El primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras
El primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras - Reuters
Crisis política en Grecia

Tsipras dimite y convoca elecciones anticipadas

Con esta decisión, el primer ministro griego busca acallar las voces internas de su partido que le pedían rechazar el tercer rescate y salir del euro

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El primer ministro griego, Alexis Tsipras, dimite para salvarse. Consciente de que la desafección de gran parte de los diputados de Syriza por las condiciones pactadas para el tercer rescate internacional a Grecia dejaba a su Gobierno en una precaria situación parlamentaria, Tsipras anunció ayer que renuncia y que se presentará a las elecciones anticipadas a las que queda ahora abocado su país.

No habían pasado más que unas horas desde que el Ejecutivo había hecho efectivo el pago de 3.200 millones adeudados al Banco Central Europeo, requisito indispensable para la obtención de los 13.000 millones de los primeros fondos del nuevo acuerdo, cuando Tsipras aparecía en los televisores de los hogares griegos para comunicar su dimisión y la de su gobierno. Tsipras dijo que siente la obligación moral de pedir al pueblo que vuelva a pronunciarse e insistió en que tiene tranquila su conciencia. Sabedor de que el juicio a su gestión será el juicio al rescate, admitió que «no conseguimos el acuerdo que queríamos antes del 25 de enero» pero aseguró que «conseguimos el mejor acuerdo posible».

La decisión de Tsipras supone que el Presidente de la República, Procopis Pavlópulos, deberá iniciar ahora una ronda de contactos con las otras fuerzas mayoritarias del arco parlamentario con vistas a la formación de un Gobierno alternativo. Deberá comenzar por los conservadores de Nueva Democracia y el partido neonazi Amanecer Dorado. Si, como es previsible, ninguna alcanza una mayoría suficiente, Pavlópulos tendrá entonces que convocar los comicios. Todo indica que esas elecciones anticipadas tendrán lugar el domingo 20 de septiembre. Según los medios de comunicación griegos, lo más probable es que hasta entonces se nombre un gobierno temporal a cuyo frente estaría la presidenta del Tribunal Supremo, Vasilikí Thanu-Jristofilu.

Pendiente de Lafazanis

La gestión de los tiempos de Tsipras muestra que ha aprendido la lección del referéndum del pasado 5 de junio y evitó poner en peligro la solvencia del país. La renuncia del Gobierno llega después de que el Mecanismo de Estabilidad Europeo haya empezado a desembolsar los fondos acordados y se hayan cubierto las necesidades para los próximos dos meses.

El anuncio de ayer se explica porque la negociación con los acreedores y el acuerdo aprobado en el parlamento han causado una grave división dentro de Syriza. El gobierno Tsipras se ha encontrado con que una serie de diputados de sus filas votaron en contra, entre ellos figuras tan destacadas como el ex ministro de Finanzas, Yanis Varufakis, la Presidenta del Parlamento, Zoí Konstandopulu y el ex ministro de Recosntrucción Productiva, Energía y Medio Ambiente, Panayotis Lafazanis. Este último lidera la Plataforma de la Izquierda, el sector mas rebelde y ultramontano, casi comunista, de la coalición radical. Le apoyan unos 30 parlamentarios y mas de 60 miembros del Comité Central de Syriza y muchos observadores especulan con que podría ser uno de los impulsores a una candidatura alternativa en el seno de una ultraizquierda griega que se disgrega a velocidad de vértigo a los pocos meses de haber llegado al poder.

Tsipras tuvo ayer un agrio mensaje encubierto para Lafazanis: «Les aseguro que no voy a entregar el escudo de las ideas a cualquiera». Anticipando la que podría ser la tónica de la campaña, el primer ministro criticó duramente a quienes dinamitaron su mayoría gubernamental.

En Grecia el partido que gobierna debe de tener al menos 120 diputados (la mayoría se obtiene con 151 de los 300 escaños) y Tsipras prefiere unas elecciones anticipadas para conseguir un apoyo suficiente para gobernar a ver peligrar cada iniciativa en la votación parlamentaria, como le ocurre ahora. El hasta ahora primer ministro hizo en su intervención un balance de su mandato, en el que tuvo que admitir que la realidad pudo con muchos de sus planes. «Sé que no logramos todo lo que prometimos al pueblo griego, pero hemos salvado al país». Pese a todo, el líder radical mantiene su voluntad de continuar en el poder y anunció que pedirá el voto en los próximos comicios, que justificó en que «el mandato popular que recibí el 25 de Enero ha expirado. Vosotros (los griegos) decidiréis con vuestro voto si el acuerdo que conseguimos ofrece la posibilidad de dejar atrás los memorandos».

Consciente de que hay quien ha reprochado al Gobierno de Syriza falta de madurez en sus negociaciones en Bruselas, Tsipras vendió su propuesta política con el argumento de que «ahora tenemos mas experiencia, estamos preparados» para combatir males como la «corrupción y la evasión fiscal». Pero el problema para el jefe del Ejecutivo es que muchos de los que lo apoyaron como alternativa al yugo de la austeridad lo ven ahora como un agente de la misma. Así Dimitris Stratulis, de la Plataforma de la Izquierda, reiteró la oposición a los ajustes exigidos a cambio del tercer rescate y, lo que es más preocupante para Tsipras y los suyos, anunció la creación de un frente que reunirá a los griegos que votaron «no» en el referéndum.

La convocatoria electoral anticipada sume de nuevo a Grecia en la incertidumbre en un momento en el que empezaba a superar el «shock» de las semanas de corralito. Los bancos del país comenzaban a ser recapitalizados y la posible quita en la enorme deuda pública se abría paso en los foros de decisión internacional.