Guillermo Lasso, durante la entrevista con ABC en Madrid
Guillermo Lasso, durante la entrevista con ABC en Madrid - ABC
Entrevista

Guillermo Lasso: «Ecuador debe romper no solo con Correa, sino con el correísmo corrupto y totalitario»

El líder del Movimiento CREO, que aspirará de nuevo a la presidencia ecuatoriana en 2021, afirma que los países de América Latina deben asumir «la mayoría de edad» y fijar sanciones conjuntas contra Maduro sin esperar a las decisiones de EE.UU.

MadridActualizado:

Guillermo Lasso (Guayaquil, 1955) se presentó como candidato a la presidencia en 2013 y 2017, y ha anunciado que lo volverá a intentar en 2021. Hace dos años, cuando Lenín Moreno salió elegido, el líder del Movimiento CREO, de centro-derecha, denunció fraude en los comicios, pero ahora asegura haber pasado página y mirar a la próxima cita. «En esta ocasión no nos dejaremos robar la voluntad popular», afirma.

A su juicio, pese al distanciamiento personal de Moreno con su antecesor, Rafael Correa, todavía hace falta que Ecuador rompa con el «correísmo». Además, asegura que es necesario abrir Ecuador al mundo y acabar con la destrucción de empleo de los dos últimos años.

Sobre Venezuela, aboga por que los países de América Latina asuman la «mayoría de edad» y adopten de forma conjunta «severas sanciones a Maduro y sus compinches», sin «esperar a que Estados Unidos defina una posición».

Lasso estuvo recientemente en Madrid participando en el XII Foro Atlántico en la Casa de América y aprovechó para conversar con ABC en las oficinas de Thinking Heads, consultora de posicionamiento de líderes.

Usted se presentó a las elecciones de 2013, 2017 y ha anunciado que lo hará en 2021. ¿Por qué cree que esta vez será distinto?

Porque en el Ecuador la aspiración de cambio se mantiene viva. En 2013 propuse un esquema de cambio, apoyado una economía y una democracia liberales y una sociedad de oportunidades que genere empleo. En 2017 el enfoque fundamental fue el empleo, porque seis de cada diez ecuatorianos en condiciones de trabajar no tienen un empleo formal, sino que viven en el subempleo y el desempleo, y por tanto sus condiciones de vida son precarias. En estos dos años se han perdido 250.000 empleos. Nuestra propuesta de crear empelo sigue vigente, por eso volveremos en 2021 y en esta ocasión no nos dejaremos robar la voluntad popular.

¿Insiste en que le robaron las elecciones?

Yo ya he dado vuelta a la página del 2 de abril de 2017, porque estamos más cerca de 2021, pero hay momentos como este donde se menciona el pasado y sí, hay un tufo muy fuerte de fraude.

A su juicio, al menos en el aspecto del empleo que señala, ¿Lenin Moreno está haciendo bueno a Rafael Correa?

La evaluación del gobierno de Moreno es mixta, hay cosas acertadas, que tomó de mi plan de gobierno, y otras que no le están funcionando. Tomó de mi plan la consulta popular para que el pueblo resolviera libremente en las urnas si estaba de acuerdo con echar abajo la reelección indefinida. Eso es positivo. También la separación personal de Correa. A veces el discurso va más allá de la realidad de la lucha contra la corrupción contra el gobierno de Correa, pero hay que reconocer que al menos 13 altos cargos del gobierno anterior, incluido Correa, están enjuiciados, unos con orden de prisión y presos, y otros fugados, como Correa. Pero todavía hay una agenda pendiente para romper con el «correísmo», entendiéndolo como una estructura legal en el campo político, económico y social, que no permite al Ecuador prosperar.

«Ecuador ha perdido en dos años 250.000 empleos, por eso volveré a presentarme en 2021. Esta vez no nos dejaremos robar la voluntad popular»

¿Cree que el distanciamiento de Moreno con Correa no es real, sino cosmético?

Desde el punto de vista personal, es real. Pero lo que nos debe preocupar es romper con el «correísmo», no solo con Correa. Correa implementó una institución chavista, llamada Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS). Con siete ciudadanos, captó el poder total del Estado ecuatoriano: Poder Judicial, organismos de control, Procuraduría, Controlaría… Y puso a los funcionarios que él quiso. De ahí nació la corrupción correísta y, por ejemplo, tenemos al contralor enjuiciado y fugado. Esa institución correísta es la que tenemos que tirar abajo a través de una consulta popular, porque no responde a una democracia liberal, sino a una concepción populista del poder: el control total, el hiperpresidencialismo, el totalitarismo, que fue el origen del exceso de poder de Correa. Ese organismo sigue vivo.

Por eso usted votó nulo en las elecciones a ese Consejo del pasado marzo…

Propuse votar nulo. Históricamente, el nulo ha tenido una participación del 6 o 7% del total, y en esta ocasión superó el 29%. Si se suman los votos blancos, hubo una votación muy alta en contra de ese organismo. Eso logró deslegitimarlo políticamente, ahora necesitamos eliminarlo jurídicamente, y solo es posible a través de una consulta popular.

Rafael Correa lamentaba el pasado año aquí en Madrid que su error fue no haber sido capaz de controlar la calle como habría querido.

En 2017 recibí el apoyo de la extrema izquierda ecuatoriana, del sindicato de maestros, de los indígenas… Todo ese poder de las organizaciones sociales y los partidos de izquierda que dicen tener la calle, pocas veces me los he encontrado en la calle. Esos poderes que originalmente llevaron al poder a Correa, cambiaron de opinión y en 2017 estuvieron conmigo, al que llamaron «el banquero bueno», mientras que el malo era Correa, que tiene cuatro bancos del Estado en mala situación. Por tanto, esa definición de que la izquierda tiene el control de la calle no es cierta. Él perdió ese apoyo popular precisamente por su espíritu totalitario, carácter prepotente, ambición de poder y de controlarlo todo, decir qué es bueno y malo, y no respetar la voluntad popular.

Además de lo que apunta sobre el empleo, ¿cómo valora la situación de Ecuador y cuál es su plan para 2021?

Ecuador es un país con grandes potencialidades, pero muy mal administrado. Tiene petróleo, oro, plata, cobre, una magnífica naturaleza muy propicia para el turismo, gente maravillosa dispuesta a trabajar. ¿Cómo le damos la vuelta? Integrándolo al mundo. Mi propuesta es «más Ecuador en el mundo, más mundo en el Ecuador». Eso implica más exportaciones, más cultura hacia el mundo, más deporte –hemos visto el gran triunfo del ciclista Richard Carapaz en el Giro, y como él hay muchos ecuatorianos que pueden mostrar de lo que son capaces de hacer- y abrir fronteras al comercio y la inversión, un país con oportunidades para generar empleo.

Y en cuanto a la corrupción, ¿no se ha conseguido erradicar tampoco ese problema?

No es un problema único en el Ecuador, está presente en otros países de América Latina. En Ecuador, el tema de Odebrecht se ha tocado a medias, no a profundidad. Por las delaciones de Odebrecht, están presos el actual vicepresidente de la República y otros funcionarios, pero no es producto de una investigación a fondo del Poder Judicial ecuatoriano, sino de colaboración internacional. Por tanto, en materia de corrupción hay una agenda pendiente en Ecuador todavía. Por ejemplo, hay información sobre el financiamiento de la campaña del actual presidente con dinero público, lo cual está obviamente prohibido. Ese tipo de investigaciones son de periodistas independientes, más que de fiscales o jueces ecuatorianos.

«No ha habido una investigación a fondo del caso Odebrecht por el Poder judicial ecuatoriano. En materia de corrupción, hay una agenda pendiente»

¿Cómo valora la gestión del asunto de Julian Assange?

Me parece bien que haya sido desalojado de la Embajada de Ecuador en Londres. Mi planteamiento como candidato a la Presidencia fue que le daría 30 días para que escogiera otra Embajada para buscar asilo. El gobierno del presidente Moreno ha hecho lo correcto, se ha demorado un poco, pero mejor tarde que nunca. Ha sido importante para enviar una señal muy clara de en qué línea estamos en el campo internacional.

En cuanto a Venezuela, usted recibió a Juan Guaidó…

Lo recibí en mi casa en la playa. Ese es otro giro importante y positivo de la política internacional de Moreno, haber abandonado esta sociedad con Maduro y apoyar a Guaidó como presidente interino de Venezuela. En el Foro Atlántico tuve la oportunidad de comentar la doctrina de un presidente ecuatoriano, Jaime Roldós Aguilera, tristemente fallecido en un accidente aéreo. Fue presidente de 1979 a 1981, una época en Latinoamérica de retorno de dictaduras a democracia. Los países del Grupo Andino –Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Bolivia– suscribieron la doctrina Roldós, que consiste en que en materia de derechos humanos y democracia no se pueden esgrimir argumentos de soberanía: los países tienen la obligación de actuar para preservar los derechos humanos de aquellos ciudadanos afectados por malos gobiernos. Planteaba que los países de la región deberían establecer juntos las presiones y sanciones necesarias para lograr por la vía diplomática el restablecimiento de la democracia y el respeto a los derechos humanos. En alguna medida el Grupo de Lima cumple esa misión. Los países de Latinoamérica deberíamos adoptar ya nuestra mayoría de edad, no esperar a que Estados Unidos defina una posición respecto de Venezuela, sino definir una posición en conjunto firme que implique severas sanciones a Maduro y sus compinches. Probablemente venga atrás el apoyo de EE.UU., pero América Latina tiene que asumir con responsabilidad esa batalla de manera frontal y directa.

¿No ve viable ni una intervención militar ni el diálogo que se abrió en Oslo?

El presidente Felipe González dijo en el Foro que con los derechos no se transa. No es posible que en una mesa de diálogo te entreguen a siete o diez presos. No es aceptable, porque nunca debieron estar presos por disidencia política. Y planteó lo que yo creo que es el camino: que las fuerzas armadas venezolanas tomen conciencia de que están apoyando un régimen totalitario y vinculado con fuerzas del mal, que favorece el narcotráfico y los grupos irregulares.

¿Cómo ve la evolución de Guaidó? ¿Se está desinflando su empuje o todavía es la persona que puede liderar el cambio en Venezuela?

Puede y debe liderar el cambio en Venezuela. Es un joven inteligente, un patriota venezolano y no lo podemos evaluar en función de si se cumplió o no en determinada fecha lo que anunció. Lo importante es que se ha iniciado un proceso de deterioro del gobierno de Maduro, que solo sobrevive, no gobierna. Este proceso llevará tiempo, ojalá no mucho, porque el pueblo venezolano está sufriendo, pero será cuestión de tiempo la caída del gobierno dictatorial de Maduro.

Aquí en España, ¿usted se identifica con el PP?

Me identifico con las ideas de libertad, democracia, respeto a los derechos humanos y una economía libre que genere oportunidades y prosperidad. Esas ideas las representa el PP en España y tengo buenos amigos allí, como José María Aznar, Pablo Casado y otros. Si por compartir sus ideas me hace simpatizante, lo soy, pero eso no quita con que pueda conversar con cualquier político español. Las relaciones con España son fundamentales para Ecuador.

¿Cómo ve la formación de gobierno en España?

No me voy a meter en política interna. Solo repito lo que dijo Felipe González: los líderes políticos españoles deben ir al rincón para pensar un poco y hacer una propuesta pensando en el futuro de una España unida y fuerte, que es un ejemplo de desarrollo para América Latina.

En América Latina se ha puesto en marcha una nueva entidad, Prosur, que viene a sustituir a Unasur. ¿Cómo ve el panorama en la región?

Uno de los organismos multilaterales más eficientes en América Latina es la Alianza del Pacífico, que se apoya en dos pilares: el comercio y la inversión. No hay espacio para la discusión ideológica, la pérdida de tiempo sobre posiciones ideológicas que han generado en Unasur una total inactividad, no ha producido un solo resultado. Sin embargo, la Alianza del Pacífico ha generado oportunidades de desarrollo a través de comercio e inversión.