intervenir, ahora quieren matar», dijo Morales.

Estos pronunciamientos están siendo explotados por los opositores aquí en Bolivia. Según el candidato del partido Comunidad Ciudadana a las presidenciales de octubre, Carlos Mesa: «Yo como candidato estoy encantado de que el presidente Evo Morales siga respaldando con tanta efusividad y con tanto afecto al presidente dictador Nicolás Maduro, porque eso favorece a nuestra candidatura, y pone en evidencia la verdadera filosofía de la política que Morales cree».

A Morales parece no importarle el precio que pueda pagar en las urnas por su apoyo a Maduro. No contento con participar en su toma de posesión, regresó a Venezuela el 2 de febrero en una visita que también le llevó a Cuba y a la sede de Naciones Unidas en Nueva York para un encuentro sobre lenguas indígenas. Después publicitó su visita en redes sociales, afirmando que el motivo de esta era apoyar a Maduro «ante el golpismo intervencionista del imperio que pretende adueñarse del patrimonio venezolano, violando el derecho internacional».

Infiltración cubana

No era casual la visita previa de Morales al presidente Miguel Díaz-Canel en Cuba. Cuba y Bolivia han quedado como los grandes apoyos de Maduro en el continente. Según la secretaría general de la OEA hay más de 22.000 militares y agentes de inteligencia cubanos infiltrados en las instituciones venezolanas con la finalidad expresa de mantener a Maduro en el poder. Es cierto que ni México ni Uruguay han reconocido aún a Guaidó como presidente, pero es una decisión que ambos países defienden como neutral, negando ambos que apoyen a Maduro.

En realidad, el sustento financiero del régimen proviene de los principales acreedores de Venezuela: Rusia y China, ambos con asiento permanente y poder de veto a cualquier sanción o intervención armada en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Los opositores mantienen que el hecho de que Bolivia esté endeudada con China por un monto cercano a los 9.000 millones de euros y que Rusia haya invertido 1.000 millones en el país a través de la empresa de explotación de gas Gazprom explican los últimos pasos dados por Morales en política internacional. Tampoco es que Morales esconda su cercanía a ambas potencias: en junio hizo una gira para visitar únicamente Pekín y Moscú.