Kushner se dispone a tomar la palabra en el simposio de Washington
Kushner se dispone a tomar la palabra en el simposio de Washington - REUTERS

Kushner no menciona los dos estados en su plan de paz para Oriente Próximo

El yerno de Trump anuncia algunos detalles del proyecto que le encargó el presidente

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

Jared Kushner alcanzó relevancia nacional en EE.UU. durante la campaña electoral que llevó a a Donald Trump al poder. El marido de la hija favorita del presidente, Ivanka, fue una de las voces cantantes de su campaña, en especial de la estrategia digital y en redes sociales. Trump ha demostrado una confianza rocosa en su yerno. Tanto, que le ha puesto al frente de negociaciones de la máxima importancia, como la renovación del tratado comercial con México y Canadá. Ninguna tarea como la que le impuso nada más llegar a la presidencia: forjar la «madre de todos los acuerdos», la solución para el conflicto entre Israel y Palestina.

Tras más de dos años de esfuerzos, Kushner está cerca de presentar su plan. Recientemente, anunció que lo daría a conocer después de las festividades de Ramadán, que arrancan mañana y acaban el 4 de junio. El asesor del presidente ha guardado mutismo sobre los detalles del plan pero este jueves dejó caer algunos con cuentagotas, en una intervención pública en el Instituto Washington para la Política de Oriente Medio.

La intención de Kushner es establecer una «visión nueva» de la solución al conflicto, después de décadas de planes de paz fallidos. Unas de las consecuencias más sorprendente es la de desechar la mención a los «dos estados» -el reconocimiento de dos estados independientes, Israel y Palestina, como consecuencia del proceso de paz-, que ha marcado la política exterior de EE.UU. y de sus aliados occidentales en este ámbito.

Malos precedentes

«Si dices ‘dos estados’, significa una cosa para los israelíes y otra para los palestinos», dijo Kushner. «Nosotros pensamos, ‘mejor, simplemente no lo digamos’. Mejor decir ‘vamos a trabajar en qué significa eso».

Kushner defendió que su plan será «un buen punto de partida» para un proceso de paz muy complicado. No le falta razón, sobre todo en el actual clima político de EE.UU. y ante la desconfianza de los palestinos hacia la Administración Trump y hacia el propio yerno del presidente.

Kushner, que es judío, guarda una gran relación personal con Benjamin Netanyahu, el primer ministro de Israel, desde la juventud. Su padre, el magnate inmobiliario Charles Kushner, es amigo del político israelí, que durante la reciente campaña electoral para su reelección prometió la anexión de los asentamientos judíos en Cisjordania.

Trump, además, ha mantenido una política muy favorable a Israel y que es vista con muy buenos ojos por el electorado evangélico de EE.UU. Prometió trasladar la embajada de su país a Jerusalén, algo con lo que muchas administraciones amagaron pero que solo él se atrevió a cumplir, y cortó la financiación para la agencia de Naciones Unidas que atiende a refugiados palestinos.

En este contexto, es difícil vislumbrar que el plan que la Administración Trump proponga en unas semanas cuente con apoyos fuertes en Palestina. El propio Kushner reconoció que su yerno le había preguntado si el plan mejoraría las perspectivas de paz para Oriente Próximo y el asesor le contestó que «en el corto plazo será más difícil, porque la gente reaccionará de forma emocional». Su estrategia, sin embargo, es «empezar a reconocer las verdades», como ha hecho hasta ahora Trump con el traslado de la embajada o con el reconocimiento de los Altos del Golán como territorio israelí.

El plan de Kushner confía en que ambas partes entiendan los beneficios de un proceso realista de paz: seguridad para Israel y mejora económica para Palestina. Aseguró que el estatus legal de cada uno de ellos estará previsto en su plan, pero no quiso dar detalles.