Conmoción en Chile por el asesinato de un gay a manos de una pandilla radical
Un cartel con la foto de Daniel Zamudio en el hospital de urgencias de Santiago donde falleció - EFE

Conmoción en Chile por el asesinato de un gay a manos de una pandilla radical

El Gobierno de Piñera tramitará con urgencia una ley congelada para luchar contra la discriminación racial y la homofobia

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Un profundo impacto y conmoción ha producido en la sociedad chilena el asesinato del joven de 24 años Daniel Zamudio, que falleció el martes tras una agonía de 24 días tras recibir una paliza y torturas por su condición de homosexual por parte de un grupo de supuestos neonazis.

Zamudio, cuya familia vive en la populosa comuna de San Bernardo, en la periferia de la capital chilena, fue hospitalizado de emergencia el 4 de marzo pasado tras ser atacado por cuatro hombres en un parque de Santiago. Los cuatro agresores fueron capturados pocas horas después por la policía y fueron identificados como Raúl Alfonso López Fuentes (25), Alejandro Axel AnguloTapia (26), Patricio Iván Ahumada Garay (25) y Fabián Alexis Mora Mora (19), quienes fueron imputados inicialmente como autores de homicidio frustrado y ahora, tras la muerte de Zamudio, han sido acusados de homicidio calificado.

Pese a que a los acusados se les ha calificado de simpatizantes de grupos neonazis, no hay antecedentes de que haya en Chile una organización significativa de esa ideología, más bien -como explican algunos analistas de seguridad pública- se trata de pandillas de barrios populares que se caracterizan por su homofobia y discriminación hacia otras minorías como emigrantes e indígenas. De hecho, tres de los imputados tienen antecedentes anteriores de agresiones a peruanos y homosexuales.

Apoyo de Piñera

La larga agonía de Daniel Zamudio ha producido una fuerte presión social sobre la necesidad de materializar una Ley contra la Discriminación, que tipifique delitos y defina penas a quienes manifiesten conductas racistas, homofóbicas o discriminatorias, particularmente en el ámbito laboral, educativo y en agresiones callejeras.

Una ley en este sentido ha estado “congelada” en el Congreso chileno desde hace siete años, al no contar para su aprobación con los votos de los parlamentarios de los sectores más conservadores, en su mayoría cercanos al actual gobierno derechista de Sebastián Piñera.

Aun así, apenas conocida la agresión a Zamudio, los ministros Rodrigo Hinzpeter de Interior y el portavoz de gobierno, Andrés Chadwick, anunciaron la reposición del proyecto de Ley contra la Discriminación, al que le pusieron urgencia en el trámite parlamentario. La iniciativa contó con la aprobación del presidente Piñera, quien manifestó que la nueva legislación es necesaria “para evitar que estos hechos vuelvan a ocurrir”.