Un grupo de inmigrantes después de desembarcar en Catania
Un grupo de inmigrantes después de desembarcar en Catania - afp

Italia presiona a la Unión Europea para atajar la inmigración en Libia

El puerto de Catania (Sicilia) fue este lunes el escenario de la enésima llegada de supervivientes (312) de un naufragio y de los 49 cuerpos de quienes murieron en la bodega, junto a los motores y sus nocivas exhalaciones de gas

ángel gómez fuentes
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El puerto de Catania (Sicilia) fue este lunes el escenario de la enésima llegada de supervivientes (312) de un naufragio y de los 49 cuerpos de quienes murieron en la bodega, junto a los motores y sus nocivas exhalaciones de gas. El primero en bajar de la nave noruega «Siem Pilot», que forma parte de la operación Tritón de la Unión Europea, fue un hombre con un niño, después los demás supervivientes y al final una grúa desembarcó un gran contenedor frigorífico, que tenía inscritas la siglas de las Naciones Unidas, con los cuerpos de los 49 fallecidos del viejo pesquero naufragado a 20 millas de las costas de Libia. «Mientras no se resuelva el problema de Libia seguirán produciéndose tragedias como ésta en el Mediterráneo», advirtió el sábado el ministro del Interior italiano, Angelino Alfano.

Precisamente, los traficantes de seres humanos se aprovechan del caos que se vive en Libia, donde el terrorismo de Estado Islámico (EI) cada día gana más protagonismo. Algo que preocupa a la comunidad internacional. De ahí que ayer los gobiernos de Italia, España, Francia, Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos condenaran con firmeza los bárbaros ataques en la ciudad libia de Sirte. En una declaración conjunta, hecha pública por el Ministerio de Asuntos Exteriores italiano, Paolo Gentiloni, los seis países se mostraron «profundamente preocupados por las noticias que hablan de bombardeos indiscriminados en barrios de la ciudad densamente poblados y actos de violencia cometidos con el fin de aterrorizar a los habitantes». Entre otras atrocidades, miembros de EI incendiaron el hospital de Sirte y masacraron a 22 pacientes, además de crucificar y decapitar a varias personas.

La dura posición de los seis gobiernos confirma que con el cruel ataque a Sirte, el peligro yihadista se hace cada vez más amenazador. La declaración conjunta hace también un llamamiento a las diversas facciones o tribus libias que con sus enfrentamientos hacen imposible el diálogo y la unidad del país: «Llamamos a todas las facciones libias que desean un país unificado y en paz para que unan sus fuerzas con el fin de combatir la amenaza de los grupos terroristas transnacionales que se aprovechan de Libia para sus propios objetivos».

Apoyo a Bernardino León

Asimismo, mostraron su «apoyo al proceso de diálogo dirigido por el Representante especial del Secretario General de las Naciones Unidas, Bernardino León». Ante la reanudación del diálogo político, previsto para mañana en Marruecos, los seis países advierten de que «los terribles sucesos que están ocurriendo en Sirte subrayan todavía más hasta qué punto es urgente que las varias facciones libias encuentren un acuerdo para la formación de un gobierno de concordia nacional que, en cooperación con la comunidad internacional, pueda garantizar la seguridad a Libia frente a grupos extremistas violentos que tratan de desestabilizarlo». Por último, Italia, España, Francia, Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos reiteran «una vez más que no existe una solución militar al conflicto político en Libia». Y, subrayan su preocupación «por la situación económica y humanitaria que empeora cada día más».

Para darse una idea de la dificilísima tarea del diplomático español Bernardino León, cuya mediación elogian todos los países, hay que señalar que su plan prevé un acuerdo de las 24 facciones libias, habiendo logrado ya que 20 lo suscriban. Su deseo es que se pueda cerrar el acuerdo en septiembre, antes de la Asamblea general de las ONU.

Plan para Libia

En definitiva, se trata de una carrera contra reloj para evitar que Libia caiga en manos de Estado Islámico. Así lo advierte el propio Gentiloni, en declaraciones a «La Stampa»: «En Libia o se llega en pocas semanas a un acuerdo o nos encontraremos con otra Somalia a dos pasos de la costa, en cuyo caso la coalición tendría que intervenir sabiendo que no se trataría de estabilizar el país sino de contener el terrorismo».

En caso de que la mediación del diplomático español tuviera éxito, y se llegara en Libia a la formación de un gobierno de unidad nacional, el Ejecutivo italiano trabaja desde hace meses en un plan con el siguiente escenario: ayudas militares, financieras, entrenamiento del ejército libio, misión de cascos azules de Naciones Unidas para proteger puntos estratégicos del territorio libio y eventuales incursiones aéreas con los aliados, según informan medios italianos. En todo caso, se excluye una intervención militar terrestre por parte de los países aliados, porque sería «un regalo» para los terroristas.

Naufragios constantes

Además de dar estabilidad a Libia y frenar el terrorismo del EI, un objetivo fundamental que persigue también la comunidad internacional es frenar la inmigración de personas desesperadas que parten de las costas libias en frágiles embarcaciones, siempre sobrecargadas, lo que hace inevitable el naufragio.

Tras la llegada de la nave noruega «Siem Pilot», Catania ha declarado este martes un día de luto por las 49 víctimas de la última tragedia. No habrá los tradicionales fuegos artificiales para celebrar la festividad de Santa Ágata, patrona de la ciudad, sino que se lanzarán al cielo 49 globos blancos para recordar a las víctimas de la tragedia. En la misma nave han llegado 312 supervivientes, entre ellos 45 mujeres y tres menores, procedentes de Bangladesh, Costa de Marfil, Marruecos, Libia, Mali, Sudán, Camerún, Egipto, India, Níger, Chad y Congo.

En el puerto de Catania han vuelto a verse las lágrimas de dolor de algunas mujeres que habían perdido a sus maridos, asfixiados en la bodega, y se han escuchado los testimonios dramáticos del descubrimiento de esos cadáveres por parte de los socorristas. Si bien al principio parecía una operación más de las muchas que en este periodo se realizan en el Canal de Sicilia, cuando los hombres de la Marina militar italiana subieron a bordo y abrieron la bodega, quedaron sobrecogidos por el olor a nafta y excrementos y, aún peor, por la escena de cadáveres apiñados, una carga de muerte sin fin. «Un escenario terrible, de gran impacto emotivo, que mis hombres no olvidarán jamás», recordaba el capitán Massimo Tozzi, del patrullero «Cigala Fulgosi».