Macron se lanza a la reconquista del electorado católico

El presidente francés, que aspira a conquistar una parte sustancial del electorado católico que votó al conservador François Fillon, visita El Vaticano este martes

Corresponsal en ParísActualizado:

Emmanuel Macron ha comenzado su proyecto de reconquista del electorado católico, a quien «brindará» su encuentro con el Papa Francisco, este martes, en el Vaticano.

Macron aspira a conquistar una parte sustancial del electorado católico que votó a François Fillon, candidato conservador, en la primera vuelta de las pasadas elecciones presidenciales, el mes de abril de 2017.

Hace un año, el 45 % de los católicos practicantes votaron a Fillon. Macron espera ampliar o reconstruir la base social de su presidencia, intentando conquistar el apoyo pasivo o activo de los electores católicos, moderados, europeistas, decepcionados y alarmados por el giro muy nacionalista y poco liberal del nuevo líder de Los Republicanos (LR, el partido refundado por Nicolas Sarkozy).

Hace un año, Macron fue elegido por una mayoría de franceses, conservadores moderados, centristas, centro derecha, centro izquierda e izquierda moderada. Esa base social de su presidencia se está fragmentado, cuando su política económica y social es percibida como liberal y muy conservadora.

Según los estudios sociológicos, solo el electorado conservador moderado sigue siendo fiel a Macron. El resto de sus electores de hace un año comienzan a «tener dudas».

El electorado católico moderado, muy Francia profunda, muy Francia de provincias, muy clases medias, inquietas ante el «peso asfixiante» de la fiscalidad, es una franja social que Macron aspira a conquistar o reconquistar, cuando el calendario de las reformas futuras seguirá necesitado de un apoyo social imprescindible.

Macron lanzó su operación conquista/reconquista de los electores católicos con un discurso pronunciado el pasado 9 de abril, anunciando el «color» de su ambición: «Es necesario reparar los lazos deteriorados entre la Iglesia y el Estado». Añadiendo: “Un presidente que pretendiese desinteresarse de la Iglesia y los católicos estaría faltado a su deber”.

Dos meses cortos más tarde, el Papa Francisco recibirá al presidente de Francia, este martes. Será una encrucijada mayor para el proyecto político macroniano.

Nicolas Sarkozy dejó erosionarse profundamente las relaciones del Estado con los católicos. François Hollande y su primer ministro, Manuel Valls, agravaron de muchas maneras el desencuentro y malas relaciones con el Vaticano y con los católicos franceses. A los once meses de ser elegido presidente, Macron decidió que había llegado el momento de «reparar» las relaciones del Estado con el Vaticano y la Iglesia.

Los portavoces de Macron insisten en que el presidente «evitará» la «comunicación política» (audiovisual), tras su encuentro con el Papa. A nadie se le oculta que, en este caso, la mejor «comunicación» serán los gestos de «silencio», «respeto» y «cordialidad», esperando que tal comportamiento sea apreciado por los católicos franceses.

A medio plazo, sin embargo, algunos promesas electorales de Emmanuel Macron (gestación subrogada), pudieran abrir heridas mal cicatrizadas.