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La UE declara la «guerra» a la desinformación de cara a las próximas elecciones

Bruselas ha pedido a Facebook, Google y Twitter suministrar «información de una forma más sistemática» para verificar el sistema de anuncios y «para comprender mejor la efectividad de las acciones tomadas contra los robots y las cuentas falsas»

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Periodo electoral candente en España y en la UE. En menos de un mes se decidirán los gobiernos europeo y español, y las campañas, lejos de esperar al tradicional pegado de carteles, navegan ya sobre la ola de creciente polarización. Varios gobiernos europeos han creado oficinas de lucha contra la desinformación, en la era de vídeos «ultrafalsos» -donde incluso al actor Steve Buscemi se le ha puesto cuerpo de su colega Jennifer Lawrence- y donde pueden empezar a fabricarse grabaciones para incriminar a rivales políticos.

«Esta mañana ha sido inaugurado el nuevo Sistema de Alerta Rápida de la UE para combatir la desinformación; es bueno ver a representantes de todos los Estados miembros. Es fundamental que trabajemos juntos para contrarrestar a aquellos que tratan de manipular nuestras elecciones», tuiteó el pasado lunes el comisario europeo de seguridad, Julian King. Para contrarrestar las interferencias en las campañas electorales para las elecciones al Parlamento Europeo de mayo de 2019, la Comisión Europea está fortaleciendo su batalla contra la circulación de noticias falsas y ha pedido a todos los actores, en particular a las tres grandes plataformas (Google, Facebook y Twitter), pero también a las autoridades públicas y a los partidos políticos, que redoblen sus esfuerzos. Se destinarán varios millones de euros a esta lucha y habrá un enfoque particular en las plataformas de Internet.

Según una encuesta del Eurobarómetro de febrero-marzo de 2018, el 37% de los europeos han afirmado haber leído noticias falsas casi todos los días, y ocho de cada diez ciudadanos de la UE creen que este tipo de contenido es un peligro para la democracia hoy en día. Bajo el impulso de las Instituciones Europeas y de cara a los próximos compromisos electorales, gobiernos como el español han también promovido una unidad contra la desinformación, entendida esta como como «información verificable falsa o engañosa que se crea, se presenta y se difunde para obtener beneficios económicos o para engañar intencionalmente al público, y puede causar daños al público (Servicio de Acción Exterior de la UE)».

«La lucha contra la desinformación es muy dura. Es muy importante que tengamos en cuenta los 5 dedos de la democracia: sector público, privado, ONGs, academia y la prensa. Con estos cinco elementos tenemos controles y balances. Creo que tenemos que estar seguros de eso. Los políticos no pueden liderar la pelea de desinformación, de lo contrario no será creíble», comenta a ABC Alexandre Alaphilippe, cofundador de EU DisinfoLab, ONG dedicada a combatir la desinformación y con sede en Bélgica.

En su combate contra la desinformación, la Comisión ha pedido a las tres grandes Facebook, Google y Twitter, en un comunicado conjunto de los comisarios Julian King, Vera Jourova, Mariya Gabriel y Andrus Ansip, suministrar «información de una forma más sistemática» para verificar el sistema de anuncios y «para comprender mejor la efectividad de las acciones tomadas contra los robots y las cuentas falsas».

Twitter, Facebook y Google firmaron un código de conducta en septiembre prometiendo combatir la desinformación en línea en Europa. Las dos últimas han comenzado a implementar herramientas de transparencia para anuncios políticos en Europa. Por ejemplo, Facebook «se compromete a cumplir los objetivos del Código de Prácticas de la UE sobre Desinformación. Para cumplir con los objetivos del Código de Práctica de una manera real y efectiva, el Signatario Relevante se compromete a cumplir con los compromisos específicos que firma en la siguiente lista», según documentos de la Comisión.

Como acción complementaria a las políticas de lucha contra la desinformación, el Parlamento Europeo aprobó en 2017 un presupuesto de 1,1 millones de euros para un proyecto piloto de lucha contra las fake news conocido como StratCom Plus que, según fuentes parlamentarias, pretende facilitar e impulsar la comprobación de las noticias y su veracidad. También contemplaba la formación a los trabajadores de la UE para poder alertar casos de noticias falsas en los Estados miembros. En los primeros dos años y medio de su existencia, la campaña de la UE contra la desinformación (« EU Mythbusters») ha emitido más de 102 boletines informativos de desinformación, que contienen más de 3.800 casos de mensajes en 18 idiomas diferentes.

Responsabilidad de todos

Las victorias del Brexit y Trump, con la sombra de la injerencia rusa, y los escándalos de Cambridge Analytica y Facebook han aumentado la alerta en Bruselas sobre el aumento del voto extremista y cabreado. En la sesión plenaria de la pasada semana, los eurodiputados instaron a las compañías de mensajería y redes sociales a hacerse responsables de «eliminar de manera sistemática las noticias falsas, permitiendo a las autoridades que identifiquen y localicen la procedencia y autoría del contenido político publicado». También se prevén sanciones económicas a los partidos políticos europeos que pretendan influir en los resultados de las elecciones a la Eurocámara mediante el acceso a datos personales.

«Periodistas, ONGs y otros actores de las sociedades democráticas no tienen que realizar una investigación completa de Twitter, sino tener la posibilidad de detectar si un grupo muy pequeño de individuos difunden la misma información falsa y perjudicial de forma casi simultánea en distintos canales de mensajería y redes sociales, sigueindo una estrategia. No debemos depender de que estas plataformas nos proporcionen o no la información», agrega Alaphilippe.

No parece haber una estrategia unificada de desinformación de cara a las europeas, sino más bien impulsar a ciertos líderes políticos desde no solo medios afines a Estados como el ruso sino a través de redes sociales. El periodista David Alandete lo explica en un documento publicado por la fundación Robert Schuman: «El Gobierno de Viktor Orban en Hungría siempre es víctima, Nigel Farage es un ídolo y Matteo Salvini, un estadista que puede salvar a Europa de sí misma».

En un desayuno con los medios a principios de marzo, el eurodiputado socialista Ramón Jáuregui -que no repite en las listas europeas- restó gravedad a los augurios de una fuerte subida nacional-populista y una minoría de bloqueo: «Hay una previsión clara de que el entorno de los dos grandes grupos -PPE y Socialistas- puede bajar, previsiblemente, de 400 a 300 diputados, a la vista de los sondeos. Pero no va a impedir una mayoría europeísta clara, en contra de los pronósticos tan pesimistas que se hacen a veces sobre el crecimiento de los populistas», afirmó. Más preocupante, añadió, sería en la elección de comisarios que pudieran torpedear la acción de la Comisión. Influidos con el manual Bannon, muchos de estos partidos se están sirviendo de la propagación de medidas radicales apoyadas por medias verdades e informaciones de plataformas afines para pescar votos en la polarización.