Alexis Tsipras y Kyriakos Mitsotakis, candidatos a las elecciones generales
Alexis Tsipras y Kyriakos Mitsotakis, candidatos a las elecciones generales - AFP

Grecia se prepara para poner fin al experimento populista

Los sondeos dan por seguro hoy el triunfo del conservador Mitsotakis frente a Tsipras

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Más de 9.900.000 griegos a partir de los 17 años cumplidos están llamados hoy a las urnas, abiertas de 7.00 a 19.00 en 21.475 colegios electorales, para participar en una jornada que puede dar un giro drástico al rumbo político del país. No todos irán votar, porque se prevé mucho calor y la abstención en las últimas elecciones europeas, regionales y municipales de mayo alcanzó el 41,4%.

Aunque el voto es legalmente obligatorio en Grecia, ya no se aplican sanciones a quienes no acuden a las urnas. Y se sigue sin poder votar por correo desde el extranjero, algo que desespera a quienes abandonaron el país desde el comienzo de la crisis hace diez años para buscarse la vida en otros países. Son más de medio millón de griegos, con buena formación y la mayoría con ganas de volver si las cosas mejoran. Pocos se pagarán el viaje para venir a votar hoy.

En estas elecciones generales se presentan 20 partidos y cuatro coaliciones, pero todos los sondeos apuntan a una clara victoria de la formación de centro-derecha Nueva Democracia, liderada por Kyriakos Mitsotakis. Se habla de una diferencia con el segundo partido, el radical Syriza, de más de ocho puntos, que podría llegar al 12%.

Lo único importante para Mitsotakis es lograr al menos 151 escaños para obtener la mayoría necesaria y gobernar sin coaliciones. De no alcanzar dicho número, anunció que habría nuevas elecciones el 15 de agosto, algo que nadie quiere. En las elecciones de hoy se mantiene el apoyo de 50 diputados como bonificación al primer partido.

De acuerdo con las predicciones, Syriza será el segundo partido, convirtiéndose en el nuevo líder de la oposición, sin que ningún sondeo lo sitúe por debajo del 25%. Los socialistas del Movimiento para el Cambio (Kinal) se conformarían con la tercera posición y menos del 10%, seguidos por los sólidos comunistas del KKE. Y luego empiezan las quinielas: tres partidos podrían superar el 3% de votos: los neonazis de Amanecer Dorado, en franca decadencia; el nuevo partido también extremista pero ultraortodoxo Solución Griega de Kiriakos Velópulos, y posiblemente el partido de Yanis Varufakis, DiEm25. El que fue ministro de Finanzas de Tsipras dimitió al día siguiente de la consulta sobre si aceptar o no una de las propuestas de los acreedores en julio de 2015. Luego fundó un «movimiento democrático paneuropeo transfronterizo», que no obtuvo representación en las últimas elecciones europeas, y hoy se presenta a las generales griegas con una lista de personas ajenas hasta ahora al mundo político.

Según entren una, dos o tres formaciones, la mayoría de los conservadores sería respectivamente de 163, 159 o 155 diputados. No entrarán ni la Unión del Centro ni los partidos de quienes abandonaron Syriza tras el tercer rescate. Desapareció el partido centrista El Río y no se presenta el nacionalista Griegos Independientes de Panos Kamenos, que apoyó a Tsipras como socio en el gobierno durante cuatro años.

Tsipras prometió mucho y finalmente no pudo realizar la mayor parte de lo que esperaban sus votantes. Ni se eliminó la austeridad, ni los más vulnerables consiguieron más ayudas, ni aumentaron sueldos y pensiones. Se impusieron la realidad y los acreedores, hubo de aprobarse el tercer rescate y la gran mayoría de la clase media se ha empobrecido aún más. Los impuestos directos e indirectos se comen los ingresos de las familias, los jóvenes que pueden emigran y los que se quedan sobreviven con sueldos muy bajos y muchas retenciones. Y no se animan a tener hijos (la tasa de natalidad se reduce cada año, en 2017 era de 8,2‰, y el índice de fecundidad de 1,35).

Con Tsipras sí hubo paz social y pocas huelgas. Pero sus gobernantes aprobaron tras el referéndum de julio 2015 un nuevo rescate más duro que el texto que había rechazado la mayoría. Se añade el que cuando ocurrieron grandes catástrofes como las inundaciones de Mandra y los incendios de Mati, con muchos muertos (23 en Mandra, 102 en Mati), la respuesta del Gobierno y del Estado fue insuficiente y poco se ha hecho después para quienes sufrieron estas catástrofes, tras pomposas promesas gubernamentales.

Se añade el sentimiento de inseguridad: no solo los griegos se sienten más indefensos, en parte debido a la inmigración descontrolada de personas que quieren llegar a otros países europeos, sino que el Gobierno aprobó a pocas semanas de las elecciones y únicamente con sus votos una necesitada reforma del código penal con artículos conflictivos. Permite la salida anticipada de la cárcel para todos los presos, incluyendo los condenados a cadena perpetua por asesinato, incluyendo a los terroristas.

Oferta de Nueva Democracia

Y Nueva Democracia y su líder, Kyriakos Mitsotakis, ofrece a los griegos lo que quieren oír ahora: más inversiones, más y mejor trabajo y menos impuestos. No anuncia que será todo para mañana mismo, pero da esperanza especialmente al sector privado y a los jubilados. Porque Syriza mimó a los empleados públicos, hasta les subió un poco el sueldo, y creó nuevos puestos. Ahora habrá recortes en el sector público y nuevas privatizaciones, con unas fuerzas sindicales muy debilitadas.

El que Mitsotakis sea hijo de un diputado y antiguo primer ministro, el que su hermana Dora Bakoyani sea diputada y exministra, y su sobrino Kostas Bakoyanis sea el nuevo alcalde de Atenas da a muchos la impresión de que nada cambia y de regreso al sistema tradicional bipartidista (sustituyendo Syriza al antiguo Pasok). Pero este Mitsotakis que se llama Kiriakos ha trabajado en el sector privado antes de ser político, fue viceministro encargado de efectuar recortes estatales en los años duros antes de Tsipras y escucha más «a la calle». Algo que Tsipras y sus diputados evitaron estos cuatro años.