Fujimori acaricia el poder con la promesa del populismo

La hija del exdictador se impone en la primera vuelta de las elecciones peruanas con un discurso centrado en la seguridad. Tendrá que superar una segunda ronda

Corresponsal en LimaActualizado:

Keiko Fujimori se dispone a conquistar la Presidencia de Perú en una segunda vuelta electoral, el próximo 5 de junio, prometiendo el regreso del populismo que encarnó su padre, Alberto Kenya Fujimori, quien gobernó con mano de hierro el país andino de 1990 al 2000 y está preso por el delito de corrupción desde 2008.

Keiko Fujimori se habría impuesto ayer en la primera vuelta, según los sondeos a pie de urna, con un 39% de los votos, frente al 24% obtenido por el economista conservador Pedro Pablo Kuczynski y el 20,3% logrado por Veronika Mendoza, psicóloga izquierdista. Con cerca del 40% de las papeletas escrutadas, parece claro que el rival de Fujimori en la segunda vuelta será Kuczynski. La carrera de la izquierdista Mendoza termina por ahora aquí.

El fujimorismo sigue suscitando pasiones, tantos amores como odios y dividiendo al país. Una polarización que ayer se hizo visible en el momento en que la candidata favorita se disponía a votar y una mujer le grito «ratera», lo que originó una gresca en el centro de votación. Keiko asegura que recuperará la política de orden y seguridad de su padre y multiplica los gestos populistas, pero repite una y otra vez que jamás incurrirá en el autoritarismo y la corrupción de aquel.

«Si Keiko Fujimori gana la Presidencia, tendrá la oportunidad de honrar el compromiso de su campaña de tomar distancia en los hechos del estilo autocrático y de la megacorrupción del gobierno de su padre», señaló el analista Augusto Alvarez Rodrich, al tiempo que subrayó que «aunque pierda en la segunda vuelta, Fuerza Popular (su partido) tendrá una presencia política determinante en el Parlamento, lo suficientemente grande y disciplinada para dominar con acuerdos puntuales con pequeños partidos».

Durante el «desayuno electoral», tradición de todos los comicios, consistente en una rueda de prensa en la que el candidato presidencial presenta a su familia, Keiko cocinó una tortilla con salchicha ataviada con un mandil rosado al tiempo que prodigaba cariños a sus hijas Kiara y Kaori, junto a su esposo, Mark Vito Villanella, y su madre, Susana Higuchi. Todo en la línea de cercanía familiar que ha cultivado en campaña electoral.

La nota trágica de las elecciones de ayer lo puso un atentado en la remota región del Valle Río Ene Apurímac, en el sureste del país, llevado a cabo por el puñado de guerrilleros de Sendero Luminoso que aún se mantienen en activo dirigidos por los hermanos Quispe Palomino. En el ataque murieron cuatro militares y otros cuatro resultaron heridos.

«Mi mensaje es que no es un día de fiesta electoral. Es un día en el que las familias peruanas están enlutadas con la violencia terrorista en el Vraem», manifestó el presidente Ollanta Humala quien fue a votar con su esposa Nadine Heredia, presidenta del partido Nacionalista.

Para el gobernante de Perú, «estas (elecciones) fueron inhabilitadas por una mirada por poco ponderada y legalista lo que ha ocasionado una incertidumbre en el electorado».

Durante el periodo de gobierno de Ollanta Humala Perú ha conocido un fuerte auge económico y ha sido un o de los países que más han crecido en Iberoamérica gracias a la explotación de sus recursos minerales. Pero las desigualdades sociales y económicas siguen siendo muy fuertes, la pobreza es endémica en varias regiones. Y en los últimos tiempos la economía ha sufrido una considerable ralentización, con una previsión de crecimiento de «solo» un 3% en 2016. Aunque sigue siendo la corrupción la principal fuente del descontento popular entre los peruanos.