Annegret Kramp-Karrenbauer, la favorita para suceder a Merkel, junto a la todavía canciller
Annegret Kramp-Karrenbauer, la favorita para suceder a Merkel, junto a la todavía canciller - AFP

AKK lidera a parrilla de salida en la carrera por la sucesión de Merkel

Annegret Kramp-Karrenbauer comparte con la canciller el ADN centrista y liberal

Corresponsal en BerlínActualizado:

La actual secretaria general de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Annegret Kramp-Karrenbauer, tiene su despacho en el quinto piso de la Casa Konrad Adenauer, la sede del partido en Berlín, solo un piso por debajo del de Merkel, con la que comparte el ADN centrista y liberal, además de un concepto del trabajo en el partido: mucha reunión, muchas visitas a las bases y un intenso contacto con los propios distritos electorales de cada uno, siempre desde posiciones abiertas al diálogo.

AKK es la favorita de Merkel, que la propuso y propició en febrero que fuera elegida como secretaria general. Los hilos de Merkel tejieron sin duda esa votación en la que recibió el 99% de los votos de los delegados y que le otorga un puesto preferente en la parrilla de salida. Durante los últimos meses se ha concentrado discretamente en estrechar vínculos con el ala social y obrera de la CDU, entendiendo que es por ahí por dónde se está escapando el voto conservador en dirección al partido antieuropeo y antiextranjeros Alterntiva para Alemania (AfD), y haciendo todo tipo de guiños a al electorado cristiano, con excepción del rechazo al matrimonio homosexual. Tanto en la forma como en el contenido es hija fiel de Angela Merkel, incluso en sus maneras discretas y tolerantes, todo lo contrario que sus competidores en la carrera por la sucesión, a la espera de que surjan más.

Jens Spahn, extravagante y provocador, ha lanzado en los últimos meses, como ministro de Sanidad, varios llamativos y controvertidos proyectos, como hacer obligatoria la donación de órganos con la excepción de objetores de conciencia, las multas a empresas del sector de la alimentación por el alto contenido en azúcar de los productos o la autorización de pruebas de SIDA para hacer en casa, un guiño al electorado gay. El preferido del sector más a la derecha de la CDU, se casó en diciembre con el periodista Daniel Funke, director de la revista de farándula Bunte. No fue una salida del armario, pero sí atrajo gran atención mediática y causó cierto escándalo por sus declaraciones: «Soy gay y soy católico, y no veo ninguna contradicción en ello, estoy convencido de que Dios me acepta tal y como soy porque mi fe es tan normal para mí como mi homosexualidad».

Todo apunta a que al menos parte de la elección del sucesor de Merkel se va a jugar en terreno religioso. Kramp-Karrenbauer, católica, ha defendido públicamente que la Iglesia ordene a las mujeres como sacerdotes y les permita asumir altos cargos en la jerarquía eclesial. «Deseo que llegue la consagración del sacerdocio femenino, me puedo imaginar que se imponga una cuota femenina en la Iglesia», ha dicho, «las mujeres llevan a cabo el trabajo diario en la Iglesia y eso se debe reflejar también en los cargos». AKK no solamente es católica practicante, además es miembro del Comité Central de los Católicos Alemanes, una organización laica de la Iglesia que apoya a la mayoritariamente progresista Conferencia Episcopal alemana.

También resultará decisivo el voto contra Merkel, que capitalizará sin duda Friedrich Merz. Experto en finanzas que lideró el grupo parlamentario y llegó a presidente del partido, era un cadáver en el armario de Merkel que abandonó incluso la política en 2009 y que resurge ahora pidiendo venganza. En 2002, Merkel reclamó el puesto de presidenta y relegó del cargo a Merz, que lo había asumido dos años antes. Es el candidato de industria y finanzas. Gestionó la privatización de la privatización del Landesbank WestLB, es miembro de varios comités de empresa y jefe de la junta supervisora de Blackrock, la mayor administradora de activos del mundo. Su propuesta de una Leitkultur, cultura dominante obligatoriamente aceptada por los inmigrantes, lo ha convertido en el ogro de la izquierda.