Nicolás Maduro
Nicolás Maduro - EFE

La OEA inicia un proceso para echar a Venezuela y no reconoce la reelección de Maduro

Esta es la primera vez que se aprueba una resolución sobre la crisis en el país durante una Asamblea General

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El régimen de Nicolás Maduro se encuentra hoy un poco más aislado que al comienzo de esta semana, tras la celebración de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA). Tras dos días de reuniones, el organismo aprobó el martes por la noche una resolución que abre la puerta a la expulsión de Venezuela y desaprueba el reciente proceso electoral con el que Maduro resultó reelegido. Se trata de la primera vez que la Asamblea General, el órgano político más importante de la OEA, aprueba una resolución sobre la crisis en Venezuela, lo que demuestra que el régimen chavista cada vez tiene menos apoyo entre los países del continente americano.

La resolución no supone la salida o suspensión de la membresía de Venezuela, pero activa el proceso para que ocurra. El siguiente paso sería la convocatoria del Consejo Permanente de la OEA, en el que participan los embajadores de cada país. Este organismo debería contar con una mayoría reforzada -24 de los 34 miembros- para convocar una sesión extraordinaria de la Asamblea General que tenga en su agenda la expulsión de Venezuela. Después, se requerirá la misma mayoría para aprobar la moción y decidir la salida del país.

Votación por países

La resolución de esta semana fue impulsada por EE.UU. y los 14 países del Grupo de Lima, que incluye a los estados más relevantes del continente. Juntos, suponen el 90% de la población americana. A ellos se unieron otros cuatro países: Bahamas, Jamaica, Barbados y República Dominicana -un aliado tradicional de Venezuela-, con lo que se sumaron 19 votos, suficientes para apoyar el texto.

Fue relevante que entre los once países que se abstuvieron hubo miembros que hasta ahora habían demostrado un apoyo sólido a Caracas, como Nicaragua y Ecuador, y otros socios regionales como Belice, Surinam, Trinidad y Tobago, Haití, Antigua y Barbuda y El Salvador.

Solo cuatro países votaron en contra: San Vicente y las Granadinas, Venezuela, Dominica y Bolivia, que rechazó la resolución a pesar de reconocer estar de acuerdo con varios puntos.

El documento exige que el régimen de Maduro permita la entrada en el país de ayuda «para evitar el agravamiento de la crisis humanitaria y de salud pública». Según el secretario general de la OEA, Luis Almagro, Venezuela «está en caída libre» y advirtió de la urgencia de la apertura de un «canal humanitario. Los plazos de la gente no son los plazos de la diplomacia».

La resolución, sin embargo, es ante todo una condena a las vulneraciones democráticas del régimen de Maduro. El texto aprobado asegura que las elecciones del 20 de mayo, en las que Nicolás Maduro resultó reelegido Presidente de Venezuela, no son aceptadas por la mayoría de la comunidad internacional, ni por la oposición venezolana porque «carecen de legitimidad» por haberse desarrollado «sin las garantías necesarias para un proceso libre, justo, transparente y democrático». Además, reitera que Venezuela vive una situación de «alteración inconstitucional del orden constitucional» y exige que se restaure «la plena autoridad de la Asamblea Nacional» legítima, en la que la oposición tiene la mayoría.

El canciller venezolano, Jorge Arreaza, calificó la votación de «circo» orquestado por EE.UU. y aseguró que es «todo un absurdo», porque Venezuela ya pidió su salida en abril del pasado año, aunque no se materializará por cuestiones procedimentales hasta 2019.