Los tres sospechosos del asesinato de Marlen Ochoa - AFP / CHICAGO POLICE DEPARTMENT

Las acusadas de matar y extraer el bebé del vientre de una embarazada la distrajeron con un álbum de fotos

Los fiscales han desvelado nuevos detalles del suceso

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Clarisa Figueroa, de 46 años, su hija Desiree, de 24, –ambas acusadas de asesinato– y Piotr Bobak, de 40, pareja de Clarisa y acusado de ocultar el crimen, permanecen detenidos sin fianza tras el asesinato de Marlen Ochoa, la joven embarazada cuyo bebé fue arrancado de su vientre después de su muerte.

En las últimas horas, los fiscales han desvelado nuevos detalles del suceso. Según su relato, recogido por AP, Clarisa Figueroa planeó durante meses el crimen. En octubre del año pasado, anunció en su Facebook que estaba embarazada, algo que sorprendió a su familia, ya que se había sometido a una ligadura de trompas.

Meses más tarde, en febrero de 2019, publicó una foto de una cuna en una página de Facebook que proporciona artículos de bebé a familias necesitadas. Ese fue el primer contacto con Marlen Ochoa. La joven, de 19 años, estaba buscando artículos de bebé. Clarisa Figueroa ofreció su ropa, sugiriéndole que hablaran por privado.

El pasado 23 de abril, mientras Ochoa se distraía viendo un álbum de fotos junto a Desiree Figueroa, la madre envolvió un cable alrededor del cuello de la joven. Tras estrangularla durante unos minutos, y una vez muerta, Clarisa Figueroa abrió el vientre con un cuchillo de carnicero y extrajo al bebé.

A continuación, envolvieron el cuerpo de Marlen en una manta y lo introdujeron en una gran bolsa de plástico. Luego, lo llevaron hasta un cubo de basura del patio trasero de su casa en Chicago. Clarisa Figueroa, entonces, llamó al 911, alegando que acababa de dar a luz. Los servicios médicos la llevaron a ella y al bebé, que no respiraba, al hospital.

Allí, según los fiscales, los médicos no encontraron en la mujer «ninguna señal consistente de que acababa de dar a luz a un bebé». Además, tenía sangre en sus brazos y cara, algo que resultó «sospechoso». No ha trascendido si el hospital se puso en contacto con la policía.

Unas pruebas de ADN posteriores determinaron que Clarisa Figueroa no era la madre del bebé, que permanece hospitalizado en estado grave y está recibiendo soporte vital.

El motivo del asesinato sigue bajo investigación, aunque se cree que Clarisa Figueroa quería criar al bebé como si fuera suyo.