Miguel Díaz-Canel, junto a Raúl Castro y rodeado de otros jerarcas del régimen en un acto en Santiago de Cuba por el 60 aniversario de la revolución
Miguel Díaz-Canel, junto a Raúl Castro y rodeado de otros jerarcas del régimen en un acto en Santiago de Cuba por el 60 aniversario de la revolución - Efe

El Ejército cubano impone un primer ministro para debilitar a Díaz-Canel

La nueva Constitución rescata la figura del jefe de Gobierno, una maniobra de los militares para atar en corto al único presidente civil en décadas

Corresponsal en La Habana Actualizado: Guardar
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La aprobación de la nueva Constitución de Cuba, proceso que habría dirigido el general Raúl Castro y la cúpula del Partido Comunista, incluye la designación de la figura de un primer ministro que, a criterio de especialistas y politólogos, representa una hábil estrategia de las Fuerzas Armadas (FAR) para continuar controlando el poder político en la isla.

Este fin de semana, precisamente, los medios oficiales publicaron el texto definitivo aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular y que se someterá el próximo 24 de febrero a un referéndum convocado por el régimen.

Tras décadas donde los militares ocuparon los principales mandos del Gobierno, el actual mandatario cubano, el ingeniero Miguel Díaz-Canel Bermúdez se convirtió en el primer civil que ocupara la silla presidencial en Palacio.

El incremento de muertes de ciudadanos civiles bajo custodia policial o en las atiborradas cárceles de la isla, se especula sea una red de sabotajes de los mandos militares contra la gestión de gobierno de Díaz-Canel. Especulaciones que han retomado protagonismo cuando en recientes días un alto directivo de la empresa estatal FarmaCuba fue arrestado en un operativo estrictamente militar.

Aníbal Moya, excoronel de la FAR y exfuncionario del Poder Popular, considera que Díaz-Canel es un «perfecto desconocido que no tiene temple para controlar el país», dijo Moya en referencia directa a las huelgas, tanto civiles como desde el sector de la oposición que se han incrementado en la isla desde que el pasado 19 de abril Díaz-Canel asumiera la presidencia del Consejo de Estado y de Ministros.

«Siempre consideré lamentable que el Partido cometiera el error de obviar que el ingeniero no es siquiera conocido por el pueblo en sus desempeños anteriores a la Vicepresidencia del Consejo de Estado. Ni siquiera cuando fue designado como miembro del Buró Político y posteriormente como ministro», recalcó Moya.

Durante su discurso de investidura, el actual mandatario cubano expresaría que las decisiones trascendentales del país las seguiría asumiendo Raúl Castro. Una aseveración que no pasaría desapercibida.

Para la escritora de cuarenta años Lucía Corrales, aquella conferencia de Miguel Díaz-Canel donde arremetería contra el presunto avance de una plataforma de restauración capitalista y neoliberal en la isla, que fuera dirigida a cuadros del Partido único, fue un salvoconducto para el presunto heredero al trono en aquel entonces, y por otros como un pelotón de fusilamiento orquestado por los viejos militares del régimen.

Las críticas a la visita de Obama

«Criticar la visita a La Habana del exmandatario estadounidense Barack Obama y el contenido de su discurso en el Gran Teatro, que consideró como una superproducción de Hollywood y un amplio manejo de los símbolos fue un error de Díaz-Canel. Obama era considerado por los militares como el hombre que abrió las puertas del cielo y al dinero a los militares que mandan en este país», señaló Corrales.«Siempre se supo que Díaz-Canel, a lo sumo, ocuparía las responsabilidades de un director ejecutivo al frente de una empresa familiar».

La inclusión del término comunismo y de traición a la patria en la Carta Magna, así como la exclusión del polémico Artículo 68, que suponía un replanteamiento de la concepción del matrimonio, abriendo la posibilidad de este derecho entre personas del mismo sexo, es también considerado por los politólogos como parte de la estrategia de entorpecer la agenda de Gobierno del actual mandatario en la isla.

Amílcar Benavides, sociólogo y profesor universitario, advirtió de que desde 2016 las FAR estaban impulsando una estrategia de mando y control tras los anuncios del general Raúl Castro de abandonar el poder en 2018. Documentos utilizados por las FAR durante los ejercicios militares Bastión 2016 indicaron que los periodistas independientes serían «el primer objetivo a inmovilizar», al considerarse que serían la «amenaza número uno [y] un arma que puede hacer mucho daño, desprestigiar al Gobierno [y que] transmitirían al mundo una imagen de que el Gobierno cubano no cuenta con el apoyo del pueblo».

De acuerdo con el texto definitivo publicado este fin de semana, el primer ministro será el jefe de gobierno de la República y será designado por la Asamblea Nacional, a propuesta del presidente de la República, por un período de cinco años. Para ser designado primer ministro, se requirirá el voto favorable de la mayoría absoluta, indica la nueva Constitución.