Ciudadanos de Irán, durante el funeral de soldados cuyos cuerpos regresan al país después de la guerra entre Irán e Irak en la década de los años 80
Ciudadanos de Irán, durante el funeral de soldados cuyos cuerpos regresan al país después de la guerra entre Irán e Irak en la década de los años 80 - EP

Irán acude a Viena como última oportunidad para salvar el acuerdo nuclear

Se espera el anuncio de la apertura de una línea de crédito millonaria que cuente con el respaldo de la Unión Europea

Corresponsal en Jerusalén Actualizado: Guardar
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Irán vuelve a mirar a Viena, la ciudad en la que 2015 firmó el pacto nuclear con el grupo del 5+1, formado por Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania. Cuatro años después, la capital de Austria se convierte en la última oportunidad que queda para salvar un acuerdo muerto desde la retirada unilateral de Donald Trump y la vuelta a las sanciones. Cumplido el ultimátum de dos meses que la república islámica dio a los países europeos para que adopten medidas que le ayuden a superar los castigos de Trump, los enviados de Teherán participan en una reunión sobre el seguimiento del pacto en la que esperan el anuncio de la apertura de una línea de crédito millonaria que cuente con el respaldo de la Unión Europea. El plan de Bruselas consiste en activar el Instrumento de Apoyo a los Intercambios Comerciales (INSTEX) para intentar que las empresas europeas puedan comerciar con Irán.

La celebración de esta cumbre explica el silencio del Gobierno iraní y de la Agencia de Energía Atómica de Irán (AEAI) tras el final del ultimátum dado a Europa. La república islámica anunció que el 27 de junio dejaría de cumplir un compromiso clave como es el de superar los 300 kilos de uranio enriquecido almacenado, pero se mantuvo un silencio total a la espera de lo que puede ocurrir en Viena. «El acuerdo nuclear está realmente en peligro», aseguró el viceministro de Exteriores y negociador nuclear, Abas Araqchí, para quien la única forma de rebajar la actual tensión es retirar las sanciones económicas y diplomáticas impuestas de forma unilateral por Trump y que definió como «guerra económica». Además del uranio, los iraníes también adelantaron que piensan superar el umbral de 130 toneladas permitidas de almacenamiento de agua pesada, el segundo de los puntos pactados que dejarán de cumplir como medida de presión.

Escalada dialéctica

El pulso nuclear se reactiva de forma paralela a la escalada dialéctica con Estados Unidos. Las calles de Teherán volvieron a gritar con más fuerza que nunca «¡Muerte a Estados Unidos, muerte a Israel!» durante la llegada a la capital de 150 ataúdes con los restos de soldados caídos en la guerra con Irak. Este tipo de funerales colectivos se celebran cada año desde el final de la guerra en 1988 y siguen en marcha las labores de búsqueda de cuerpos a lo largo de la frontera.

Un día más las dos partes, tanto el presidente Hasan Rohani, como el secretario de Defensa estadounidense en funciones, Mark Esper, aseguraron no querer una guerra, pero añadieron de forma inmediata que están «preparados» en caso de que estalle. El miércoles, Trump habló vía Twitter de un enfrentamiento «rápido» y sin despliegue de tropas, a lo que el ministro de Exteriores, Javad Zarif replicó diciendo que una guerra corta contra Irán es solo «una ilusión». El jefe de la diplomacia añadió que «quien empiece la guerra no será quien la termine» y recordó a Trump que «negociación y amenaza son términos excluyentes». La Casa Blanca plantea cada día la opción del diálogo, pero en la práctica endurece y expande sus sanciones para asfixiar a la economía iraní.