Gabrielle Giffords apareció en la Cámara de Representantes - AP

La Cámara de Representantes aprueba la subida del techo de deuda de EE.UU.

El plan acordado por Obama y los líderes del Congreso recibe el apoyo mayoritario del partido republicano en la Cámara y una parte del demócrata. La propuesta será votada en el Senado el martes a las 12.00 (las 18.00 en la España peninsular)

CORRESPONSAL EN WASHINGTON Actualizado:

La Cámara de Representantes ha aprobado, por 269 votos frente a 161, el acuerdo alcanzado para evitar la quiebra del país, aunque cerca estuvo de hacer descarrilar el laborioso pacto debido al malestar de los demócratas por lo que consideran excesivas concesiones de Barack Obama a los republicanos. El grupo demócrata se partió por la mitad, y 95 votaron a favor y otros tantos en contra. Entre los respublicanos, se opusieron 66, el grueso del Tea Party. A la decisiva votación se presentó la demócrata Gabrielle Giffords, en su primera aparición en la Cámara desde que en enero fue tiroteada en Arizona.

El martes a las 12.00 (las 18.00 en la España peninsular) el Senado también votará el texto, completando así un proceso que ha llegado hasta el mismo 2 de agosto, fecha límite en la que Estados Unidos agota el tope de deuda de 14,3 billones de dólares que en su día autorizó el Congreso. La inmediata firma de Obama permitirá acudir a más deuda para asegurar el funcionamiento de la Administración hasta final de 2012.

Rumores de voto negativo

Si la votación en el Senado se espera sin sorpresas, el debate en la Cámara de Representantes estuvo precedido de fuertes rumores sobre un posible voto negativo. Durante gran parte del día, la líder de la minoría demócrata en la Camara, Nancy Pelosi, dejó entrever su oposición al pacto, aunque luego cambiaría de posición para impedir arrojar el país en la bancarrota. Hubo llamadas directas de la Casa Blanca a sus posibles diputados díscolos, y esto tuvo su efecto. “No me gusta esta ley, pero la quiebra no es una opción”, dijeron varios de ellos en la explicación de su posición. A la hora de emitir el voto, la mayor parte de los demócratas esperaron hasta el último segundo y masivamente votaron en contra cuando vieron en los paneles que el sí refrendado por los republicanos alcanzaba la línea de la mayoría absoluta.

El malestar demócrata confirma el convencimiento general de que Obama ha sido el gran perdedor en la negociación y los republicanos, especialmente el Tea Party, los triunfadores. Obama exigía que el recorte de gasto (que al final es de 2,5 billones de dólares en diez años) se equilibrara con nuevos ingresos por más impuestos, pero los republicanos han logrado que el pacto no incluya la decisión de subir la presión fiscal.