Un grupo de civiles, en la celebración del fracaso del golpe de Estado en la plaza Taksim - REUTERS

Golpe de Estado en TurquíaErdogan desata una ola de arrestos masivos de militares y jueces

Opositores y analistas temen el peligroso cariz que tomaría la situación si el Gobierno usara este golpe para medidas de corte autoritario

Más de 6.000 personas han sido detenidas y se espera que este número aumente en las próximas horas

Corresponsal en EstambulActualizado:

Pocos esperaban que la respuesta del oficialismo turco al golpe de Estado fuese a ser moderada. El presidente, Recep Tayyip Erdogan, máximo exponente de ese oficialismo islamista, rara vez es moderado. Y ahora, tras haber sobrevivido física y políticamente a una insurrección militar, tiene todas las cartas en su mano. Además cuenta con el apoyo de los líderes internacionales, que han condenado el golpe, así como de toda la oposición turca. Las primeras medidas no se han hecho esperar.

En solo una jornada las autoridades turcas han detenido a más de 2.800 militares acusados de participar en un golpe militar que ha dejado, según las últimas cifras, 265 muertos, entre ellos 104 presuntos golpistas y 161 civiles. El número de heridos ascendió a 1.440. Entre los detenidos se encuentran cinco generales, entre ellos Erdal Öztürk, jefe del Tercer Ejército, Adem Huduti, comandante general del Segundo Ejército, y Akin Oztürk, exjefe de las fuerzas aéreas. Además, fueron detenidos treinta coroneles y otros cinco generales han sido apartados de sus funciones.

En algunos de los puntos donde los militares se habían hecho fuertes, los manifestantes no dudaron en linchar brutalmente a algunos de los soldados

Pero la purga ha ido más allá del estamento militar. Alparslan Altan, juez del Tribunal Constitucional turco, también ha sido detenido por su presunta afiliación al movimiento gulenista. Fetula Gulen, un clérigo residente en Estados Unidos, es el líder de un movimiento islamista de corte moderado, con amplia presencia internacional, al que Erdogan acusa de estar detrás del alzamiento. Hasta 2013 Gulen y Erdogan fueron aliados cercanos, y la colaboración con el clérigo fue un pilar básico en el que el actual presidente cimentó sus victorias electorales. En 2013, en cambio, se filtraron unas grabaciones que relacionaban al círculo más cercano de Erdogan de corrupción masiva. Fue entonces cuando el incombustible líder turco acusó a Gulen por primera vez de querer derrocarle con un golpe de Estado. Desde diciembre de 2013 todos los funcionarios relacionados con el movimiento de Gulen han sido perseguidos.

El ministro de Justicia de Turquía, Bekir Bozdag, ha informado este domingo de que más de 6.000 personas han sido detenidas por su supuesta relación con el golpe de Estado fallido de la madrugada del viernes al sábado, según declaraciones recogidas por la cadena turca NTV Haber. «El proceso judicial va a continuar», ha declarado el ministro, antes de avisar de que el número de detenciones aumentará en las próximas horas.

Extradición de Gulen

El primer ministro, Binali Yildirim, ya ha señalado que «cualquier país que proteja a Fetula Gulen es un enemigo de Turquía». Gulen, que ha desmentido cualquier participación en el levantamiento, vive en Pensylvania. A última hora de la tarde Erdogan pidió a Obama la extradición del clérigo.

Las detenciones no se han acabado ahí. Al menos 10 miembros del tribunal administrativo han sido arrestados, mientras que las autoridades también recibieron la orden de buscar a 140 miembros del tribunal de casación.

Alparslan Altan, juez del Tribunal Constitucional turco, también fue detenido por su presunta afiliación al movimiento gulenista

La judicatura, sin duda, ha sido una de las instituciones en las que la purga más se ha hecho sentir más duramente. Y es que además de todos estos arrestos, 2.745 jueces han sido destituidos después del fracaso del golpe en contra de Erdogan. Algunos analistas no han dudado en señalar el peligroso cariz que puede tomar la situación si el Gobierno y Erdogan utilizan este golpe para lograr medidas de corte autoritario.

La asonada fracasó en gran medida por la movilización popular, por esas decenas de miles de seguidores de Erdogan que se echaron a la calle contra los militares. Estos no se ahorraron ninguna violencia a la hora de tratar de conseguir sus objetivos. Incluso llegaron a atacar con fuego aéreo parte del Parlamento de Ankara, que sufrió importantes destrozos en algunas partes del edificio. Asimismo, los militares no dudaron en varias ocasiones en abrir fuego contra los civiles.

Los golpistas consiguieron hacerse por un tiempo con la televisión oficial para asegurar que tenían el control de todo el país. Pero ya entrada la noche, la situación dio un giro de 180 grados, a medida que más y más personas salían a la calle a plantarle cara a los tanques. La violencia también fue de los civiles. En algunos de los puntos donde los militares se habían hecho fuertes, los manifestantes no dudaron en linchar brutalmente a algunos de los soldados, en muchos ocasiones de apenas veinte años de edad. Escenas especialmente crudas se vivieron en el Puente del Bósforo, una de las dos megainfraestructuras que conectan las partes asiática y europea de Estambul.

Ayer se sucedieron las marchas de cientos de jóvenes que coreaban cánticos a favor de Erdogan y en contra del golpe de Estado. También pacíficamente a primera hora de la noche se congregaron en Taksim miles de personas que hacían enarbolar la bandera turca.