De Jomeini a Ahmadineyad: «Israel debe ser aniquilado del mapa»
Retratos de los dos principales instigadores de la hostilidad contra Israel: Jomeini y Ahmadineyad - ABC

De Jomeini a Ahmadineyad: «Israel debe ser aniquilado del mapa»

El actual presidente de Irán recogió con fuerza el mensaje de odio contra el estado judío lanzado por el líder de la Revolución Islámica en 1979, que terminó con 20 años de buenas relaciones comerciales, políticas y de sus servicios de inteligencia

MADRID Actualizado:

Más de 30 años después, el mismo mensaje de odio por parte de los dos líderes más carismáticos de la historia de Irán en el último medio siglo. El 22 de abril de 1979, pocos días después de que triunfara la Revolución Islámica y se hiciera con el poder del país, el ayatolá Jomeini declaraba publicamente que el «régimen corrompido de Israel debe ser aniquilado», defendiendo que no se podía permitir que quienes lo apoyaban ampliasen su influencia. Un discurso idéntico al de Ahmadineyad, quien, en 2005, nada más llegar a la presidencia, aseguró que «Israel debe ser borrado del mapa. Todo el que reconozca al régimen sionista arderá en el fuego de la furia de la nación islámica».

epa
epa

Fue precisamente con el derrocamiento del Sha Reza Pahlevi por parte de Jomeini a comienzos de 1979, cuando se inició la abierta hostilidad entre Irán e Israel, que hoy vive uno de los momentos de mayor tensión con una nueva amenaza de guerra: el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió hace pocos días que se reserva el derecho de lanzar un ataque preventivo contra las instalaciones nucleares iraníes «antes de que sea demasiado tarde», e Irán aseguró que apoyará «a cualquier país dispuesto a enfrentarse a Israel».

Hasta 1979, Irán mantenía buenas relaciones con Israel, e incluso obtenían un beneficio mutuo. El primero, por ejemplo, gozaba de la ayuda de numerosos instructores agrícolas y expertos en diversas áreas profesionales, mientras que el régimen del laborista Efraim Katzir recibía la seguridad y tranquilidad de que no estaba totalmente aislada en la región.

Amistad, entre la hostilidad

El comienzo de estas hostilidades estuvo a punto de ser el detonante del fracaso de las tormentosas negociaciones de paz en Oriente Medio entre el presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter; el primer ministro israelí, Menájem Beguin, y el presidente egipcio Anwar el-Sadat.

REUTERS
REUTERS

Aquella no era más que una situación atípica y de gran ayuda para aquel proceso, al tratarse Irán de un país musulmán que mantenía buenas relaciones con un estado judío, en medio de aquel entorno de gran hostilidad.

Una amistad que duró casi dos décadas, incluyendo una buena colaboración comercial, lazos políticos y, sobre todo, la cooperación de sus servicios secretos. Para Israel era enormemente provechoso contar con un país como Irán para obtener información muy valiosa en una zona donde su presencia había sido continuamente rechazada. De hecho, cuando el último representante del Mossad en Irán, Eliezer Tsafrir, tuvo que abandonar el país, la sensación fue que se cerraba un capítulo clave en la historia de Israel en Oriente Medio.

Con la marcha del Sha, Carter, Sadat y Beguin perdieron a su mejor aliado en la zona, e Israel vio la llegada de Jomeini como un obstáculo para su paz con Egipto, siendo la Revolución Iraní el principal obstaculo para el proceso de paz a través, por ejemplo, de la financiación de grupos terroristas.

La llegada de Ahmadineyad

Con el ascenso al poder de Ahmadineyad en 2005, con un 61,69% de los votos, las hostilidades adquirieron un nuevo empuje. El presidente iraní comenzó negando abiertamente el holocausto de Hitler y terminó convirtiéndose en el único mandatario del mundo que llama abiertamente a destruir a otro país de la comunidad internacional.

REUTERS
REUTERS

Entre sus amenazas se encuentran «perlas» como: «Irán sigue el tema de la erradicación de Israel con determinación y en forma muy decidida, y nunca jamás dará marcha atrás en esta política», o «el objetivo debe ser borrar del mapa a ese tumor infeccioso».

A esto hay que unir la persecución de, entre otras minorías religiosas que han habitado Irán desde hace siglos, los judíos. Desde la llegada de Jomeini en 1979, más de 50.000 judíos se vieron obligados a abandonar el país, financiados mediante ayudas de Israel.

Dos viejos amigos que se encuentran más lejos que nunca. «Si las sanciones no alcanzan su finalidad de detener el programa militar nuclear de Irán, será necesario considerar entrar en acción», declaró hace pocos días el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak. La tensión continúa... 33 años después.