Michelle Carter, durante el juicio
Michelle Carter, durante el juicio - AP

Juzgan a una mujer por homicidio tras incitar a su pareja a suicidarse: «Estarás feliz al fin en el cielo»

La fiscalía asegura que Michelle Carter mató a su novio con mensajes como: «Hazlo y punto. Es lo que querías hacer, es el momento adecuado»

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¿Puede una persona ser condenada por homicidio pese a no estar presente cuando la víctima falleció? Esa es la pregunta que se están haciendo desde este martes en una localidad cercana a Boston, donde una joven está siendo juzgada por empujar a su novio al suicidio a través de mensajes de texto. Todo ello en un estado como Massachusetts, donde asistir a alguien para suicidarse no es delito.

Michelle Carter tenía 17 años cuando le escribió al móvil a su pareja las siguientes palabras: «Vuelve a meterte en el coche. Hazlo y punto». Conrad Roy tenía 18 años y sufría depresión. Llevaba un tiempo transmitiéndole a su pareja que tenía la intención de quitarse la vida. En el momento de recibir el mensaje, el 12 de julio de 2014, Roy se encontraba llenando su vehículo de monóxido de carbono.

Tras leer la misiva de su novia, el adolescente no dio marcha atrás y ella tampoco avisó a las autoridades. Al día siguiente, el cuerpo del joven fue encontrado sin vida dentro de su coche y Carter fue acusada de homicidio involuntario. Al parecer, poco después de la muerte de su novio, la joven tuvo tiempo de mandar mensajes a la madre y la hermana de Roy expresando sus condolencias, sin mencionar, eso sí, que conocía sus planes y mucho menos que le hubiera enviado dichas misivas.

La fiscalía, encabezada por Maryclare Flynn, asegura que Carter mandó aquellos mensajes para llamar la atención de su entorno, con el objetivo de convertirse en « la novia del chico que se suicidó». Y jugó con la vida de este hasta que lo consiguió. Para apoyar su argumentación, la acusación cuenta con otros siniestros mensajes, además de una serie de llamadas telefónicas, durante los días previos al suicidio de Roy. En ellos, la joven le decía cosas como: «Estarás feliz al fin en el cielo. No más dolor», «es normal que tengas miedo, estás a punto de morir», «solo ve a algún lugar con tu coche. No hay nadie afuera ahora porque es una hora extraña», «hazlo y punto. Es lo que querías hacer, es el momento adecuado y estás listo» o, cuando pensó que se iba a arrepentir, «supongo que no lo vas a hacer. Todo eso para nada. Estoy tan confundida, estabas listo y decidido».

En 2015, la justicia ya consideró que los mensajes efectivamente «presionaron» a Roy para quitarse la vida a través de un contacto tan constante a través del teléfono que llegaba a simular una «presencia virtual» de su novia. Por su parte, la defensa de Carter alega que la víctima había padecido otras depresiones y mostrado interés por suicidarse mucho antes de que ambos comenzarán a salir. Al parecer, basaban su relación en las llamadas y los mensajes. Mo se habían visto más que un par de veces en persona. Sin embargo, según la familia de Roy, la víctima no había mostrado jamás una señal de querer morir.