China cuestiona abiertamente la conducta del presidente electo de los Estados Unidos por su acercamiento a Taiwán
China cuestiona abiertamente la conducta del presidente electo de los Estados Unidos por su acercamiento a Taiwán - AFP

China advierte a Trump de que su relación con Taiwán «tendrá consecuencias»

El presidente electo cuestiona la postura suscrita por EE.UU. desde 1972 sobre el reconocimiento de «una sola China», y provoca la ira de Pekín

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

Durante la campaña presidencial, circulaban vídeos por internet con cortes de mítines, conferencias y entrevistas donde Donald Trump decía una palabra. «China, China, China, China»…, era lo único que salía de la boca del entonces candidato, en una visión humorística de uno de sus grandes caballos de batalla en las elecciones. Trump prometía una relación diferente con Pekín, a quien coloca como uno de los cabezas de turco de las dificultades económicas por las que pasa parte de la población estadounidense.

Trump acusó a China de «violar» a EE.UU. por el robo de secretos industriales, de llevar a cabo una guerra económica con la devaluación de su divisa, de proteger de forma injusta a su industria, de no hacer lo suficiente por contener las ambiciones nucleares de Corea del Norte. Amenazó, entre otras cosas, con imponer tarifas especiales a la entrada de productos chinos en Estados Unidos.

Lo que no se esperaba es que la mano dura de Trump llegara tan pronto y en un asunto tan sensible como el de Taiwán. El Ministerio de Asuntos Exteriores de China mostró ayer su «seria preocupación» por la postura tomada por el multimillonario neoyorquino.

El pasado viernes 2 de diciembre, el presidente electo mantuvo una conversación telefónica con la presidenta de Taiwan, Tsai Ing-wen. Lo que normalmente sería una muestra formal de cordialidad de un jefe de Gobierno hacia el reciente ganador de unas elecciones es una afrenta para Pekín y una anomalía diplomática para EE.UU. tras respetar la postura de «una sola China» durante casi cuatro décadas.

Décadas de aislamiento

China considera a Taiwán -cuyo nombre oficial es República de China- una provincia rebelde desde 1949, cuando el gobierno nacionalista de Chiang Kai Chek se estableció en la isla tras años de guerra civil contra las fuerzas comunistas en la China continental. El acercamiento de Washington a la dictadura comunista se inició con la célebre visita de Richard Nixon a Mao Zedong en 1972. Siete años después, Jimmy Carter, cambió el reconocimiento oficial de Taiwán a China. La mayoría de países no reconocen al Gobierno de Taiwán, que perdió su categoría de miembro de Naciones Unidas -lo pasó a tener China- en 1971. Taipei, sin embargo, ha seguido siendo un importante aliado comercial y estratégico de EE.UU.

La llegada de Trump al poder podría trastocar este equilibro difícil entre Estados Unidos, China y Taiwán. Al principio, la conversación telefónica entre Trump y Tsai podría haber sido un resbalón diplomático engorroso producto de la inexperiencia y de la aparente inclinación a la improvisación del presidente electo. Pekín trató de quitarle importancia y lo tomó como una trampa de Taipei en la que había caído Trump.

El próximo presidente de EE.UU. reaccionó al barullo que había provocado la conversación diciendo que ella le había llamado a él. Pero después, algunas informaciones de medios estadounidenses aseguraron que la conversación no fue casual, que se había planeado durante semanas y que Tsai estaba en la lista de los mandatarios con los que Trump iba a establecer contacto.

Pulso de fuerza

La reacción con mayor dureza del Gobierno chino se produce ahora por las declaraciones de este fin de semana de Trump a Fox News, en las que echó más leña al fuego del conflicto diplomático. «No sé por qué tenemos que estar sujetos a la política de “una sola China” si no logramos un acuerdo con China sobre otras cosas, como relaciones comerciales», dijo en la entrevista y pasó a enumerar sus quejas sobre Pekín, desde las relaciones económicas hasta su expansionismo militar en el Mar del Sur de China. «No quiero que China me dicte lo que tengo que hacer».

La llamada telefónica dejaba de ser un traspiés y se convertía en el paso inaugural de un posible cambio de rumbo en la relación diplomática con China. «La cuestión de Taiwán tiene mucho peso en la soberanía de China y en su integridad territorial y es uno de los principales intereses de China», explicó ayer el portavoz del ministerio de Exteriores del gigante asiático, Geng Shuang. Añadió que si el statu quo que ha mandado en las relaciones diplomáticas entre Washington y Pekín «se ve comprometido o interrumpido, el crecimiento estable de las relaciones entre China y EE.UU. no es posible». Ello también afecta, agregó Geng, «a la paz, la estabilidad y la prosperidad de Asia-Pacífico y del mundo».

Mucho más agresivo fue el diario estatal chino «Global Times», un tabloide de corte nacionalista, que advirtió en un editorial publicado ayer que si Trump abandona la política de «una sola China», Pekín no tendría motivos para «anteponer la paz al uso de la fuerza».

Cambio de reglas

«La política de “una sola China” no es algo que pueda ser negociado. Parece que Trump solo sabe hacer negocios. Piensa que puede poner un precio a todo», añade el editorial, que asegura que, en asuntos de política exterior, el presidente electo es «ignorante como un niño».

La llamada telefónica entre Trump y Tsai se recibió con optimismo al principio en Taiwán, una democracia pujante, a la que le unen fuertes lazos económicos con EE.UU. y que vive en un estado de tensión permanente con China. El sábado, diez cazas chinos sobrevolaron zonas marítimas cercanas al territorio de Taiwán, según el Gobierno de Taipei. Pero, tras las declaraciones de este fin de semana, algunos sienten que Taiwán se podría convertir en moneda de cambio en las relaciones entre la Administración Trump y Pekín.

«Es posible que use a Taiwán como una carta para negociar con China, lo que no solo puede afectar las relaciones entre Washington y Pekín, sino también el apoyo estadounidense a Taiwán», dijo la revista «Tianxia».

«O no sabe de lo que habla, o está poniendo en peligro el status que Taiwan siempre ha tenido en la política exterior de Estados Unidos», aseguró a «The Washington Post» William Stanton, el representante de EE.UU. en Taiwán entre 2009 y 2012. «Habiendo hecho algo bueno», dijo en referencia a la conversación con Tsai, «desde mi punto de vista, ahora lo ha deshecho».