El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, durante una intervención de urgencia
El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, durante una intervención de urgencia - AFP

Corea del Sur ensaya el bombardeo del silo nuclear de Kim Jong-un

Seúl de luz verde al resto del escudo antimisiles que Estados Unidos está desplegando en su territorio para protegerse de las amenazas de Pyongyang

Corresponsal en PekínActualizado:

Con un ensayo de bombardeos selectivos, Corea del Sur ha respondido este lunes (durante la madrugada en España) a la prueba nuclear que el régimen del joven dictador Kim Jong-un llevó a cabo este domingo, la más potente de las seis efectuadas desde 2006. Según informa la agencia de noticias Yonhap, el Gobierno surcoreano ha practicado el hipotético bombardeo del silo nuclear de Punggye-ri, que se encuentra a unos 280 kilómetros al norte de la frontera del Paralelo 38 y es donde tienen lugar estos ensayos atómicos. A modo de demostración de fuerza, el Ejército surcoreano lanzó desde su costa oriental misiles tierra-tierra Hyunmoo-2A y desplegó cazas F15K que disparan cohetes guiados de precisión Slam-er, capaces de recorrer hasta 300 kilómetros.

«Las maniobras demuestran la capacidad del Ejército surcoreano para destruir no solo el origen de las provocaciones, sino también el liderazgo del enemigo y las fuerzas que le apoyan si amenazan la seguridad de nuestro pueblo», explicó el portavoz del Alto Mando Conjunto, el coronel Roh Jae-cheon, citado por Yonhap. Para que no hubiera dudas sobre sus intenciones, señaló específicamente que «hemos ensayado ejercicios de tiro con distancia real, simulando la instalaciones de Punggye-ri como el origen de las provocaciones».

Con estas pruebas, Seúl quiere demostrar que podría volar el complejo nuclear norcoreano y atacar al régimen estalinista de Pyongyang. Pero no lo hará porque Corea del Norte también está fuertemente armada y su respuesta provocaría un baño de sangre. A pesar de todo ello, el Ministerio de Defensa anunció que está preparando una respuesta conjunta con el Ejército de Estados Unidos para hacer otra demostración de fuerza ante Kim Kong-un.

Entre las medidas que el Gobierno surcoreano quiere llevar a cabo destaca doblar la capacidad ofensiva de sus misiles. A tenor de un acuerdo con EE.UU. que fue revisado en 2012, estos pueden volar hasta 800 kilómetros y portar una carga explosiva máxima de 500 kilos, que el Ejecutivo quiere doblar hasta la tonelada ante las constantes amenazas de Pyongyang. En principio, el presidente estadounidense, Donald Trump, se ha mostrado abierto a dicha revisión, según le dijo a su homólogo surcoreano, Moon Jae-in, en la conversación telefónica que mantuvieron hace unos días.

Además, el Gobierno surcoreano ha dado luz verde al resto del escudo antimisiles que el Pentágono ya está desplegando en su territorio para protegerse de Kim Jong-un. Tras comprobar que sus niveles de radiación y ruidos están dentro de lo permitido, el Ministerio de Medio Ambiente ha aprobado el estudio de impacto ecológico de dichas baterías antimisiles y potentes sistemas de radar, que se están instalando en un campo de golf del distrito de Seongju, a 300 kilómetros al sudeste de Seúl. A pesar de la fuerte oposición de los vecinos de la apacible aldea de Soseongri, ya están operativas dos lanzaderas de misiles y otras cuatro se montarán esta semana. Para calmar a los residentes, que mantienen un campamento en el Ayuntamiento y piden una evaluación independiente por parte de expertos extranjeros, el Ministerio de Medio Ambiente se ha comprometido a vigilar los niveles de ruidos y radiación de este sistema defensivo.

Mientras tanto, los sismólogos siguen analizando el terremoto causado por el ensayo nuclear en Punggye-ri, que se sintió en China, Rusia y Corea del Sur. A tenor del Servicio Geológico de EE.UU., el temblor fue de magnitud 6,3 en la Escala de Richter, lo que indicaría la explosión de una bomba de unos 100 kilotones. Pero los sismólogos surcoreanos rebajan su intensidad a 5,7, lo que significaría que la potencia de la detonación fue de 50 kilotones. A la espera de obtener más datos, lo único claro es que se trata de la prueba atómica más potente efectuada por Corea del Norte y una demostración más de los avances de su programa militar.