El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo (izquierda), y el canciller brasileño, Ernesto Araújo, durante una rueda de prensa conjunta - EFE | Vídeo: ATLAS

Bolsonaro confirma a EE.UU. que Brasil saldrá del pacto migratorio de la ONU

Fue refrendado junto a 151 países, el pasado mes cuando Michel Temer era todavía el mandatario brasileño

Corresponsal en Sao PauloActualizado:

El primer día de trabajo del presidente Jair Bolsonaro fue intenso e internacional. En su primera reunión, recibió al secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, a quien le confirmó su deseo de abandonar el pacto migratorio de Naciones Unidas, y se comprometió a unirse en un trabajo «contra los regímenes autoritarios en el mundo».

«Es incuestionable que las naciones trabajan mejor cuando comparten valores que las definen», declaró Pompeo refiriéndose a la democracia y a la libertad, al lado del nuevo canciller brasileño, Ernesto Araújo. Ambos salían de la reunión con el presidente. «En Venezuela, Cuba y Nicaragua, las personas tienen dificultades de expresar sus opiniones y de contar con gobiernos responsables por ellas», explicó el representante de Donald Trump, esquivando preguntas sobre una posible acción militar conjunta en Venezuela. Bolsonaro se ha convertido ahora en uno de los presidentes más críticos con el Gobierno de Nicolás Maduro, a quien vetó en su ceremonia de investidura.

El líder brasileño y su canciller ya habían anticipado su decisión de revocar la adhesión de Brasil al Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, ratificado el mes pasado en la Asamblea General de la ONU por 152 países, incluso Brasil, gobernado entonces por Michel Temer.

Las decisiones de Bolsonaro en política externa vienen alineándose a las de Trump, así como su intención de también mudar su embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén. Su canciller, Araujo, es admirador de Trump.

Además de Pompeo, Bolsonaro se reunió con el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa; el primer ministro húngaro, Viktor Orban, y el vicepresidente del Parlamento chino, Ji Bingxuan.

Superministros

En el primer día de Gobierno de Bolsonaro, las atenciones se volcaron hacia sus dos superministros, el de Economía, Paulo Guedes; y el de Justicia, Sergio Moro, el juez que decretó la prisión por corrupción del expresidente petista, Luiz Inácio Lula da Silva.

Guedes y Moro serán las figuras claves en la ejecución de las promesas hechas por Bolsonaro realizadas, que dan un giro en políticas que él llama «socialistas», en referencia a los trece años del PT.

En su discurso, Moro explicó que aceptó el ministerio porque, pese a la Operación Lavacoches, Brasil sigue apareciendo mal en el ranking de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional. «Un juez de Curitiba poco puede hacer sobre esas leyes generales que necesitamos, pero en el gobierno federal es otra historia».

«La misión prioritaria dada por el presidente Jair Bolsonaro fue clara: el fin de la impunidad de la gran corrupción, el combate al crimen organizado y la reducción de los crímenes violentos, todo eso con respeto al Estado de Derecho y para servir proteger al ciudadano», añadió.

El violento sistema carcelario brasileño con cerca de 700.000 presos y los altos índices de violencia, con más de 60.000 asesinatos al año, son dos de los desafíos de Moro.

Pensiones y seguridad social

El diario «Estado de São Paulo» informó que Guedes, el economista de la Universidad de Chicago, debe anunciar cada dos días, proyectos y medidas de interés popular para ciudadanos y empresas, enfocadas en la simplificación y la desregulamentación de la economía. Los anuncios serán una especie de aperitivo, mientras se espera el retorno del Congreso, a fin de mes, donde se enviarán medidas más robustas, que necesitan ser analizadas y votadas, como la reforma del sistema de pensiones y de seguridad social, considerada la principal batalla del plan económico del equipo de Bolsonaro, para equilibrar las cuentas públicas. Guedes considera la economía brasileña extremadamente cerrada y burocrática, por lo que debe proponer una reducción lineal de los impuestos de importación, del 14% al 4% en los cuatro años de gobierno, especialmente en la áreas tecnología y telecomunicaciones.

Fue Guedes quien convenció a Bolsonaro para cambiar la visión nacionalista y de Estado fuerte, forjada durante sus años de Ejército, que defendió durante sus casi tres décadas en el parlamento y que lo llevó a tener afinidades con Lula y Chávez. Para el nuevo superministro de Economía, la receta es «desreglamentar, simplificar, reducir la carga tributaria del 35% al 24% en diez años, y reducir la interferencia del estado en la vida de los brasileños.

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