El presidente Trump (de espaldas), durante un acto electoral en el estado de Misuri, este jueves
El presidente Trump (de espaldas), durante un acto electoral en el estado de Misuri, este jueves - EFE

CLAVES¿Por qué son tan importantes estas elecciones legislativas en EE.UU.?

El próximo 6 de noviembre tienen lugar los comicios de mitad de legislatura, que renovarán el Congreso y que servirán de test sobre los dos años de gestión del presidente Trump

MADRIDActualizado:

El próximo 6 de noviembre 230 millones de estadounidenses acudirán a las urnas para elegir a sus representantes en el Congreso, conformado por dos cámaras: la Alta (Senado), en las que deberán elegir a 35 senadores;y la Baja (Cámara de Representantes), donde se elegirán a 435 miembros. A esto se suma la elección de 150 cargos ejecutivos estatales, entre ellos 36 gobernadores, decenas de alcaldes y consejos locales.

Las «midterm» (elecciones de medio mandato) históricamente han servido para revalidar o castigar las políticas del gobierno. Desde el siglo XIX, en 35 de los 38 comicios legislativos, esto es en el 95% de las ocasiones, el partido en el gobierno perdió poder.

Estas elecciones no tienen por qué ser una excepción a lo que es ya casi una norma. «Estos son los "midterm" más importantes que recuerdo en muchos años», aseguraba esta semana el director del think tankReal Instituto Elcano, Charles Powell, durante el debate «Por qué importan y qué se puede esperar de las Midterm Elections», que contó con la participación de los investigadores del think tank, Carlota García Encina y Paul Isbell; y los periodistas, excorresponsales en EE.UU., Carlos Franganillo (TVE) y Pedro Rodríguez (ABC).

El presidente Donald Trump llega a estos comicios con una campaña muy agresiva inundada de acontecimientos internos y externos: la caravana de inmigrantes centroamericanos, la ruptura del pacto nuclear con Rusia, la polémica elección del juez Kavanaugh para el Tribunal Supremo, la oleada de paquetes bombas enviados contra políticos y personalidades demócratas por un fanático seguidor republicano, y el ataque contra una sinagoga en Pittsburgh, con los que ha hecho política a golpe de tuit.

Escenarios posibles

Con una popularidad situada entre el 40% y el 43% (la de Obama era del 45% cuando perdió las dos cámaras del Congreso), Trump podría ver revalidada su gestión, lo que facilitaria su camino a las elecciones de 2020, o podría ver frenada su controvertida agenda. Estos son los tres escenarios posibles:

1- Continuista: los republicanos retienen el control de ambas cámaras. De suceder esto, sería algo revolucionario porque no es normal. Supondría un éxito sin precedentes.

2-Revolución azul -u ola azul-: en este caso los demócratas recuperarían ambas cámaras, el Senado y la Cámara de los Representantes. «Algo improbable», según Powell.

3-Probable: los demócratas recuperan el control de la cámara baja pero no el Senado, que sigue en manos de los republicanos. «Esto, que dejaría un congreso dividido, es la práctica habitual en EE.UU.», subrayó Powell.

Aspectos más relevantes de la campaña

En un momento en que es difícil distinguir qué es verdad y qué no lo es en el juego político, las «midterm» se enfrentan a varios problemas, como la falta interés del electorado a la hora de acudir a las urnas -principalmente entre los más jóvenes-, unos votantes que se enfrentan a la decisión de quitarle o no a la Casa Blanca el control actual sobre las dos cámaras. A esto se suma la falta de liderazgo que sufre el Partido Demócrata, tras la marcha de Barack Obama y la derrota de Hillary Clinton (aunque superó en más tres millones a Trump en el voto popular).

Para Pedro Rodríguez, lo más preocupante de estas elecciones «es que la política de EE.U. se ha convertido en un ajuste de cuentas. Algo que están dispuestos a aceptar los votantes». Mientras que para Carlota García Encina se da la circunstancia de que Trump, a pesar de llegar a estos comicios con un índice alto de impopularidad, cuenta con el respaldo de una buena situación económica, con el menor índice de desempleo de las últimas décadas, un 3,7%, según las cifras de octubre.

Confirmación del trumpismo

Otro de los aspectos importantes de estas elecciones es que servirán para medir también «la salud del Partido Republicano», que sufre una brecha interna entre los republicanos tradicionales y los trumpistas, esa veta abierta y consolidada por el presidente estadounidense.

Riesgos para los republicanos

Sin embargo, la inestabilidad en el seno del Partido Republiano no se traslada al electorado republicano, «muy movilizado», donde Trump sigue manteniendo su popularidad, que no ha variado mucho en los dos últimos años, y que se sitúa entre el 87 y el 90%, según apuntó el periodista Carlos Franganillo. Una popularidad que si se traduce en las urnas, manteniendo las dos cámaras, evitaría una serie de riesgos a los que se enfrenta el gobierno republicano en estas «midterm» si pierde reprsentación en el Congreso. Entre estos riesgos se encuentran que frenen las políticas de Trump, cuestionar los dos jueces conservadores elegidos durante su mandato para el Tribunal Supremo; la reforma fiscal, uno de sus logros más importantes para muchos; así como revertir el giro que ha dado al país.

Récord de candidaturas

Un dato que sobresale en estas elecciones legislativas, frente a comicios anteriores, es el récord de candidaturas presentadas por mujeres (23 para el Senado, y 237 para la Cámara de Representantes). De esas 260 candidaturas, el 75% se presentan por el Partido Demócrata. Según los analistas esta eclosión es consecuencia de fenómenos como el #MeToo y la polémica elección del juez Kavanaugh, nombrado para el Supremo a pesar de las acusaciones de abusos sexuales vertidas por varias mujeres.

Voto femenino

Pero no se trata solo candidaturas. También se ha incrementado la movilización del voto femenino. Paul Isbell se refiere a este «fenómeno de género» como un factor a tener en cuenta en estos comicios. En opinión de Isbell, este fenómeno «impulsaría a los demócratas». El voto femenino decantaría los resultados hacia los demócratas con el 58% de los votos, frente al 33% de los republicanos.

En relación con esto, la web FiveThirtyEight, de la cadena ABC News, extrapolaba la previsión de resultados dependiento del tipo de votante. En el caso de que votaran solo las mujeres, ganaría el Partido Demócrata por un amplio margen; 275 distritos, frente a 160 que obtendrían los republicanos;si solo votaran los hombres sería al revés, ganando los republicanos en 249 distritos, frente a 186 de los demócratas;si lo hiciera solo la población blanca con un nivel de educación universitario ganarían los demócratas (233) a los republicanos (202); y estos arrasarían entre la población blanca con nivel de educación más bajo (268), mientras los demócratas obtendrían 167 distritos. Pero la diferencia mayor se produce en el caso de que votaran solo los ciudadanos no blancos. Aquí los demócratas ganarían en 388 distritos, frente a 47 los republicanos.

Voto hispano

En un país donde hay 29 millones de hispanos con derecho a voto, captar su papeleta se ha convertido en «la búsqueda del Santo Grial», en palabras de Pedro Rodríguez. A diferencia de lo que sucede con el electorado afroamericano, que vota en bloque, el hispano se dispersa y no acude a las urnas. Tras convertir Trump el problema de la inmigración en eje central de su campaña, será interesante ver de qué manera le afecta con el voto joven que se incorpora a estas elecciones, alrededor de cuatro millones de personas. «Es un electorado muy buscado, pero muy confuso», asegura Rodríguez, que considera que captar a este colectivo se ha convertido «en un fracaso bipartidista» en EE.UU.

Restricción del voto

Es uno de los grandes problemas a los que se enfrenta parte de la población estadounidense, y que puede favorecer a uno de los dos partidos, en particular al republicano. «Gracias a la aprobación a lo largo de la última década de varias leyes parece cada vez más complicado registrarse para votar e incluso ejercer el propio acto. Hay que tener en cuenta, además, que existen 10.000 jurisdicciones electorales en EEUU y que son los estados los que controlan todo el tema electoral y no el gobierno federal, lo que dificulta aún más la posibilidad de establecer una estrategia o unos estándares comunes», explica García Encina.

«Este otoño, los votantes en al menos ocho estados de EEUU se enfrentan a leyes electorales más estrictas que en 2016. Y en 23 estados deben hacer frente a mayores barreras que en 2010. El principal impedimento suelen ser las duras normas sobre los documentos de identificación válidos para votar (en Texas se puede votar con la licencia de armas pero no con el carnet de estudiante), además de los recortes en la duración de las votaciones anticipadas –este año en Iowa solo tienen 29 días para votar mientras que anteriormente tenían 40– o las crecientes dificultades del voto a distancia», explica en su blog de Elcano.

Fraude

Otra de las sombras que se cierne sobre estas «midterm» es el miedo al fraude, una consecuencia de «las debilidades del sistema electoral y el uso de máquinas obsoletas», apunta García Encina. «Fue declarado “infraestructura crítica” por el Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security) en enero de 2017». Un temor alimentando por la injerencia rusa duranta la campaña presidencial de 2016. «Entre el 20 y el 30% no sabe si ir a votar por si su voto no es seguro». A esto se suma el miedo a la manipulación tanto del voto, como del votante y la desinformación.

Consecuencias: ¿«Impeachment»?

Sobre las posibles consecuencias en caso de que ganen los demócratas la Cámara de Representantes, la palabra «impeachment» (juicio político) sobrevoló el debate. El «impeachment» se puede lograr con mayoría simple en la Cámara de los Representantes, pero se requiere 2/3 del Senado, lo que lo convierte en algo «altamente improbable», para Charles Powell, que cree que si los demócratas ganan la Cámara de representantes, la primera decisión de Trump podría ser la «expulsión de Jeff Sessions», fiscal general al que hace responsable de su comprometida situación actual tras apartarse de la investigación sobre la trama rusa. «Esto no dejaría a los demócratas otra opción que empezar el "impeachment", polarizando todavía más la política estadounidense y dominando la vida política hasta la precampaña electoral de 2020. Algo que le interesaría a Trump».

En opinión de Pedro Rodríguez, la Constitución de EE.UU. establece tres casos para que se dé el jucio político contra el presidente: corrupción, traición y abuso de poder, pero «no sirve para revertir el resultado de unas elecciones». Si bien los demócratas consideran que Trump debería «rencir cuentas« por algunas de sus decisiones, pero según el columnista de ABC, seria contraproducente para los demócratas «porque revolvería a Trump y a sus seguidores», aunque tampoco ve imposible que suceda. Al contrario que García Encina, que lo ve «muy improbable, porque tampoco les interesaría a los demócratas. Y si saliera, porque logran mayoría en el Senado, significaría que «Mike Pence se convierta en presidente, y Pence es un republicano ultraconservador, y no sé cómo verían esto los estadounidenses». Sin embargo, la investigadora si ve posible un «impeachment» conta Kavanaugh, «porque los jueces también pueden sufrir un proceso de "impeachment"». Lo que abriría otro tipo de crisis. «Lo que sí creo que pueden hacer los democrátas es iniciar todo tipo de investigaciones»

Franganillo por su parte ve también poco probable que se produzca un «impeachment» sobre el presidente. «Habrá que ver qué sucede con la investigación del fiscal especial Mueller». «Si hay elementos de ciero peso podrían ponerlo en marcha para dominar el debate político aunque no prospere. Pero sería un error y contraproducente de cara al 2020, ya que los republicanos verián en peligro el legado de Trump». Pero, concede, «la política estadounidense está enloquecida, ya lo hemos visto con el caso del juez Kavanaugh, y todo es posible».