Protestas en Bahrein tras la ejecución del clérido Nimr al Nimr en Arabia Saudí
Protestas en Bahrein tras la ejecución del clérido Nimr al Nimr en Arabia Saudí - EFE

Arabia Saudí bate su récord de ejecuciones en veinte años: 157 en 2015

La cifra más alta en dos décadas llega en un momento de debilidad económica

ESTAMBULActualizado:

Arabia Saudí es uno de los principales aliados de España, Estados Unidos y el resto de países occidentales en la turbulenta región de Oriente Próximo. Y lo es a pesar de poseer un sistema judicial, con decapitaciones de disidentes políticos, más propio de la Edad Media que de la tecnología y la civilización del siglo XXI.

Al menos 157 ejecuciones se produjeron en Arabia Saudí en 2015, según numerosas ONG que investigan la pena de muerte en el mundo. Precisamente, apuntan estas fuentes, este es el número más alto de los últimos 20 años. Se trata de «una ola de ejecuciones sin precedentes que ha generado un nefasto hito en el uso que las autoridades saudíes han dado a la pena de muerte», según publicaba Amnistía Internacional. La decapitación es una de las principales formas de ejecutar a los reos en este país del Golfo.

Arabia Saudí continúa siendo el tercer país del mundo que ejecuta a más personas, solo por detrás de China y, curiosamente, Irán, su máximo rival en la zona y el país que más ha reaccionado tras la ejecución del clérigo chií Nimr al Nimr. Este es el caso que ha disparado la tensión entre chiíes y suníes en toda la región. De hecho, el pasado julio Amnistía Internacional criticaba que en solo seis meses de año el país persa ya hubiese ejecutado a casi 694 personas. Mientras Arabia Saudí no publica cifras oficiales de penas de muerte, Irán sí lo hace, aunque diversas ONG aseguran que las ejecuciones son superiores a los datos ofrecidos por el Gobierno.

Riad rechaza las críticas

No se conocen los motivos de este aumento de la pena capital. El Gobierno de Riad rechaza cualquier tipo de crítica y pide respeto para su sistema legal, que está basado en una interpretación radical de la ley islámica de la sharia. La visión ultraconservadora que hace el wahabismo de la religión musulmana es uno de los pilares de Arabia Saudí.

Entre los condenados a morir se encuentran numerosos oponentes políticos, Nimr al Nimr, que lideró las protestas en el este país saudí el pasado mes el pasado 2011, es solo uno de ellos. Mohammad Faisal al-Shioukh, Ali Saeed al-Rebh, Mohammad Suweimal son otras tres personas que han sido ejecutadas tras participar en manifestaciones en contra del Gobierno. Asimismo, otros como Ali al-Nimr, el sobrino del clérigo chií, Dawood al-Marhoon y Abdullah Hasan al-Zaher esperan a que su sentencia de muerte se aplique.

Existe un gran número de sentencias a muerte por «terrorismo», pero Amnistía Internacional también hace hincapié en el aumento las penas capitales por crímenes sin sangre. Según sus cifras, el 40 por ciento de las ejecuciones del año pasado fueron por delitos relacionados con tráfico de droga.

Los Saud no permiten ningún tipo de crítica, ni lo que proviene de la minoría chií ni de cualquier otro ciudadano del país. Bien lo sabe el bloguero Raif Badawi, premio Sájarov 2015 a la libertad de conciencia. Badawi, defensor de los derechos humanos y responsable de una web llamada Liberad a los Liberales Saudíes, fue detenido en 2012 y condenado a diez años de prisión y 1.000 latigazos por «insultar al Islam».

El aumento de las ejecuciones en Arabia Saudí coincide con la delicada situación económica que atraviesa el Reino por la caída de los precios del petróleo. La debilidad financiera se suma al reciente cambio de monarca, pues hace un año Salmán tomó el trono tras la muerte de su hermano Abdullah. Y las tensiones internas no desaparecen. En septiembre el medio Middle East Eye hacía pública una carta de un príncipe de la casa Saud en la que aseguraba que los problemas del país no se solucionarían al menos que hubiese «un cambio» aunque este «implicara también un cambio de rey».