Miguel Díaz-Canel, durante la sesión de la Asamblea cubana
Miguel Díaz-Canel, durante la sesión de la Asamblea cubana - Efe

El régimen de Cuba rectifica y vuelve a incluir el comunismo en la Constitución

El texto aprobado por la Asamblea tampoco abre al puerta al matrimonio gay, como figuraba en el borrador inicial

Jorge Enrique Rodríguez
Corresponsal en La HabanaActualizado:

La aprobación este sábado del proyecto de reforma de Constitución de Cuba por la Asamblea Nacional del Poder Popular ha despertado el rechazo entre la sociedad civil. El debate y aprobación de la Asamblea, tras las consultas populares iniciadas el 23 de julio bajo supervisión del general Raúl Castro, ha manipulado gran parte de los reclamaciones ciudadanas que habrían sido recogidas durante el proceso.

La referencia al término «comunismo» –que desaparecía en el borrador inicial– volvió a ser incluida, según diputados del parlamento unicameral cubano, a solicitud de 1.800 cubanos. Por otra parte, también fue excluido el artículo 68, que replanteaba la concepción del matrimonio, abriendo la posibilidad de este derecho entre personas del mismo sexo.

Los cambios al texto inicial se introdujeron tras un proceso de consultas populares que duraron tres meses, y según cifras oficialistas, participaron casi nueve millones de cubanos, incluidos por vez primera la diáspora cubana.

Para la antropóloga Hilda Landrove, resulta «increíble que aspectos tales como la permanencia de un partido único y el carácter irrevocable del socialismo en la isla no hayan generado tanto revuelo como el artículo 68. La Constitución no puede tener apellidos, no debe promover un sistema político que excluya a los demás», criticó.

Sin avances democráticos

La polémica exclusión del artículo 68, por su parte, ha generado una explosión de criterios en las redes sociales, acrecentada por el recién permitido servicio de acceso a internet desde la telefonía celular. En opinión de la socióloga Marlene Azor, las iglesias evangélicas sí pudieron salir a manifestarse públicamente a las calles. «Y ninguna de esas iglesias hace nada si no existe el permiso del Partido Comunista a través de su Oficina de Asuntos Religiosos», dijo Azor.

La mayoría de los habaneros entrevistados coinciden en que el régimen está desconociendo el proceso de consulta, pues no incorpora, entre las más de 700 transformaciones al texto, ninguna modificación política que se presume millones de cubanos propusieron durante el período de consultas populares. Señalaron los encuestados que la Asamblea dejó fuera de las reformas las sugerencias ciudadanas sobre la posibilidad de elegir en voto directo al presidente de la República y el derecho de invertir en la isla. Según otras informaciones oficialistas, solo se habían recibido poco más de 11.000 opiniones reclamando el voto directo.

«Sin embargo, incluyeron el término comunismo que solo tuvo 1.800 propuestas, realmente una manipulación típica de este Gobierno», atajó Alina Cañizares, abogada de un bufete colectivo estatal.