Daesh pierde el 22% de su territorio en Siria e Irak al tiempo que aumenta sus ataques en Europa y África

El autodenominado Estado Islámico habría entrenado al menos a 400 terroristas para lanzar una campaña de atentados en Occidente. Cerca de 5.000 europeos han viajado al «califato»

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Mientras que Daesh trata de imponer el terror en Europa con ataques simultáneos primero en París y esta semana en Bruselas, en el último año, cuando ha comenzado su campaña de atentados en Europa y África, según un informe de IHS Conflict Monitor, el autodenominado Estado Islámico ha perdido el 22 por ciento de su territorio en Siria e Irak.

Para ello, la cúpula yihadista habría entrenado y formado en el «califato» al menos a 400 terroristas con los que perpetrar estos ataques, ha informado este miércoles Associated Press citando a fuentes de seguridad. Cerca de 5.000 europeos han viajado al califato. «La diferencia es que en 2014, los combatientes extranjeros recibían únicamente un par de semanas de entrenamiento. Ahora la estrategia ha cambiado y los entrenamientos son más duraderos», dijo.

En el año 2016, coincidiendo con los ataques de la aviación rusa (desde finales de septiembre hasta este marzo), Daesh ha sufrido grandes e importantes pérdidas en el noreste de Siria. Un terreno que se extiende desde el sur de principal bastión, Raqqa, hasta Deir Ezzor, donde el pasado enero al menos 190 personas murieron en los combates que mantienen el grupo terrorista y las fuerzas del régimen sirio.

El Gobierno sirio, apoyado por el avance también de Fuerzas Democráticas sirias suníes y kurdas (SDF) y bajo la cobertura de los ataques aéreos de Estados Unidos y Rusia, ha conseguido llegar a tan solo 5 kilómentros de la antigua ciudad de Palmira, invadida por los yihadistas en primavera de 2015. Como subraya IHS, esta victoria yihadista se vio empañada el pasado junio por la pérdida de grandes extensiones en el norte de Siria, como el estratégico paso fronterizo de Tal Abyad, principal vía de conexión con Turquía para los terroristas.

Esta tendencia contrasta con el informe de hace un año del Observatorio Sirio de Derechos Humanos en el que daba cuenta que Daesh controlaba cerca de la mitad del territorio de Siria. Aunque son zonas poco pobladas, dominaba más de 95.000 kilómetros cuadrados de territorio y estaba presente en las provincias de Homs, Raqqa, Deir Ezzor, Al Hasaka, Hama, Alepo, Damasco, Damasco Rural, Deraa y Al Suwaida.

Después de la pérdida de Tal Abyad, IHS informó de que el autodenominado Estado Islámico podría estar sufriendo económicamente como nunca antes desde que su líder, Abu Bakr al Bagdadi proclamó el califato en Mosul en el verano de 2014. La organización reportó que tras los notables aumentos de los impuestos y el coste de los servicios estatales podría esconderse una cada vez más delicada financiación. Así y todo, continúa siendo la matriz terrorista más rica y poderosa hasta el momento. También habría recortado hasta un 50% los salarios a los combatientes extranjeros. Los ataques estadounidenses y rusos contra el petróleo de los yihadistas y naves con millones de dólares en efectivo han cortado una importante vía de ingresos.

Aunque las vías de contrabando siguen funcionando, la pérdida de puntos de acceso a la frontera turca y la mayor seguridad desde Turquía han reducido significativamente el flujo de bienes y de potenciales reclutas en el Califato.

El Estado Islámico se aísla cada vez más y se ve en claro declive. Todo ello pese a su cada vez mayor incursión en Libia y su campaña de «enormes» y «espectaculares» atentados en Europa para mermar su «estilo de vida occidental», según explicaba hace unos días el jefe de la unidad antiterrorista de la policía británica, Mark Rowley. En este punto coincide con un informe de enero de este año del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) que apuntaba a un giro hacia la lucha contra el «enemigo lejano» y sus intereses, aunque en un principio parecía priorizar la consolidación de su territorio controlado en Mesopotamia y Levante.