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El mal funcionamiento de las alarmas de Notre Dame impidió reaccionar a tiempo

La empresa de los andamios del templo niega responsabilidad en la tragedia

Corresponsal en París Actualizado: Guardar
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El llamamiento solemne de Emmanuel Macrona la «comunión nacional», cívica y espiritual, en la tarea colectiva de la reconstrucción de la catedral de Notre Dame, una de las matrices de la identidad de Francia, ha tenido una respuesta inmediata, con celeridad entusiasta.

Tras el diálogo personal del Papa Francisco con el presidente de la República, el arcipreste de París, monseñor Michel Aupetit, ha nombrado a varios representantes personales en el proceso de concertación con el Estado, en los trabajos de la reconstrucción.

Cincuenta inspectores de policía han comenzado los interrogatorios de las decenas de obreros y técnicos que trabajaban en la restauración de la catedral. El ministerio del Interior confirma que «solo hay una pista: el incendio accidental». La gravedad del incendio complica y retrasa las posibles conclusiones, que todavía tardarán varios días a conocerse.

La empresa Le Bras Frères, responsable de los andamios que comenzaron a arder el lunes a las 18h50, se ha apresurado a declarar que, por su parte, habían sido respetados todos los procedimientos legales, «excluyendo» toda responsabilidad en el incendio. Cerca de mil fieles y doce obreros todavía se encontraban en el interior de la catedral, cuando comenzaron a propagarse las llamas. No se conoce el detalle de los primeros interrogatorios policiales.

Entre las primeras pistas, a falta de confirmar, se especula con un posible «disfuncionamiento» de los sistemas de alarma. Según fuentes policiales, una primera alarma se disparó a las 18h20. Pero no sirvió para detectar el lugar exacto donde había estallado el incendio. Fue necesaria una segunda alarma, treinta minutos más tarde, para descubrir, con horror, el primer foco del incendio, que ya era imposible de detener.

Macron presidió el miércoles un consejo de ministros restringido y una primera reunión de trabajo del Gobierno con los representantes de la iglesia, las instituciones municipales y regionales, la empresa privada. Se ha autorizado una fiscalidad excepcional, que facilitará las donaciones, a partir de mil euros. Numerosas empresas de servicios ofrecen «promociones», sugiriendo que una parte de las facturas de compras será entregada a las autoridades competentes, como donaciones.

Entre las grandes fortunas de Francia, grandes grupos industriales y las primeras donaciones, se calcula oficiosamente que el Estado ha podido reunir mil millones de euros de promesas de donaciones. Se trata de una suma considerable, muy próxima al montante final que pudieran tener los trabajos de reconstrucción.

Hace varios años, el Estado y la alcaldía de París fueron incapaces de aportar los cien millones de euros necesarios para comenzar la restauración que, inconclusa, ha provocado el trágico incendio. La iglesia de Francia tuvo que recurrir a la benevolencia y el mecenazgo de los EE. UU. para poder financiar unas obras de gran urgencia. Años más tarde, dos días después del incendio, la emoción nacional e internacional ha acelerado las donaciones millonarias.

El montante de algunas donaciones, de 100 y 200 millones de euros, ha provocado algunas reacciones «críticas»: «Dan mucho dinero, porque esperan beneficiarse de deducciones fiscales». Algunos de esos grandes donantes han reaccionado inmediatamente, renunciando a las ventajas fiscales del mecenazgo. Varios historiadores han sugerido que muchas donaciones populares se inviertan en la restauración de las iglesias más modestas y bien necesitadas de renovación.

Tras la puesta en marcha del proceso de reconstrucción de Notre Dame, una de las primeras tareas será la convocatoria de un concurso internacional de arquitectos, para poder estudiar diversos proyectos de reconstrucción de uno de los monumentos más emblemáticos de la arquitectura religiosa, de Francia y de Europa.

¿Podrá cumplirse el «plazo» de cinco años anunciado por el presidente Macron? Desde la Unesco, varios especialistas consideran prematuro avanzar ninguna fecha concreta, hasta que se conozca con precisión el alcance final de las obras necesarias.

En marcha los primeros trabajos de un proceso de reconstrucción, París y Francia celebrarán la Semana Santa con un fervor particular, religioso y cívico.

Los oficios que debían celebrarse en Notre Dame se celebrarán en las iglesias de Saint-Sulpice y Saint-Eustache, dos templos que tienen su propia y gran historia. Saint-Sulpice sufrió hace días un incendio de origen desconocido. Saint-Eustache está terminando una restauración muy larga, financiada con la publicidad de grandes marcas cosmopolitas. Las iglesias de toda Francia repicarán al unísono en varias ocasiones, en recuerdo y homenaje a Notre Dame.

La alcaldía de París ha deseado participar a su manera en la comunión nacional, cívica, en su caso. Está prevista, para este jueves, una gran ceremonia a la que está invitado el pueblo de París. Una orquesta interpretará el preludio de la primera suite de Bach. Varios actores leerán páginas de la obra de Victor Hugo consagrada a Notre Dame.