Un agente retira las esposas a Pablo Ibar a su llegada al tribunal del condado de Broward al comienzo del juicio
Un agente retira las esposas a Pablo Ibar a su llegada al tribunal del condado de Broward al comienzo del juicio - Efe

El juicio a Ibar revela manipulación de pruebas y testigos para acusarlo

Un detective pagó mil dólares a cambio de un falso testimonio, admite un compareciente

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El español Pablo Ibar se pasó 16 años en el corredor de la muerte y se enfrenta de nuevo a una petición de condena a la pena capital por un proceso que, a la vista de lo sucedido hasta ahora en el nuevo juicio contra él en Florida, ha estado plagado de irregularidades. Entre ellas se incluye el pago de mil dólares por un detectivo para lograr un falso testimonio incriminatorio.

Ibar, de 46 años, fue detenido en 1994 y acusado, junto a Seth Peñalver, del asesinato de Casimir Sucharski, dueño de un club nocturno, y dos bailarinas, Sharon Anderson y Marie Rogers, en una casa de Miramar, unos 30 kilómetros al norte de Miami. En 2000 fue sentenciado a la pena capital y, tras una larga y angustiosa retahíla de recursos, el Supremo de Florida acordó la anulación de la condena y repetir el juicio, al entender que el abogado de oficio que se le asignó había cometido errores garrafales, como no presentar un experto en reconocimiento facial para dilucidar si el acusado era la persona que aparecía en una imagen borrosa de una cámara de seguridad.

El nuevo juicio empezó el pasado 1 de octubre y, tras la selección del jurado, se dio paso a los numerosos testimonios solicitados. Este lunes se reanudará. Uno de los testigos ha sido Gene Klemetzko, que en los juicios por separado a Ibar y Peñalver en el año 2000 declaró que había visto a ambos acudir a la casa que compartían para recoger una pistola y más tarde regresaron en un coche negro grande para dejar el arma.

Klemetzko –que se ha cambiado el apellido por el de Tessier, fue deportado por permanecer de EE.UU. de forma irregular y ahora vive en Canadá– ya reconoció en 2012, en otro juicio a Peñalver tras el cual este quedó absuelto, que había dado falso testimonio, influido por su enemistad con los dos acusados, y que en aquel tiempo era drogadicto. Ahora, en el nuevo juicio contra Ibar no solo ha vuelto a admitir su falso testimonio, sino que, durante el contrainterrogatorio del letrado de la defensa Joe Nascimento, aseguró que le habían sobornado con mil dólares. Según dijo, el pago de esa cantidad estuvo aprobado por el detective Paul Manzella, encargado de la investigación de los asesinatos.

La labor de Manzella en las pesquisas tiene otros puntos oscuros. En su declaración en el juicio reconoció que no siguió otras posibles líneas de investigación, como la de Johnny McGill, un hombre que tras el crimen se presentó en comisaría diciendo que su jefe le había ordenado quemar el Mercedes Benz de Sucharski y que al día siguiente fue asesinado a su vez a la salida de un club de estriptis. Tampoco siguió la pista que apuntaba a la participación en los asesinatos de la familia mafiosa de los Gambino.

Además, la defensa considera haber demostrado que Manzella mintió en varias ocasiones e intentó cambiar su testimonio para perjudicar a Ibar. En este sentido, el detective sostuvo en el juicio que el español bajó la cabeza, como dando a entender que le habían pillado, cuando se le enseñó una foto de la grabación de vídeo, pero sus abogados presentaron las transcripciones de sus declaraciones anteriores, en las que siempre negó que fuera él.

También hubo una contradicción en cuanto a la camiseta encontrada en el jardín de la casa del crimen. Manzella testificó en el juicio que Ibar había dicho en la cárcel que conocía una compañía eléctrica cuyo logo aparecía en la prenda, cuando en numerosas ocasiones anteriores lo había negado.

Lagunas en un testimonio

También ha comparecido Gary Foy, testigo que, en el juicio por el que se condenó a Ibar, declaró que el día del crimen pasaba en coche por la zona y vio a los asesinos subirse al coche de Sucharski. El pasado 4 de diciembre volvió a testificar y aseguró que los pudo ver por el retrovisor durante «mucho tiempo». También señaló que en el reconocimiento fotográfico tenía claro que Ibar era el que iba en el asiento del copiloto, pero que inicialmente señaló más fotos porque su esposa le había advertido que no se metiera en ese asunto. En la identificación fotográfica final seleccionó al español y a otra persona por ese motivo, indicó.

Según han expuesto en el juicio los abogados de Ibar, en la rueda de reconocimiento físico solo se puso a Ibar, y no a esa otra persona que Gary Foy también había escogido. Además, otro detective, Craig Scarlett, reconoció que en la rueda de identificación los demás no tenían ningún parecido con la persona del vídeo.